Latinoamérica

Motor Económico invitado a la Embajada de Cuba: informe de Estefanía Cendón

Embajador Oreste Pérez Pérez: "No podemos cruzarnos de brazos ante el bloqueo”

Motor Económico participó de la presentación del Informe que especifica los efectos, para el período abril 2018- marzo 2019, del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos sobre Cuba. El embajador Orestes Pérez definió la situación actual como de “persecución extrema”.

( Por Estefanía Cendón ) El eje central de la política de Estados Unidos hacia la isla caribeña fue el recrudecimiento del bloqueo, con efectos notables en torno a su aplicación extraterritorial. Tomando en consideración el período que comprende el informe, el bloqueo causó pérdidas a Cuba en el orden de los 4.343, 6 millones de dólares. El embajador Orestes Pérez considera que el apoyo contundente de Cuba a Venezuela en el proceso de lucha por preservar su soberanía es uno de los motivos principales de la actual embestida norteamericana contra la Isla.

El turismo y la restricción de combustible constituyen las áreas más afectadas, así como la Salud con gran impacto a nivel poblacional. En lo que concierne al turismo, una de las principales fuentes de ingresos para el país, son varias las medidas que afectan esta actividad provocando la reducción del caudal de turistas que consideraban visitar la Isla. A modo de ejemplo, la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro y del Buró de Industria y Seguridad (BIS) del Departamento de Comercio de los Estados Unidos dispuso eliminar, a partir del 5 de junio de 2019, las licencias generales para viajes educativos grupales “pueblo a pueblo”.

La misma entidad negó licencias a las aeronaves no comerciales y embarcaciones de pasajeros y recreativas en estancia temporal, incluyendo los cruceros. Ambas medidas constituyen un claro boicot a la actividad turística.

Con respecto a las afectaciones del bloqueo sobre el sector Salud, durante el período analizado la empresa cubana MEDICUBA S.A, importadora y exportadora de productos médicos, realizó solicitudes a 57 compañías estadounidenses con el objetivo de adquirir insumos necesarios para el sistema de Salud. Del total, 50 empresas no han respondido hasta la fecha y otras tres alegaron que, con motivo a las regulaciones del bloqueo, no están autorizadas a vender a Cuba ningún medicamento o equipo. También el vínculo con otros países se ha visto afectado: el 15 de agosto de 2018 el banco alemán COMMERZBANK y la sucursal de UNICREDIT S.P.A en Italia bloquearon un envío de 7.500 euros a Argentina, realizado por la Asociación de Amistad Euskadi-Cuba, para apoyar un proyecto cubano de salud visual en nuestro país.

Es de destacar que el bloqueo transgrede los derechos soberanos de otros estados por su carácter extraterritorial. Durante el período analizado, el fortalecimiento de la aplicación extraterritorial del sistema de sanciones contra Cuba tuvo su correlato al afectar de manera continua a empresas, bancos y embajadas cubanas. Las mismas enfrentan enormes obstáculos en sus actividades comerciales y financieras a lo largo del mundo. Se tomó la decisión de permitir la posibilidad de que, al amparo del Título III de la Ley Helms-Burton, se puedan tomar acciones judiciales en tribunales de los Estados Unidos ante demandas presentadas por ciudadanos o entidades estadounidenses contra empresas o individuos cubanos o de terceros países que se relacionen comercialmente con propiedades nacionalizadas en Cuba en la década de 1960.

La Ley para la Libertad y la Solidaridad Democráticas Cubanas (Ley Libertad), también conocida como Helms-Burton, codificó el bloqueo contra Cuba y fortaleció su alcance extraterritorial a partir de su entrada en vigor en 1996. “Esta legislación permitió la internacionalización del bloqueo a través de medidas coercitivas contra terceros países, con el fin de interrumpir sus relaciones comerciales y de inversión con Cuba”, reza el informe. El Título III de la Ley Helms-Burton, bajo la aparente pretensión de exigir indemnización o posibilitar reclamos sobre propiedades “norteamericanas” nacionalizadas en Cuba, fue proyectado contra la inversión extranjera y el desarrollo económico de la Isla.

Un ejemplo de la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton es la demanda presentada por la compañía estadounidense ExxonMobil, el 2 de mayo de 2019, contra las entidades cubanas CUPET y CIMEX ante la Corte de Distrito de Columbia. En su escrito, ExxonMobil sostuvo que no autorizó a las empresas cubanas a refinar el petróleo crudo, producir, transportar, poner a la venta o participar en ninguna actividad comercial relacionada con productos derivados del petróleo desde terrenos que fueron de su propiedad.

El incremento de la retórica agresiva del gobierno estadounidense contra Cuba se ve reflejado en el intento Norteamericano por introducir ocho enmiendas al proyecto de resolución contra el bloqueo presentado por Cuba el 1 de noviembre de 2018 en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Detrás de esta maniobra el objetivo fue alterar la naturaleza de este texto y constituir argumentos para perpetuar el bloqueo, recurriendo a alegaciones en materia de Derechos Humanos. Irónicamente, o no tanto, es el mismo bloqueo el que cercena derechos básicos como la salud y alimentación del pueblo cubano. En el informe se asegura: “Esta política hostil entorpece la adquisición de tecnologías, materias primas, reactivos, medios de diagnóstico, equipos y piezas de repuesto, así como medicamentos para el tratamiento de enfermedades graves, como el cáncer. Estos insumos deben obtenerse en mercados lejanos, en muchas ocasiones, mediante intermediarios, lo que impone el incremento de sus precios”.

En términos de políticas alimentarias, Cuba está entre las naciones que han logrado mayores avances y se encuentran próximas a alcanzar las metas incluidas en el segundo objetivo de la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030. Más allá de los esfuerzos del Estado cubano por garantizar la soberanía alimentaria de su pueblo, la agroecología en Cuba ha sido adoptada como modelo de producción agrícola y goza de reconocimiento mundial, las consecuencias del bloqueo también impactan en este sector: sus efectos ascienden a 412.230.614 dólares. Las empresas que producen alimentos en Cuba importan, aproximadamente el 70% de sus materias primas desde distintos mercados. El bloqueo les impide realizar compras en el mercado estadounidense, el que no sólo presenta precios atractivos y mayor proximidad, también cuenta con variadas materias primas, materiales y equipamientos necesarios que posibilitarían modernizar las líneas de producción. A su vez, Cuba se ve imposibilitada de colocar sus productos en el mercado estadounidense.

“El bloqueo afecta a todas las áreas de la economía y la sociedad cubana. Aunque hagamos esfuerzos por sostener la agricultura, el sistema de salud y una educación de altísimo nivel, la afectación existe”, afirmó el embajador cubano en Argentina. Asimismo, en relación a la alimentación del pueblo cubano, Orestes Pérez explicó: “No somos aún un país que se autoabastece, por lo que debemos salir a comprar en el mercado internacional. En ese rubro invertimos 2.000.000.000 de dólares anuales. Si pudiésemos efectuar compras en mercados cercanos, como Estados Unidos, los costos no serían tan altos”.

Las cifras que expone el Informe de Cuba sobre la Resolución 73/8 de la Asamblea General de Las Naciones Unidas son más que elocuentes. A pesar de las fuertes presiones ejercidas por Estados Unidos, la comunidad internacional rechazó sus propuestas. Al mismo tiempo expresa, nuevamente, un apoyo contundente a la resolución de condena al bloqueo que pesa sobre Cuba hace casi seis décadas.

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