Aldea Global

Acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur: ¿Un destino común?

( Por Heli Miranda Ahumada (*) ¿Un destino común? : En vista de la confirmación de un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur la semana pasada, después de 20 años de negociaciones es importante recordar que los vínculos comerciales con Europa se han enmarcado históricamente en una dinámica asimétrica que entra bajo la lógica de centro y periferia. Desde el pasado colonial se perfiló nuestro rol de exportador de materias primas como la forma de inserción dentro de la economía global. América Latina una región con abundancia en recursos naturales y bienes primarios intercambiaba estos por productos de manufactura y alto valor agregado con Europa. Esta realidad aún se mantiene.

¿Europa?

El modelo de integración de la Unión Europea (UE) que actualmente comprende 28 países y abarca un enorme y atractivo mercado, ha suscrito ya varios tratados de libre comercio con países de la región (Chile 2002, México 1997 completados, parciales para Colombia & Perú 2012, Ecuador 2017). Sin embargo estácontinúa manteniendo fuertes subsidios a su producción agrícola bajo su programa de Política Agraria Común (PAC) y diversas barreras paraarancelarias (sanitarias, ambientales, etc.), el rubro en que la región es más competitiva.

Comenzando con la crisis de Grecia de la deuda soberana en Grecia en el 2009 y la votación del referendo del Brexit en el 2016 el proceso de integración europeo parece estar en un momento de crisis. En la Unión Europea comienzan a evidenciarse cada vez más fricciones entre la voluntad popular y la burocracia pro-Europa que busca mantener y reforzar la integración. Con el creciente auge de los partidos de derecha xenófoba y proteccionista se contrasta la búsqueda de la expansión del libre comercio de las elites gobernantes. Esta crisis de legitimidad se evidencia en los resultados de las recientes elecciones del parlamento europeo del 2019, en donde el número de bancas de la ultraderecha y los euroescépticos aumento, el viejo continente está expectante frente a la elección de la nueva Comisión Europea a finales del año, decisión que sin duda acelerara o ralentizara la ratificación de los Tratados de Libre Comercio. Aun con el orden político actual las recientes declaraciones del presidente Francés Emmanuel Macron muestran que cualquier decisión a la que se llegue tomara tiempo en concretarse.

Giro proteccionista en el comercio internacional.

Los cambios en la arena internacional desde la llegada de Donald Trump al poder en Estados Unidos dieron un vuelco proteccionista a la expansión del comercio internacional. Estados Unidos cuestiono y dio menos ímpetu a las negociaciones para la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión o TTIP (por sus siglas en ingles) que busca integrar su economía con la de los países de Europa. Sumado a esto el recrudecimiento de la guerra comercial con China parece dotar de otro signo el avance de la agenda de liberalización comercial a nivel global. El Mercosur por su lado después del giro político de los estados que lo conforman esta en un proceso de reorganización, desde la ascensión de Bolsonaro en Brasil se evidencia mucho más la búsqueda de flexibilizarlo y reorientar cual es el nuevo camino a seguir, en este contexto el avance del TLC con la UE responde a esa lógica, salir de la protección que brinda la unión aduanera para el desarrollo de una industria regional de frente a los mercados externos y buscar el desarrollo enfocándose en la exportación de productos primarios . La unión europea por su lado aun con sus pesadas contradicciones internas parece erguirse como uno de los faros en el libre comercio mundial sin parecer desistir de su fuerte subvención a la agricultura.

Nuestro destino

Los Tratados de Libre Comercio pueden ser una buena herramienta para el crecimiento y el desarrollo de la región, ellos nos llevan a interpelar nuestra realidad y nuestra apuesta al futuro. Negociar con lo que representa la UE implica evidenciar la asimetría en nuestras capacidades de lograr un intercambio justo en pro del beneficio común. El comercio argentino y de los países de la región con Europa se basa mayoritariamente en la exportación de materias primas agrícolas y minerales y la importación y consumo de sus productos de alta tecnología y valor agregado. Un tratado que exacerbe esta tendencia en el intercambio y cree presiones para su profundización, volcando así nuestras economías en la re- primarización, al tiempo que se destruya y limite nuestras posibilidades de desarrollo industrial, debe tomarse con cautela.

Aún falta mucha agua por correr para que el tratado se ratifique y entre en vigencia, la aprobación por los parlamentos de 28 países sumados a los 4 miembros del Mercosur tomara tiempo. En este tiempo invitamos a que él gobierno tome en cuenta a las Pymes y los sectores que generan empleo y desarrollo en la economía y defienda los intereses del pueblo. Invitamos a la comunidad a que se realicen estudios de impacto adecuados y en caso de ser necesario se renegocie posiciones más ventajosas que no nos condenen a repetir nuestra historia. Los tratados ya negociados con los demás países de la región y su impacto pueden ser un punto de partida.

(*) Heli Miranda Ahumada: Licenciado en Relaciones Internacionales. Maestrando en Procesos de Integración Regional FCE UBA, cursando especialización en estudios de China Contemporánea UNLA

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