#ConElAguaAlCuello
DUJOVNE COMPROMETE SOSTENIBILIDAD EXTERNA EN 2020
El ministro de Hacienda, Nicolás Dujove, acaba de sepultar la política cambiaria supuestamente impulsada por el BCRA. Como es costumbre del equipo económico de Cambiemos, las políticas monetarias y cambiarias tienen corta vida: las bandas cambiarias de no intervención, anunciadas por el Banco Central de la República Argentina como pilares de la estabilización macroeconómica, serán abandonadas de facto en el mismo momento que Hacienda comience a licitar dólares en el mercado.
Parece que al FMI y al Banco Central se les agotó el libro de recetas. Cabe recordar que el modelo de licitaciones diarias fue abandonado meses atrás, tras el sistemático fracaso de la política implementada por el entonces Presidente del Banco Central, Luis Caputo. Los abultados vencimientos de deuda que se avecinan, tanto en los meses siguientes como en el próximo período presidencial, determinan la enorme disponibilidad de dólares con que la Argentina debería contar para hacer frente al desenfrenado proceso de endeudamiento que impulsó Mauricio Macri.
Los vencimientos de deuda en divisas con privados, para lo que resta de 2019 orillan los U$S30.000 millones. Suponiendo la renovación de parte de los vencimientos de Letes aún con la venta de dólares autorizada por el FMI éste podría afrontar los vencimientos del año corriente. Sin embargo, el sacrificio de divisas para financiar la fuga en año electoral tendrá pone en jaque la sustentabilidad del sistema en el mediano plazo.
En el año 2020, cuando la economía dejará de estar auxiliada por el pulmotor del FMI ( ya que los desembolsos por el 90% del total acordado finalizan este año), los vencimientos alcanzarán los U$S24.110 millones. A partir de entonces, la restricción externa quedará expuesta y sin maquillaje y agravada por la deuda en moneda extranjera. De unas reservas internacionales estimadas (en un escenario optimista) en U$S55.000 millones para principios de 2020, U$S24.000 millones están comprometidas en repago de deuda.
Estimar, entonces, que las reservas internacionales podrían ubicarse cerca de los U$S33.000 a fin del año que viene es también una estimación sumamente optimista. Sin embargo, no puede pasarse por alto que los depósitos de privados en dólares en los bancos orillan los U$S30.000 millones. Tales depósitos, a pesar del sistema de encajes financieros, son respaldados en última instancia por la disponibilidad de reservas en el Banco Central. Reservas internacionales por debajo del nivel de depósitos implica una fragilidad bancaria estructural sustancial, con grandes probabilidades de alcanzar crisis sistémicas.
Es difícil pensar que U$S1.000 millones mensuales resulten suficientes para alcanzar la estabilización cambiaria, teniendo en cuenta que la formación de activos externos de la Argentina alcanzó U$S1.958 durante enero, y promedió U$S1.666 millones mensuales a lo largo de la gestión Cambiemos. Por lo que en el marco del actual programa de política económica el Gobierno apuntará a extender la recesión para alcanzar un saldo comercial externo suficiente como para afrontar esta sangría. En la Argentina en años electorales, la fuga de capitales se acelera (llegó a U$S 4.600 millones en mayo de 2018), la sostenibilidad del modelo cambiario / monetario / fiscal entrará en crisis. No es imposible pensar que, dentro de pocos meses, el Gobierno deba requerir al FMI una ampliación significativa en el monto de las subastas, o intervenir de manera adicional en el mercado, tal como hizo Luis Caputo en su gestión, dilapidando las reservas. La flexibilidad otorgada por el FMI al gobierno para sacrificar sustentabilidad externa de mediano plazo a cambio de políticas electoralistas, lejos parece estar de la imagen de neutralidad política y realismo económico de la que este organismo se ufana.
Los difusos límites del FMI
Según establecen sus estatutos, reglamentos y el propio convenio constitutivo del Fondo Monetario Internacional, el acuerdo con Argentina sería impensable.Tanto el acuerdo como las políticas impulsadas / permitidas por el Fondo, evidentemente chocan con su propio marco normativo. Comencemos por el inicio del acuerdo: mientras que el límite establecido por el FMI de fondos a desembolsarse alcanza el 435% de la cuota de cada país dentro del organismo, nuestro país accedió a un stand by por el 1.110% de la mismas. Para ello se recurrió a una excepción autorizada por el Directorio Ejecutivo, demostrando una notable flexibilidad para disponer de los recursos de la institución Respecto al reciente anuncio de venta de dólares en el mercado para financiar gasto en pesos (una forma encubierta en intervenir el mercado de cambios y financiar la fuga de capitales). Según el Artículo VI del convenio constitutivo del FMI:
“Uso de los recursos generales del Fondo para transferencias de capital
a) Salvo en el caso previsto en la Sección 2 de este Artículo, ningún país miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital, y el Fondo podrá pedir al país miembro que adopte medidas de control para evitar que los recursos generales del Fondo se destinen a tal fin. Si después de haber sido requerido a ese efecto el país miembro no aplicara las medidas de control pertinentes, el Fondo podrá declararlo inhabilitado para utilizar los recursos generales del Fondo.” Como puede notarse, el mismo organismo alerta y prohíbe que los recursos que deberían ser abocados a la sostenibilidad interna de una economía, puedan ser dilapidados a través la fuga de capitales. En este contexto, no puede dejarse de poner en relieve que en octubre de 2018, en la primera revisión bajo la vigencia del acuerdo, el FMI reconoció que las sostenibilidad de la deuda argentina no tiene altas probabilidades, una manera elegante de manifestarse sobre la insustentabilidad del programa argentino. Lo que torna doblemente grave el permiso recientemente otorgado al Gobierno para financiar fuga de capitales, cuando de antemano se reconoce el concepto de insustentabilidad externa.
FUENTE: Lic. Fernanda Vallejos
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