Recortes y políticas antisociales, el futuro que le espera a Francia con Macron
Con toda la oposición al acecho, las decisivas elecciones legislativas de junio marcarán el futuro del programa de Gobierno neoliberal del presidente electo de Francia. El mandatario pretende sacar adelante este mismo verano un plan de medidas, en mucho casos por decreto, lo que le permitirá sortear el control parlamento.
La primera tarea de Emmanuel Macron como presidente electo de Francia es dimitir como líder de En Marcha, el movimiento que creó hace apenas un año para presentarse a la carrera por el Elíseo. Lo segundo será dar a conocer el nombre de su primer o primera ministra y la composición del nuevo Gobierno francés. Y lo tercero, prepararse para las decisivas elecciones legislativas de dentro de un mes.
En medio de la resaca postelectoral, la clase política francesa ya ha comenzado a prepararse para los comicios que se celebrarán el 11 de junio en primera vuelta (la segunda ronda será una semana después). Tradicionalmente, las legislativas suelen dar al presidente una mayoría parlamentaria que le permite sacar a adelante sus políticas. Sin embargo, el contexto actual en el país galo, que se alió en torno a la figura de Macron en las presidenciales para frenar a la última derecha, apunta a un resultado, cuanto menos, incierto.
Entre una abstención récord (25,44%, el nivel más alto desde 1969) y un número histórico de votos en blanco y nulos (11,47% de los votos), más de un tercio de los franceses se negó a elegir entre Macron y la ultraderechista Marine Le Pen. A ello hay que sumar los datos de un sondeo recientemente publicado por France Info que indica que el 61% de los franceses no desea que el nuevo presidente obtenga una mayoría absoluta en las legislativas.
Mayor poder a la patronal
Macron no parece que vaya a tener, como gustaría en los despachos de Bruselas, las manos libres para aplicar su programa neoliberal: una reforma laboral integral, reducción del gasto social en más de 60.000 millones de euros (por contra, ha anunciado que aumentará el dinero destinado para Defensa) y fortalecer el binonimio franco-alemán en la Unión Europea.
El mandatario electo pretende aprobar durante el verano un plan de medidas de choque, en muchos casos por decreto, lo que le permitirá saltarse el control parlamentario. Una de sus mayores promesas tiene que ver con la regeneración de la política francesa, lo que le valió de arma arrojadiza sobre dos de sus rivales, Fillon y Le Pen, investigados ambos por presuntos casos de malversación de fondos a través de empleos ficticios de asistentes parlamentarios.
Pero, sin duda, el punto más delicado al que hará frente es la reforma laboral. Macron ha dicho que la que aprobó su antecesor "va en la buena dirección" pero "es insuficiente", lo que hace presagiar un texto que gustará aún menos a una sociedad francesa que ya salió de forma masiva a protestar contra la reforma del ya expresidente François Hollande.
El principal objetivo de Macron es permitir que las condiciones laborales, en particular la jornada laboral, sea negociada en cada empresa o a nivel sectorial para las pymes, dejando así de lado los convenios colectivos, una idea que los sindicatos consideran que pone en manos de los patronos todo el poder. Para contrarrestar ese efecto, ha prometido un impulso a la formación profesional de los parados y de los jóvenes y un reforzamiento del seguro de desempleo, que será extendido también a los autónomos. Sin embargo, también ha avisado de que retirará ese seguro a quien rechace más de dos ofertas de empleo "decentes". Asimismo, ha anticipado una bajada de los impuestos patronales para, supuestamente, favorecer la contratación.
En el ámbito internacional, está previsto que Macron efectúe su primer viaje oficial a Berlín, para reunirse con la canciller alemana, Angela Merkel. El presidente electo ya ha anunciado que aguardará el resultado de las elecciones en Alemania para relanzar el proyecto europeo de forma conjunta, un contraste con Hollande, que durante la campaña de 2012 había avisado de que presionaría a Merkel para acabar con las políticas de austeridad.
Por último, nada más instalarse en el Elíseo, Macron reunirá el Consejo de Defensa, un asunto particularmente sensible en Francia, que se encuentra en estado de emergencia desde noviembre de 2015 por la oleada de atentados yihadistas. El mandatario tiene previsto, además de contratar a 10.000 nuevos agentes, mejorar la coordinación de los servicios de inteligencia del país y crear una fuerza de intervención rápida de lucha contra el terrorismo que estará directamente guiada desde el Elíseo, para actuar tanto dentro como fuera de Francia.
(*) Fuente: Público.es
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