La cruda realidad

Por Matías Strasorier

2018/19: Evaluando en medio de la campaña

Las pérdidas en el sector agropecuario y economías regionales durante el 2018 son analizadas con detenimiento en esta nota por Matías Strasorier. Una actividad económica también rendida a los pies de los grandes intereses trasnacionales.

(Por Matías Strasorier (Especial para Motor Económico)) Antes de la llegada del imperialismo conquistador a nuestra Latinoamérica, la civilización INCA celebraba la Wawa Inti Raymi (Fiesta del niño sol), cada 24 de junio durante el solsticio de invierno, en el hemisferio sur. El dios Sol renacía y con él, un nuevo ciclo anual. Así era su visión del "tiempo circular Inca", superada luego por otro triunfo del imperialismo sobre nuestro sentido común: ver el tiempo, los procesos y la vida de manera lineal.

Como una herencia más de la colonización y de la hegemonía impuesta por quienes dominaron el mundo en los últimos 200 años, al hemisferio sur le impusieron cerrar el año en el solsticio de verano, a la mitad de las campañas más importantes desde el punto de vista agrícola-ganadero. De este modo la evaluación de muchas de las actividades económicas del sector agropecuario se efectúa por campañas que involucran partes de dos años calendarios, por ejemplo 2016/17 o 2017/18. Pero, como ya lo tenemos incorporado, resulta imposible dejar pequeños análisis que nos dejó el 2018.

La actividad económica más fuerte del sector agropecuario, sin lugar a dudas, es el de Cereales y Oleaginosas. Éstas cadenas agroalimentarias son las responsable del 44 por ciento de las exportaciones (según INDEC). A pesar de que la campaña 2017/18 sufrió la peor sequía registrada en 50 años, con pérdidas que se estiman en los U$S 6.000 millones, al Gobierno no le tembló la mano a la hora de volver a incluir, en el ajuste a pedido del FMI, las retenciones, esta vez transversales a todas las producciones agropecuarias y las exportaciones en general. Otra de las promesas no cumplidas por Cambiemos, esta vez de impacto directo al sector que en 2015 había usado como socio electoral. Como resultado de esta política, la campaña 2018/19 sufrirá una baja en sus márgenes brutos. Según estimaciones del INTA y tomando los dos cultivos más importantes, para el maíz la baja será de U$S 166 a U$S 133/ha y para la soja de U$S 233 a U$S 193/ha, sufriendo una pérdida de margen bruto del 20 por ciento y el 5 por ciento respectivamente sin haber descontado los gastos estructurales que implica cada cultivo.

La cadena de la Carne también dejó novedades durante este año, difícil será olvidar que durante el mes de septiembre se produjo el consumo más bajo de la historia nacional de carne vacuna, apenas 49 kg/hab/año (dato Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina -CICCRA-). Durante los primeros 10 meses del año la faena llegó aumento un 6,5 por ciento más que en el mismo periodo de 2017, lo malo es el aumento de faena de hembras 2,6 por ciento más que 2107, y representó 45,2 por ciento, lo que muestra un proceso de “liquidación de vientres”, dicho en criollo se venden las fábricas de carne. En el mismo periodo la exportación rondó las 475 mil Tn res con hueso, 68 por ciento más respecto a 2017, noticia que fue buena para el sector exportador. Pero lejos quedó algún tipo de derrame para los primeros eslabones de la producción que vieron caer el precio de su hacienda en el mes de noviembre un 32,9 por ciento medido en dólares respecto a igual mes de 2017, que como resultado pone al precio del novillo como el más bajo de los últimos 5 años.

Al analizar el Sector Porcino encontramos como dato relevante las importaciones que este Gobierno viene permitiendo. Medido a septiembre de 2018 este aumento fue del 107 por ciento interanual el que afecta directamente a pequeños y medianos productores, que no solo han tenido que descapitalizarse debido a los altos costos productivos (alimentos, servicio de luz, gas, etc). Descapitalización que la Secretaria de Agroindustria de la Nación muestra como un aumento de la faena, 6.76 por ciento en número de cabezas, y la producción de carne porcina, de 9,48 por ciento medido en tn de res con hueso, pero que los productores y asociaciones de sector afirman se debe a la venta de establecimientos que cierran.

Los tamberos, desde varios años son los productores más perjudicados del sector agropecuario. Con una rentabilidad negativa desde febrero y un precio pagado al productor que nunca superó la línea de equilibrio, y que además se efectiviza entre los 45 y 60 días luego de entregada la leche.

Con un precio nacional en noviembre pagado al productor de $8.93 según Ministerio de Producción y Trabajo y costos que rondan los $9.80. El 2018 ha visto cerrarse más de 600 tambos, motivo por el cual el sector se manifestó en la planta de La Serenísima en Trenque Lauquen en octubre con una alta convocatoria y el apoyo de las entidades de la mesa de enlace, CRA, CONINAGRO, Federación Agraria y la Sociedad Rural. La respuesta del Presidente de la Nación en la mesa de Competitividad Lechera realizada días atrás, fue “sigan aguantando”.

La Viticultura no ha sido ajena a las producciones que ven caer su poder adquisitivo, en lo que va de 2018 la capacidad de compra del vino tinto ha caído un 39 por ciento, mientras que el poder de compra para el vino blanco lo hizo en un 34 por ciento, el consumo interno de vino fraccionado cayó un 6.3 por ciento, con 18.9 lts/hab/año. Con costos que aumentaron un 37 por ciento, hoy un productor de vino requiere que el precio de su producto sea un 85 por ciento mayor, para poder adquirir la misma cantidad de bienes y servicios que compraba hace un año, según los datos del Observatorio de economías regionales de ACOVI.

Como para terminar el análisis de las producciones agropecuarias, la entidad CONINAGRO en un trabajo que contempla las economías regionales a nivel nacional, de 15 de ellas -sin contar las ya analizadas- 9 se encuentran en crisis o con signos de crisis, arroz, aves, cítricos, forestal, ovinos, papa, peras y manzanas y tabaco.

El tridente Aumento de Costos, Presión Impositiva y Financiamiento, son los principales obstáculos del sector agropecuario. En cuanto a costos, solo tomando de ejemplo algunos aumentos entre la campaña 2016/17 y la 2017/18, el combustible lo hizo en un 119 por ciento, el fosfato diamónico en 239 por ciento, la energía eléctrica +308 por ciento, el glifosato +154 por ciento. En cuanto a Presión Impositiva, la vuelta de las retenciones para todos los productos exportados, sumando IB, inmobiliario rural, entre otros, produce que la participación de los impuestos sobre la renta agrícola sea del 60,5 por ciento para el promedio ponderado de los cultivos de soja, maíz, trigo y girasol, según FADA. Y en materia de Financiamiento las tasas de interés bancarias en pesos son del orden del 55/62 por ciento anual (Tasa Nominal Anual Vencida) en compra de cheques o préstamos a pago íntegro en cosecha, y en algunos casos la tasa efectiva anual llega al 75 por ciento y un costo financiero total del 92,4 por ciento, según datos de la BCR.

En fin, cerró el 2018, arrancó el 2019, pero el sector productor de agroalimentos en Argentina mantiene sus actividades a toda máquina, las tareas que el campo requirió el 1° de enero no se ajustaron al calendario festivo y fueron desarrolladas por las y los productores y las y los trabajadores agrarios, a la espera que en algún momento se produzcan los cambios de forma y de fondo en un sistema globalizado que subordina a quienes producen en post de los intereses de los grandes grupos económicos trasnacionales.

  • Médico Veterinario, integrante del Centro de Estudios Agrarios CANPO.

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