La cruda realidad

Por Sebastián Premici

Al Momo no lo van a llorar los peones rurales

(Por Sebastián Premici) Los niños explotados por esas patronales a las que Venegas admiraba seguramente no llorarán su figura. Las madres de esos niños que también era explotadas, tampoco.

-¿Alguna vez escucharon hablar de la Uatre y el Momo Venegas?-, quiso saber este cronista. -Siiii. (José alargó su respuesta como si estuviese recordando algo) -Los de Uatre venían y arreglaban con los patrones. Por ahí alguien hacia la denuncia, y le decían al patrón “ese te denunció”. Y se iban y nosotros nos quedábamos igual. (Viaje a la profundidad de la selva misionera).

La respuesta del tarefero a quien conocí durante un viaje a Misiones podría ser la síntesis perfecta de Venegas y la Uatre. El Momo fue tributario de lo más recalcitrante de la derecha sindical peronista: les hacía honores a Augusto Timoteo Vandor y Lorenzo Miguel.

Los que lo conocieron en la década del 70, como Amancay Ardura, sostienen que supo “enfrentar” a la Dictadura, o al menos oponerse. “Fue anti golpe”, manifestó Ardura en una conversación con este periodista. Sin embargo, cuando obtuvo el poder que buscó y logró coronarse como el secretario general de la Uatre en los primeros años de la década del `90, no hizo más que consolidar una estructura de poder mafiosa que supo poner al servicio de Duhalde y en sus últimos años de vida, de Macri.

Venegas habrá sido “anti golpe” (como muchos otros dijeron serlo como forma de blanquear sus agachadas, complicidades, o cobardía), pero en la práctica fue un “entregador de trabajadores”. Como sostuvo Guillermo Martini en una nota realizada para #LaGarcía, “Venegas será recordado como un traidor a su clase”.

Y sus métodos de “traidor” fueron diversos. Con el Renatre ideó un esquema de empresas tercerizadas para ocultar la explotación laboral en el sector rural. En la obra social, obligaba a los peones a desafiliarse a cualquier otro sindicato para ser atendidos por Osprera. Su estructura mafiosa implicaba dejar en el desamparo a los peones. Incluso, hasta los que ya habían muerto, como el caso de Gumercindo Alvarado, transportado en una bolsa de plástico durante 3000 kilómetros, abandonado a la suerte de su muerte . Otro de sus métodos para consolidar la explotación en el sector rural fue su alianza explícita, obscena y denigrante con los sectores empresariales. Venegas era la quinta pata de la Mesa de Enlace. Dentro de esos vínculos, su aliado más feroz fue Luis Miguel Etchevehere, presidente de la Sociedad Rural Argentina (con tres mandatos consecutivos). Etchevehere es dueño de 5000 hectáreas y varias estancias, en una de las cuales explotó durante décadas a dos hermanos, Sergio y Antonio Cornejo.

En su funeral, Etchevehere recordó al Momo como un “hombre de la república, un sindicalista moderno que defendía a los trabajadores defendiendo los puestos de trabajo”. Venegas defendía a los patrones porque se consideraba un patrón.

Al Momo lo lloraron, además de su familia de quién no tengo nada para decir, las patronales y el resto de la casta social mafiosa que anida dentro de la Uatre. Ramón Ayala (preso por violación, causa de la que pudo zafar gracias a las coimas pagadas por el Momo), Oscar Ceriotti, Cecilio Zalazar (actual intendente de Pergamino), Marcelo Pascuali (Osprera) son algunos de los nombres de esta casta mafiosa.

Nota aparte merece la relación Zalazar-Venegas. Los dos eran investigados por la mafia de los medicamentos truchos, la misma causa por la que Venegas estuvo preso unas horas por pedido de Oyarbide, en 2010 (Duhalde fue en aquel momento su abogado personal). Ahora la causa la tiene el juzgado de Casanello y durante los primeros días de junio, el magistrado rechazó el pedido de sobreseimiento tanto para el Momo como para el intendente de San Pedro.

“Con el devenir de la investigación se arribó a la sospecha de que la Obra Social del Personal Rural y Estibadores de la República Argentina (OSPRERA), era una de las obras sociales que formaba parte de la cadena de comercialización ilícita de sustancias medicinales que estaban destinadas a programas especiales de distribución gratuita por el Ministerio de Salud de la Nación”, concluyó Casanello (Ver más).

Nunca está de más agregar que parte del entramado de sociedades vinculadas a Osprera tiene contactos con la sociedad utilizada por el Momo –Gregard SA– para ocultar la explotación laboral en el sector rural, como fue exhaustivamente detallado en el libro #DePatronesyPeones (y si hacemos la genealogía correcta de ese entramado societario, llegaremos a Duhalde).

Los niños explotados por esas patronales a las que Venegas admiraba seguramente no llorarán su figura. Las madres de esos niños y niñas que también era explotadas, no lo van a llorar. Los padres de esos niños y niñas, esposos de esas mujeres, hermanos de sus hermanos, también explotados, tampoco lo van a llorar.

(*) Fuente: SebastianPremici.com

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