Por Clara Razu
Cambiemos y esa costumbre de echar nafta al incendio
(Por Clara Razu (Especial para Motor Económico) El jueves 11 de enero del 2018, la Secretaría de Comercio que conduce Miguel Braun (Primo de Marcos Peña Braun, y sobrino de Federico Braun, uno de los dueños de La Anónima), dejó sin efecto 300 licencias no automáticas, las cuales protegen a los fabricantes locales de las importaciones. La modificación de licencias abarca a insumos difundidos como laminados de acero, aluminio semi elaborado, polipropileno, poliestireno, PVC e hilados de algodón, entre otros.
Son materiales utilizados por industrias como la automotriz, electrodomésticos, maquinaria en general y maquinaria agrícola, construcción, envases, juguetes, piezas y partes, imprenta, y tela. Aunque esto implicará la desaparición de los controles más exhaustivos, para el Gobierno significa “favorecer la producción, mejorar la competitividad”, la producción y la competitividad en los países de origen. Aquí, cientos de pymes que producen estos bienes se verán perjudicadas y reducirán su planta de personal o bajarán sus persianas.
Aún las grandes empresas, como las automotrices, auguran reducciones en personal y producción, pese a pronosticar por otro lado aumento de las ventas, de autos importados.
Con la memoria de aquellos eneros, donde el mayor problema era conseguir unos días en el “hotel del sindicato”, y disfrutar del derecho de las vacaciones tranquilos, los conflictos laborales en sectores que ya venían arrastrando caída en la producción y dificultades para sostener el nivel de empleo fueron protagonistas desde las primeras semanas del año. De acuerdo a un sondeo de la Secretaría de Producción del Partido de La Matanza, la industria matancera perdió 7.100 puestos de trabajo.
“Todo tiene que ver con todo”, decía en un programa de televisión el locutor Pancho Ibañez, “Lo que estamos viendo es producto de la agonía de las empresas y no queda mucha soga para tirar. Mientras siga entrando tanta mercadería de afuera, la industria local va a seguir siendo poco competitiva y la crisis se va a profundizar”, destacaba el dirigente sindical matancero Ernesto Ludueña, en declaraciones al periódico El1digital.
“Todo tiene que ver con todo”, a partir del 1 de febrero, las familias necesitaran más dinero para pagar el transporte, las tarifas, las cuotas de las prepagas, la nafta y los alimentos.
“Todo tiene que ver con todo”, mientras los trabajadores despedidos del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) son reprimidos, en un contexto de apertura de importaciones, ni siquiera el gobierno de Mauricio Macri mantiene los controles de calidad de las importaciones industriales, que se llevan adelante precisamente en el INTI.
Los trabajadores despedidos se reciclarán en taxistas, fabricantes de cerveza artesanal o vendedores por catálogo. De ser así, ¿En qué mercado comercializarán esos bienes y servicios?
La calle Arieta, la más importante en la localidad de San Justo, se ve desierta bajo el sol, vendedores que esperan vender en otro verano con caída del consumo mientras en la plaza de San Justo se firma contra la Reforma Previsional.
Empiezan a aparecer “las ofertas escolares”, la mochila, contendrá muchos productos importados, quizás sin controles, pero con precios que algunas familias podrán afrontar mientras esperan la cuota de la “privada” que aumentó y miran a la educación de gestión estatal en un contexto de suspensión de paritarias y ceses compulsivos de cargos.
Mientras el ahorro de los funcionarios familiares representa el 1 por ciento de lo que le sacan a los jubilados, cuando para apagar el incendio se utiliza nafta, por la tele siguen mostrando el eclipse en Japón.
Las penas son de nosotros, las vaquitas y la alegría es ajena.
- Lic. en Economía. Docente. Colaboradora de Motor Económico
···