La cruda realidad

Por Clara Razu

Como un día de domingo

Gracias a Rep por tanto talento

              Clara Razu

(Por Clara Razu (Especial para Motor Económico)) La imagen que ilustra esta nota nos interpela...

¿El fin de la sociedad salarial?

¿El fin de la solidaridad orgánica?

¿El fin, o el principio del fin o el fin de los principios?

Los domingos, hace tiempo atrás, eran días distintos. La mayoría de los trabajadores asalariados compartían el tiempo libre con sus familias, (aunque muchos trabajaban, colectiveros, tacheros, médicos, enfermeras, periodistas, trabajadores de los servicios públicos) y los “francos en domingo” eran muy “codiciados”.

Todo pertenece al pasado. El domingo de diario y mate a la mañana, el asado o los fideos del mediodía, la visita a los tíos y abuelos.

El futuro llegó sin trabajadores, sin salarios y sin sociedad salarial.

El desempleo a nivel nacional trepa casi al 10 por ciento en el segundo trimestre del 2018. Mientras que 398 mil personas buscan trabajo, las empresas solo demandaron 247 mil trabajadores.

En el Partido de La Matanza, casi el 80 por ciento de las Pymes (que generan el 70 por ciento del empleo del distrito) empeoró su situación. Más de la mitad de las empresas del Partido despidió trabajadores. Sólo en el sector de la construcción se perdieron 3000 puestos de trabajo, y alrededor de 20 empresas del sector metalúrgico están en crisis.

Que los números no nos tapen el bosque

Detrás de las cifras está la gente, miles de familias que no cuentan con dinero, y cotidianamente intentan sobrevivir.

A simple vista son números, porcentajes, que completan estadísticas. Pero detrás del pesimismo que muestra cada encuesta hay miles de personas que ya no cuentan con un ingreso económico mensual, comienzan a depender de la changa y encuentra en comedores populares y escolares su última opción.

Para ellas los domingos son días más difíciles, ya fuera del circuito productivo y del mercado, es el día que quedan expuestas a la miseria ¿La de ellos? ¿O la de un modelo que produce excluidos y pobres?

En un paisaje productivo donde la inversión productiva cayó, sólo se fabrica desempleo.

¿Qué sociedad se construye con miseria y exclusión?

El voluntarismo, el emprendorismo y otras “salvaciones individuales” no “ayudan” a nadie del cataclismo del fin de una construcción solidaria. Una construcción a la que se deberá volver, más temprano que tarde, donde las herramientas financieras sean el apéndice de una sociedad “de producción real”, con empleo.

El modelo aplicado a partir de diciembre de 2015 destruyó la cultura del trabajo. Hoy rige el modelo de las Lebacs, Letes, Botes, Nobacs, Notes y Leliqs y las tasas de interés del 70 por ciento. El de la quita de subsidios a las tarifas para los consumidores, y el aumento para las prestadoras, de los aumentos retroactivos de tarifas o el de la dolarización del precio de los combustibles.

¿Acaso las pensiones y las jubilaciones, la Asignación Universal por Hijo, las cooperativas de Argentina Trabaja y Ellas Hacen, eliminaban empleos tal como las medidas de política económica monetaristas lo hacen actualmente?

¿Acaso los perceptores de estos ingresos no compraban en el negocio del barrio, ese que ahora está cerrado?

Por eso para que los domingos sean distintos para todes, la única salida es volver a un modelo donde nuevamente, podamos participar y nadie se quede en la orilla.

Para quienes aún no miraron a su alrededor, "Don" Mario Benedetti les dedicó un poema hace tiempo, pero nunca tan actual.

Poema a la Clase Media

Clase media

medio rica

medio culta

entre lo que cree ser y lo que es

media una distancia medio grande

Desde el medio

mira medio mal

a los negritos

a los ricos

a los sabios

a los locos

a los pobres

Si escucha a un Hitler

medio le gusta

y si habla un Che

medio también

En el medio de la nada

medio duda

como todo le atrae

(a medias)

analiza hasta la mitad

todos los hechos

y (medio confundida)

sale a la calle con media cacerola

entonces medio llega a importar

a los que mandan

(medio en las sombras)

a veces, sólo a veces, se da cuenta

(medio tarde)

de que la usaron de peón

en un ajedrez que no comprende

y que nunca la convierte en Reina

Así, medio rabiosa

se lamenta

(a medias)

de ser el medio del que comen otros

a quienes no alcanza

a entender

ni medio

  • Lic. en Economía. Docente. Colaboradora de Motor Económico

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