El drama del desempleo femenino
Las obreras textiles que se quedaron sin trabajo enfrentan el desconcierto de cómo mantener sus familias. Una de ellas contó que es madre soltera y tiene una hija discapacitada. Se terminó el sueño de la ocupación intensiva en el único enclave textil.
Detrás del cierre de la fábrica Textil Neuquén existen 35 historias de mujeres luchadoras, que frente al desconcierto de haber llegado a su lugar de trabajo, encontrarse con un edificio totalmente vació y con un porvenir plagado de incertidumbres. Ayer se plantaron a reclamar sobre la ruta provincial 7 durante cuatro horas. Durante el mediodía comenzaron a recibir los telegramas de despidos
El subsecretario de Trabajo de la provincia, Ernesto Seguel dijo que la justicia provincial es la que está interviniendo en el caso del cierre de la fábrica Textil Neuquén. Señaló que desde el organismo a su cargo se pusieron a disposición de la fiscalía todos los antecedentes del caso, “ya que en diciembre pasado intervinimos para conocer la situación”.
Así como tantas otras compañeras, María es una madre soltera que hace 10 años comenzó a proyectar su futuro trabajando en la fábrica. Tras el abrupto cierre de la empresa no encontró palabras para expresar el sinsabor que le generó y tampoco sabe qué hará en el futuro cercano. Es madre soltera y único sostén de familia, tiene una hija de 21 años discapacitada, quien depende enteramente de su madre. Además hace algunos años ingresó a un plan de viviendas, el cual ahora no podrá pagar.
“Una dejó la vida acá”, sentenció y habló del gran sacrificio que representaba para ella trasladarse todos los días desde Centenario hasta Neuquén a trabajar. Los 10.000 pesos mensuales le alcanzaban para llegar a fin de mes.
“Yo dejé otro trabajo para empezar en la textil, por el sueño de tener todos los meses un sueldo fijo y un trabajo estable, ahora no sé qué vamos a hacer, nos dejaron en la calle. Está todo muy difícil para conseguir trabajo y yo tengo una hija que mantener”, se lamentó.
Marina, delegada de las trabajadoras, graficó que “fueron 11 años que vinimos a dejarle los riñones a esta empresa y 11 años que estos empresarios se llenan los bolsillos a costa de nuestro trabajo. La verdad que para nosotras es indignante y doloroso”.
En horas de la mañana de ayer las lágrimas y el desconsuelo de sus rostros ya no existían. Esa energía se había transformado en bronca. Apenas habían transcurrido 24 horas desde el momento en que las trabajadoras ingresaron a la fábrica para constatar que se habían llevado las máquinas.
Solo se vieron algunas muecas de cansancio provocadas por el desvelo, las mujeres estaban agotadas de haber pasado dos noches en el interior del edificio a la espera de una respuesta de autoridades provinciales.
El subsecretario de Trabajo, Ernesto Seguel, informó ayer que hubo una presentación formal de los empresarios y que garantizarán las indemnizaciones para las trabajadoras. Mencionó que la investigación sobre la empresa está en manos de la Justicia.
Seguel recordó que, en caso de ser necesario, los bienes que tenga la empresa serán destinados a pagar las indemnizaciones de los trabajadores “porque ellos tienen crédito privilegiado”.
(*) Fuente: Diario Río Negro
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