La cruda realidad

Por Clara Razu

El paisaje gris de La Matanza

(Por Clara Razu (Especial para Motor Económico)) Mientras algunos bailan en la cubierta del Titanic al ritmo de las tasas de interés del 60 por ciento, los comercios cierran y el pueblo tiene hambre.

El Indicador Sintético Industria Manufacturera de la provincia de Buenos Aires (ISIM-PBA) desarrollado por la Dirección Provincial de Estadística tiene como objetivo la visualización de un indicador mensual que permita analizar el comportamiento de la actividad industrial provincial. Se construye mediante el seguimiento y estimación “Bloques Industriales” integrados por actividades industriales con características similares. Y see calcula a partir de estimaciones mensuales sobre el sector manufacturero provincial con base en información proveniente de la Encuesta Industrial Mensual que realiza el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) y datos obtenidos por relevamientos propios que efectúa la Dirección Provincial de Estadística.

El indicador muestra una caída en términos generales del 5,2 por ciento, entre los meses de mayo 2017 y mayo 2018, (último período medido), o sea que, a la luz de la depreciación, aumento de tarifas e inflación; las condiciones de la economía real empeoraron, y la caída de la actividad económica real, o sea la producción y el empleo, disminuyeron más.

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Cuando se observa cada bloque en particular, la caída es mayor, por ejemplo, un rubro esencial como Alimentación y Bebidas cayó un 8,4 por ciento. La disminución de la producción de alimentos solo se explica por la disminución de su venta, lo cual genera stock y disminuye las necesidades de reposición por parte de los comercios. La muy castigada industria textil, sufre una disminución del 2 por ciento para el mismo lapso.

Los indicadores económicos resultan menos duros que la realidad cotidiana. Cuando en el supermercado de descuento más famoso, no hay “cola” en la caja. Cuando en la verdulería más barata del barrio, el verdulero discretamente le regala a la jubilada verdurita y alguna fruta, después que compra 1kilo de papas. Cuando en Ramos Mejía (Partido de La Matanza) cada vez son más los locales que están en alquiler allí donde antes había pizzería, zapaterías, y venta de comida “al peso”, ahí es cuando, más allá de los números, la realidad golpea fuerte.

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La imagen es consistente con los datos. La información relevada por la Secretaria de Producción de la Municipalidad de La Matanza, encabezada por la Lic. Débora Giorgi, muestra que las ventas cayeron 52 por ciento, mientras que en el rubro alimentación la caída fue del 50 por ciento. Estos datos corresponden a la comparación del período comprendido entre agosto 2017 y agosto 2018.

En un relevamiento, que lleva adelante este organismo sobre 630 pequeñas y medianas empresas (Pymes) del Partido, el 84 por ciento de los empresarios consultados considera que la caída responde a la pérdida del poder de compra de la población, en general sacudida por la inflación, falta de actualización de los salarios y pérdida del empleo.

Es esperable que la situación se agrave a partir de las últimas medidas de política económica, que agravan la situación productiva a partir de tasas de interés que superan el 60 por ciento anual y que tornan inviable la cadena de pagos, que se ve interrumpida.

Nada bueno sucede cuando se trata de combatir el fuego con nafta, y para bajar la inflación se apuesta a profundizar la recesión y el desempleo.

Nada bueno resultará del ajuste propuesto en el presupuesto 2019 para el país, para el conurbano y tampoco para el Partido de La Matanza.

  • Lic. en Economía. Docente universitaria. Colaboradora de Motor Económico

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