La cruda realidad

Por Raúl Dellatorre

Interpretando las estadísticas ¿Mejoró el empleo? ¿Cuándo, dónde?

(Por Raúl Dellatorre (Especial para Motor Económico) En las últimas semanas se ha reiterado, incluso por boca del ministro de Hacienda, que las estadísticas están mostrando una mejora en el empleo, una recuperación durante la segunda mitad del año 2016 que hace pensar que “lo peor quedó atrás”. Y para ello, agitan el dato que acaba de publicar el Indec (último jueves, 16 de marzo) según el cual el desempleo en el cuarto trimestre del año finalizado “bajó a 7,6 por ciento”. Veamos en detalle los datos antes de apurar las conclusiones.

El Indec publica trimestralmente el informe de Mercado de Trabajo, en el cual el dato esencial es la tasa de desempleo, medida como la proporción de la población económicamente activa (que está en edad de trabajar y ofrece su fuerza laboral en el mercado) que no tiene trabajo. Es la que en el cuarto trimestre de 2016 dio 7,6 por ciento.

Pero hay otros datos relevantes que es conveniente comprender: la tasa de actividad y, principalmente, la tasa de empleo y la de subocupación. La tasa de actividad es la relación entre la población económicamente activa (la dispuesta a trabajar, lo consiga o no) y la población total. En las estadísticas recién divulgadas, fue a nivel nacional del 45,3 por ciento. Menos de la mitad de la población total trabaja o pretende hacerlo. No se asuste, es un dato habitual (considere que en el total de la población se suma a los niños y a los ancianos, además de los jóvenes o personas mayores que por distintas razones no participan del mercado laboral ni buscan hacerlo).

Luego, está la tasa de empleo, que es la relación entre quienes tienen trabajo y la población total. En el cuarto trimestre de 2016, 41,9 por ciento. Un poco menos que la tasa de actividad: la diferencia son los desocupados.

Finalmente, están los subocupados, aquellos que trabajan pero lo hacen menos de 35 horas semanales involuntariamente. Es decir, querrían trabajar más horas. Son una subcategoría de los ocupados, es decir que están entre los que el Indec considera que tienen empleo.

Como, además, la encuesta del Indec diferencia entre los subocupados que buscan activamente otra ocupación (subocupados demandantes) y los que no están en la búsqueda activa de otro trabajo (no demandantes), se puede hacer una conjunción interesante: ¿cuántos son los que buscan trabajo en el mercado, porque no lo tienen o porque el que tienen sólo les representa una parte menor de la jornada y no por voluntad propia?

A ese dato se llega sumando, a la desocupación abierta, la tasa de subocupación demandante. Según los últimos datos del Indec, haciendo ese ejercicio para el conjunto de los aglomerados urbanos en los que se hace la encuesta (son 31 en total), resulta que la tasa de desocupación del 7,6 más la tasa de subocupados demandantes, 7,2, da como resultado un total del 14,8 por ciento de trabajadores que buscan empleo y no lo consiguen. Es decir, están total o parcialmente desempleados.

Si hiciéramos el mismo ejercicio para los datos del aglomerado urbano del Gran Rosario, tendríamos que para una tasa de desempleo del 8,6 por ciento y una tasa de subocupación demandante del 6,6, resulta un total de 15,2 por ciento de la masa de trabajadores en condición de desempleados totales o parciales.

Y si vamos al conurbano bonaerense, la encuesta en este conjunto de 19 partidos que rodean la capital, muestra que con una tasa de desocupación del 9,4 por ciento y de subocupación demandante del 8,6 por ciento, se llega al 18 por ciento de población trabajadora que no tiene empleo pleno.

Es importante señalar que la tasa de subocupación demandante, ahora de 7,2 por ciento, estaba en el tercer trimestre de 2015 (el Indec de Cambiemos no procesó el dato del cuarto trimestre de ese año) en 5,9 por ciento. En el cuarto trimestre del año anterior, 2014, en 6,1 por ciento, más de un punto debajo de la actual. En el cuarto trimestre de 2013, en 5,1 por ciento, dos puntos menos que ahora. Y siguiendo para atrás deberíamos remontarnos al 2006 para encontrar un cuarto trimestre con una tasa de subocupación demandante similar o por encima de la actual. Es el nuevo fenómeno extendido que muestra la estadística, la población que hace “changas” o empleos de unas pocas horas por semana pero que no logra obtener un empleo pleno.

Con tasas de desempleo total o parcial del 14,8 por ciento a nivel nacional y del 18 por ciento en los principales conglomerados urbanos, Dujovne no puede decir que, para los trabajadores, “lo peor quedó atrás”. El dato lo tiene el Indec, que depende de Dujovne. Sólo hay que ir a buscarlo.

  • Editor General de Motor Económico

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