La anunciada caída de la producción textil
La apertura indiscriminada de las importaciones y la severa contracción del consumo interno generada por las políticas económicas nacionales comenzaron a minar las bases de la producción textil, que ya acusa el impacto de las viejas recetas ortodoxas.
Según los datos arrojados por el Estimador Mensual Industrial publicado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), en los últimos seis meses la industria textil mostró preocupantes retracciones anuales en sus niveles de actividad. En diciembre de 2016, en tanto, la producción cayó un 27,4% y se teme que el desplome se acentúe en los próximos meses. En el Chaco, donde se venían realizando enormes esfuerzos para promover la generación de valor agregado en la cadena textil, el sector también acusó el golpe de las medidas económicas. Al cierre de la hilandería TN Platex del grupo Karagozian se sumó en las últimas horas el cese de actividades de la fábrica de Pampero del grupo Cardón radicada en Fontana, dando como resultado la lamentable pérdida de valiosas fuentes de trabajo.
Las luces de alerta sobre la crisis que se avecinaba ya comenzaron a encenderse a principios del año pasado cuando empezaron a hacerse visibles las políticas de apertura comercial. Distintos economistas habían advertido ya entonces que la producción textil podía verse afectada seriamente si el gobierno nacional insistía con abrir las importaciones y con aplicar medidas para frenar el consumo de los argentinos. Estas advertencias no fueron escuchadas y sucedió entonces lo que estaba anunciado: primero un retroceso de la participación de la producción nacional en el mercado interno y después la disminución de la utilización de la capacidad instalada que trepó a un 58,8% en noviembre de 2016, según el Indec.
El cierre de fábricas no se hizo esperar, y el fantasma de la desocupación volvió a sobrevolar en distintas localidades del país. Al tiempo que la empresa Textil Neuquén anunciaba el cierre de su planta en esa provincia sureña, la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) expresaba, a través de un comunicado, su preocupación por la crisis que derivó en más de 11.000 suspensiones y 5000 despidos de trabajadores. La entidad señaló que la retracción observada durante diciembre se explica por la caída del 45,7% anual en la producción de hilados de algodón y del 23,3% anual en la elaboración de tejidos, y observó que la ca ída en el nivel de actividad del sector textil también se vio reflejado en la contracción de la producción de fibras sintéticas o artificiales, que registró en noviembre del año pasado una caída de 34,8% con respecto al mismo mes del año anterior.
Además, confirmó que el desplome en los niveles de actividad del sector se origina fundamentalmente en el achicamiento del mercado interno, una situación que combinada con el incremento de las importaciones generó un aumento de los stocks de productos terminados y, en consecuencia, la disminución de la producción que ha profundizado su caída en los últimos meses. En ese sentido, según la Federación de Industrias Textiles Argentinas al comparar el año 2016 con 2015 se advierte que las compras al exterior de productos textiles manufacturados se incrementaron en un 7,5%.
A esta situación se llegó por la aplicación de las políticas de liberalización del mercado que ya fueron probadas en los años 90 y, antes, en los tiempos de Martínez de Hoz, con resultados que fueron desastrosos para la industria nacional. Es necesario defender la cadena de valor textil a partir del impulso a la producción de algodón y entender que en un escenario internacional en el que los países más industrializados pujan por colocar sus excedentes en las naciones de la periferia, es contraproducente sostener políticas económicas que por un lado impulsan una apertura sin límites de las importaciones y a la vez apuntan a reducir el consumo de los argentinos a su mínima expresión.
(*) Fuente: Diario Norte
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