Por Beatriz Chisleanschi
La clase obrera no va al paraíso, va a las calles
(Por Beatriz Chisleanschi (Especial para Motor Económico) La jornada de ayer, 7 de marzo, fue una jornada de alegría, porque la lucha siempre es alegría. y eso es lo que emanaba de las caras de los miles y miles de trabajadores y trabajadoras que marcharon contra las políticas del gobierno de Mauricio Macri.
Enfilados en organizaciones, de a pequeños grupos, solitarios, todos y todas se alzaban en un grito común: “Paro Ya”, “Basta Macri”.
En el viaje en subterráneo ya se veía un paisaje diferente, todos los que allí viajaban iban al mismo destino. Una mujer acompañada por un grupo de amigos llamó con un grito al resto de los pasajeros al llegar a la estación Lima del Subte A “Los que están en contra del tarifazo, los despidos, el cierre de empresas y el techo salarial, bajen ahora. Los que siguen se tendrán que bancar lo que resta del gobierno de Macri”. Muchos los acompañaron, otros prefirieron seguir una estación más y bajar en Piedras, los acercaba más al palco.
Desde las 10 de la mañana las organizaciones comenzaron a concentrar. Las calles que rodeaban al palco instalado frente al Ministerio de Producción que preside Francisco Cabrera, ubicado en Moreno y Diagonal Sur, eran mareas humanas donde se veían carteles y banderas de todo tipo. La Autopista que desemboca en la Avda. 9 de Julio colapsó por la cantidad de micros, autos, camiones, combies y motos que intentaban llegar al lugar.
Niños y niñas, muchos niños y niñas de todas las edades estaban allí acompañando a sus padres. Quizá ayer no entendían que estaban haciendo bajo el sol y sobre el asfalto, cuando muchos deberían estar en la escuela o en sus casas jugando. Seguramente dentro de unos años comprenderán que también ellos, desde su corta edad lucharon por el presente y por su futuro: por la dignidad de sus padres y por la de ellos. Porque no les arrebaten sus derechos y porque les permitan vivir su niñez.
Empresarios Pymes y trabajadores marcharon juntos en defensa de la industria nacional.
Diez minutos antes de las 15.00 hs. los organizadores comenzaron a pedir que bajen las banderas que compactas organizaciones portaban frente al palco, para que la televisión y las cámaras puedan registrar lo que iba a pasar, ya que estaba por comenzar el acto.
Lejos estaban de imaginar el final y que un pueblo les gritaría a los dirigentes cegetistas, desde lo más profundo de las entrañas, que ya no quiere dilatar más, que necesitan un Paro Ya. Así fue como los discursos de Carlos Acuña, titular del gremio de Estacioneros (y que el día anterior en la Marcha Docente había prometido dar la fecha del paro general), de Juan Carlos Schmid, secretario General de la Confederación Argentina de Trabajadores de Transporte y del diputado massista, Héctor Daer fueron interrumpidos por silbidos y por el reclamo sonoro de “poné la fecha la puta que te parió”.
Ya no alcanza que la clase trabajadora escuche que “no estamos aquí para dilatar nuestra propuesta: venimos a anunciar que habrá medidas de fuerza en la Argentina antes de fin de mes”, como señaló Schmid, o que "vinimos hasta acá a decirle al gobierno que si no hay rectificaciones, habrá paro…”, como dijo Daer.
Tal vez, flotando en el inconsciente esa famosa frase de Juan Domingo Perón: “las masas avanzarán con sus dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes”, las bases desbordaron, tomaron el escenario, convirtieron el atril de la CGT en un ataúd y el triunvirato cegetista tuvo que “huir” del escenario al grito de “traidores”, “corruptos” y otros insultos, y buscar refugio en cualquier lado, algunos lo encontraron en el Sindicato de Empleados de Comercio, ubicado a media cuadra. También Pablo Moyano, líder de los camioneros fue atacado.
Pero mientras esto sucedía en el escenario, en los alrededores la marcha seguía siendo una fiesta y de todo esto se enterarían al regresar a sus casas. Con la marcha peronista de fondo, pasadas las 16.00hs., mientras que la mayoría desconcentraba, otros continuaban llegando.
El mensaje de ayer fue contundente, y aunque el gobierno quiera hacer oídos sordos y vea como un triunfo los incidentes finales, sabe que el 6 y el 7 de marzo del 2017, marcaron un antes y un después en la Argentina de hoy. El rechazo a las políticas económicas y sociales del gobierno fue masivo, como también lo fue la alegría de la lucha que se vivió ayer.
- Editora de Motor Económico. Periodista. Lic. en Ciencias de la Educación
···