La cruda realidad

Por Osvaldo Cabral

La crisis económica arrasó con la casa de ferretería más antigua de Luján

La esquina de Freire fue fundada alrededor de 1853, aunque siempre se creyó que sus inicios remontaban a 1878. Su promotor, Hermenegildo Palet, trabajaba en sociedad con su hermano Jaime, un destacado vecino de nuestra ciudad. “El progreso”, fue el nombre de sus inicios, que después de muchos años, en 1968, cambió a “Freire y Cía. S.A”. Luego la propiedad pasó a manos de Palet y Ramón Margall, le siguió José Souto hasta que, a principios del siglo XX arribó al país Francisco Freire, y se unió en sociedad a Souto.

Declarada Patrimonio de Luján, después de 165 años cerró por no poder soportar la crisis económica.

(Por Osvaldo Cabral) ¿Qué lujanense no ha ido alguna vez a Casa Freire? Uno de los comercios más tradicionales de la ciudad en el rubro de ferretería y materiales de construcción, ubicado en la intersección de las calles Rivadavia y Lavalle, decidió cerrar sus puertas definitivamente.

Gran local, ubicación privilegiada en el casco céntrico de nuestra ciudad, buena atención por décadas, y un stock de cualquier cosa que se necesitara para el hogar y la industria.

Ir a lo de Freire era una labor cotidiana para muchísimos lujanenses, y se sacaba un número en la punta del largo mostrador de madera, de color gris azulado, y los empleados de esa Ferretería tenían una memoria privilegiada, dada la cantidad de artículos que allí se vendían, almacenados en gran cantidad de estanterías de madera, y ellos vistiendo guardapolvos azules o grises. Y a mi memoria viene, que por muchos años allí trabajó Osvaldo Lauberge, un personaje simpático y amigo de la familia, por lo que cuando de chico y en bicicleta me tocada ir allí enviado por mi padre, yo sacaba número y esperaba ver si me atendía Lauberge, por el solo hecho de que además de tocayo de mi padre y mío, también era mi amigo: “¿Qué hacés? Osvalditooo!”, era su frase al verme.

La ferretería y el corralón de Casa Freire debe haber provisto materiales de construcción y todo tipo de enseres a cientos, por no decir miles, de casas de la ciudad de Luján, y tras más de un siglo y medio de vida ha cerrado sus puertas: “Es una pena, porque yo siempre miraba su vidriera al pasar”, comentó un jubilado del barrio, y cliente de este comercio “desde toda la vida, porque acá yo venía desde chico”, manifestó con tristeza.

(*) Fuente: Agencia Nova

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