Por Nicolás Canosa
La historia del FMI y su relación con Argentina (1)
Motor Económico publicará en dos ediciones el trabajo realizado por el Sociólogo Nicolás Canosa sobre la historia del Fondo Monetario Internacional (FMI) y su relación con Argentina.
Parte 1: de 1946 a 1989
(Por Nicolás Canosa) “Es preciso conocer los trucos de que se valen las fuerzas del colonialismo imperialista para medrar intencionadamente con las desgracia ajena, como asimismo estudiar minuciosamente los capciosos y a menudo insidiosos sistemas que la explotación pone en ejecución con esos fines” Perón en La hora de los pueblos.
“En los últimos 30 años hemos visto avanzar la continua dependencia de programas que Argentina acordó con el Fondo Monetario Internacional. Formamos parte de la triste realidad de integrar el grupo de países en los que esa institución ha aplicado y monitoreado mucho de sus 150 planes de ajuste. El resultado ha sido exclusión, pobreza, indigencia, la destrucción de aparato productivo”. Néstor Kirchner, discurso en diciembre de 2005, al desendeudarse con el FMI.
En este artículo abordaremos la relación del Fondo Monetario Internacional con nuestro país, centrándonos en el período 1989-2015. Para comprender los vaivenes de la misma, será necesario remontarnos brevemente al contexto político de surgimiento de la institución y el desenvolvimiento de la relación con la Argentina hasta el año 1989, separándolo en dos períodos determinados (1946 a 1976 y 1976 a 1989). Luego dividiremos el análisis en tres partes: 1989 a 2001; 2002 a 2015. Finalizaremos, porque el momento lo exige, abordando sucintamente los cambios profundos y los peligros de una nueva relación subordinada al FMI a partir de la etapa que se abrió el 10 de diciembre de 2015 con la asunción de Cambiemos al gobierno del Estado. Como dice Streeck, “podremos comprender lo que vemos hoy solo si sabemos que aspecto tenía ayer y hacia donde podría estar dirigiéndose” (1).
I Soberanía o dependencia: 1946 a 1976
Finalizada la Segunda Guerra Mundial, la distribución de poder se modifica notablemente y nace un nuevo orden geopolítico. En efecto, los dos polos fundamentales (Estados Unidos y la Unión Soviética) diseñan estrategias para las distintas zonas geográficas y con ellas surgen instituciones tales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, por el lado capitalista-occidental.
En 1946 nace esta institución clave para comprender la dinámica de la macroeconomía argentina, así como la orientación de la política internacional de los distintos gobiernos. Según Rapoport, “además de consolidar un patrón dólar, el Fondo manejaría, por intermedio de sus contribuyentes y accionarios, en primer lugar EEUU, todas las monedas; fijaría no sólo la política monetaria mundial, sino también los factores que directa o indirectamente estuvieran ligados a la economía de sus asociados (…) En toda su trayectoria, las recomendaciones o condicionantes impuestas por el Fondo para el manejo de las políticas económicas de los países periféricos a fin de otorgarles ayuda financiera, poco tuvieron que ver con la generosidad del Plan Marshall, que en función de sus fines estratégicos ayudó a reconstruir la economía europea” (2) .
En Argentina, el gobierno conducido por Juan Domingo Perón se anticipaba con su “tercera posición” a los países No Alineados del Tercer Mundo, constituidos luego de la Conferencia de Bandung en 1955. Esta postura filosófica y geopolítica, que hacía de la autodeterminación de los pueblos y la soberanía de los Estados sus banderas fundamentales, le permitió prever el rol nocivo del FMI y, por lo tanto, rechazar el ingreso al organismo. Así lo relata el propio Perón:
“Cuando en 1946 me hice cargo del gobierno, la primera visita que recibí fue la del presidente del Fondo Monetario Internacional que venía a invitarnos a que nos adhiriéramos al mismo. Prudentemente le respondí que necesitaba pensarlo y, enseguida, destaqué a dos jóvenes técnicos de confianza del equipo del gobierno para investigar a este monstruo tan peligroso, nacido según tengo memoria en los sospechosos acuerdos de Breton Woods. El resultado de este informe fue claro y preciso: en síntesis, se trataba de un nuevo engendro putativo del imperialismo” . (3)
Un año después del derrocamiento del gobierno justicialista, la Revolución Fusiladora, bajo la presidencia de Aramburu, decide el ingreso al FMI y obtiene el primer crédito de la institución, y con él, comienza el sometimiento de la política económica. Los años posteriores, la relación siguió cultivándose mediante acuerdos de diferente grado de condicionalidad, teniendo un interregno menos favorable en la relación en el gobierno de Illia y con cierta rispidez con Onganía. En el final del tercer gobierno peronista que sufría no sólo la inestabilidad política sino también ciertas turbulencias en la economía, se trataron de hacer acuerdos pero con ciertos condicionamientos por parte de Argentina que no eran admitidos por el FMI, que esperaba un gobierno de mayor confianza para desembarcar con mayor contundencia en el condicionamiento de la política económica argentina.
Por cuestiones de espacio, resumimos muy brevemente esta etapa de veinte años para llegar a 1976 donde “llegó lo peor” en términos de dependencia hacia este organismo, para luego centrarnos en la década de los noventa en el cual “el FMI se dedicó a promocionar, bajo el paraguas de ideologías neoliberales, el endeudamiento externo de la región (4), que en ambos casos hundió en profundas crisis” a la región.
II La valorización financiera y la deuda externa como ancla de la dependencia: 1976 a 1989
La dictadura genocida instaura el neoliberalismo en la Argentina y con él un modelo de valorización financiera, a tono con la dinámica que comienza a desempeñarse como tendencia mundial a partir de la crisis de la “edad de oro” del capitalismo (1970-1973) (5), que Streeck caracteriza como “una rebelión del capital contra la economía mixta de posguerra impuesta contra su voluntad” (6). En términos económicos, a la ya existente “estructura productiva desequilibrada” (7) , con su consecuente problema estructural de la restricción externa de divisas, se le agrega un condicionante fenomenal que atraviesa y agrava a la misma y se configura como un eje nodal para analizar la macroeconomía de todos los gobiernos posteriores: la deuda externa, que asciende de 8000 millones de dólares a 46.000 entre 1976 y 1983.
Martínez de Hoz, primer ministro de Economía de la dictadura, poseía importantes vínculos externos. En efecto, el FMI bautiza al nuevo gobierno a sólo una semana de asumir, abriendo las puertas con este aval a la concesión de fondos por parte de bancos privados: “Ese organismo aprobó, con sorprendente celeridad, un postergado giro de 110 millones de Derechos Especiales de Giro, equivalente a algo más 100 millones de dólares, que resolvió los problemas más acuciantes en ese momento. (…) En el mes de agosto, el FMI consolidó la posición externa de la economía argentina al aprobar un crédito contingente por un monto total de 260 millones de DEG que era el mayor acordado hasta ese momento a un país latinoamericano (BCRA, Memoria, 1976)” (8).
El gobierno de Alfonsín nace muy condicionado en múltiples aspectos. No es aquí la ocasión de abordarlos pero merece mencionarse para una mejor comprensión del desenvolvimiento del gobierno radical. El peso de la deuda externa, donde el FMI tiene un rol crucial, quizá sea el principal factor explicativo de las problemáticas de la macroeconomía de la etapa. Los grupos económicos locales no sólo consolidan el poder obtenido durante el período dictatorial, sino que lo expanden sobremanera, siendo determinantes en importantes variables macroeconómicas (fijación de precios; concentración de la riqueza; oligopolización de la producción; endeudamiento público, etc) (9).
El primer ministro de economía de Alfonsín pretendió limitar los condicionamientos del Fondo y propuso crear un club de deudores latinoamericanos para afrontar las negociaciones con los acreedores externos. Pese a su voluntad, las relaciones de fuerza no permitieron avanzar en ese camino interesante -y que vale como experiencia a tener en cuenta para el futuro- y le costó su renuncia a su cargo. Luego, con Sourrouille como Ministro, se optó por acordar y conceder en la ejecución del plan de ajuste económico que impone el organismo para otorgar créditos. Merece señalarse, que la relación del radicalismo guardaba cierta desconfianza y buscaba limitar los perjuicios que atraía ceder ante el FMI. Sin embargo, como corolario, Alfonsín declaró el default de la deuda y por la hiperinflación inédita, vinculada a estos problemas, tuvo que entregar la presidencia a Carlos Menem, tiempo antes de lo que correspondía. Tiempo antes de que se desate la crisis, el FMI retiró el apoyo crediticio.
Notas
1 STREECK, Wolfgang (2016). Comprando tiempo. La crisis pospuesta del capitalismo democrático. Buenos Aires: Capital intelectual.
2 RAPOPORT, Mario (2017). Historia oral de la política exterior argentina (1930-1966). Editorial Octubre: Buenos Aires.
3 PERÓN, Juan Domingo (2012). La hora de los pueblos. Buenos Aires: Ediciones Fabro.
4 RAPOPORT, Mario (…). Historia oral de la política exterior argentina (1930-1966). Editorial Octubre: Buenos Aires.
5 ARCEO, Enrique. (2011) El largo camino a la crisis. Buenos Aires, Cara o Ceca.
6 STREECK, Wolfgang (2016). Comprando tiempo. La crisis pospuesta del capitalismo democrático. Buenos Aires: Capital intelectual.
7 DIAMAND, Marcelo: Doctrinas económicas, desarrollo e independencia. Economía para las estructuras productivas desequlibradas: caso argentino. Cap. 2 al 8. Edit. Paidós, Bs.As., 1973.
8 SCHVARZER, Jorge (1986). La política económica de Martínez de Hoz. Buenos Aires: Hispamérica.
9 Ortiz, R. y Schorr, M.; “La economía política del gobierno de Alfonsín: creciente subordinación al poder económico durante la «década perdida»”, en Pucciarelli, A. (coord.): Los años de Alfonsín. ¿El poder de la democracia o la democracia del poder?, Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2006.
- Director de Relaciones Internacionales del CENACK-Peronismo Militante e integrante de la Comisión de Integración Regional y Asuntos Internacionales del Instituto Patria
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