Por Nicolás Canosa
La historia del FMI y su relación con Argentina (2)
Motor Económico publica hoy la segunda parte del trabajo realizado por el Sociólogo Nicolás Canosa sobre la historia del Fondo Monetario Internacional (FMI) y su relación con Argentina.
Parte 2: de 1989 a 2018
(Por Nicolás Canosa)
III La espada de la oligarquía financiera global: al “fondo” de la historia (1989 a 2001)
El auge neoliberal en el mundo comienza en la década de los 80 y se profundiza en los 90. Países asiáticos, africanos, la propia Rusia y en América Latina sienten las garras de la oligarquía financiera global que comienza a constituirse como un actor fundamental. El FMI será una institución clave para este desenvolvimiento de las relaciones de fuerza y en las crisis que se manifiestan en cada una de esas latitudes, donde a cada intervención, se agudiza la dependencia. Como dice Chadunovsky “los episodios de crisis mencionados contaron con una activa participación del FMI antes de que la crisis estalle (Rusia y Argentina en 2000-2001) o en el momento en que la crisis se desencadena (México, Argentina 1995, Tailandia, Indonesia, Corea y Brasil). La intervención del organismo en dichos episodios incluye el otorgamiento de asistencia financiera y el diseño de medidas de política económica, acordadas con los gobiernos de los países afectados” . (1) Las particularidades del caso argentino no deben obviar este contexto global de reformas estructurales y de redistribución regresiva del ingreso, así como de redefinición del rol del Estado.
Tanto la situación agobiante y descontrolada de la economía, como la debilidad política del principal partido “opositor”, fue determinante para que las medidas más profundas en un sentido neoliberal tengan vía libre en el Congreso. Los grupos económicos locales, que habían tomado enorme impulso con la dictadura y aceitado su funcionamiento oligopólico con Alfonsín, colocaron sus hombres en distintos ámbitos claves de decisión y comandaron la macroeconomía. La Convertibilidad que se configura como un “contrato núcleo el cual da origen a todos los restantes contratos de la economía”, la reforma del Estado y las privatizaciones se destacan como las principales decisiones políticas del gobierno menemista, junto al endeudamiento externo que se desatará luego de que se acaben los ingresos vía privatizaciones. Otro dato importante es la extranjerización de las principales empresas que actúan en el país. De este modo, llegamos, más que al Fin de la historia, como se pregonaba desde las usinas culturales del neoliberalismo, al fondo de la historia, con cifras inéditas de desempleo, cierre de fábricas, pobreza y endeudamiento. En ese marco, el “Fondo” jugó sus fichas. Veamos:
La vulnerabilidad de la economía argentina a las crisis internacionales es inevitable en esta etapa de la historia de la humanidad. Sin embargo, de acuerdo a la orientación y las decisiones de las políticas económicas, se puede estar muy susceptible a sus golpes o afrontarlos con mayor musculatura (como veremos en relación al 2008). En efecto, la crisis mexicana de 1994 soplará fuerte en el sur del continente y dará origen a la asistencia financiera del FMI por U$S 2.400 millones (2) y el Banco Mundial en 1995, regenerando la confianza de los inversores, tras el shock financiero-bancario que se sufrirá en Argentina.
La continuación de la Convertibilidad no fue discutida por ninguno de los candidatos presidenciales del año 1999. La Alianza se alzó con la victoria y De la Rúa mantuvo el esquema fundamental de la década. De este modo, se ganó el apoyo del FMI que ya en enero del 2000 y durante ese año hará desembolsos por U$S 7.200 millones y será prestatario fundamental en la mayor parte de los dos años que dura su mandato. Para nada gratis, el organismo exigía reducir déficit fiscal de las provincias y con su anuencia se recortaron salarios de empleados públicos y se impulsó una reforma laboral que derivará en la renuncia del vicepresidente “Chacho” Álvarez. No obstante los apoyos sucesivos del FMI y Banco Mundial, que se dieron incluso aunque no parecían poder cumplirse las metas fiscales, la fragilidad financiera se hacía notar, expresadas por ejemplo en las renuncias de dos ministros de economía —Machinea y Lopez Murphy— y la asunción de Domingo Cavallo en 2001. La debilidad política del gobierno provocaba desconfianza en los acreedores e inversores, a la postre del aumento del riesgo país. Incluso el FMI empieza a establecer obstáculos para el financiamiento exigiendo que se cumplan las metas fiscales: “En la primera de diciembre los intentos de Cavallo de conseguir el financiamiento acordado con el FMI a fines de agosto para ese mes fueron infructuosos. La postura de los funcionarios del FMI, tras casi U$S 10.600 millones de financiamiento otorgados por el organismo en los primeros nueve meses de 2001, fue que apoyarían un nuevo programa que fuese sustentable” (3) , lo cual derivó en la restricción a la disponibilidad de los depósitos, el famoso corralito.
El modelo de la valorización financiera explotaba —no para siempre— en diciembre del año 2001, sustentado en un cuarto de siglo de sometimiento a los intereses de la oligarquía financiera global, cuya filosa espada es el FMI que crea las recetas a las cuales deben someterse los países. Como siempre, con la anuencia de los aliados internos que obtienen su tajada, representando y actuando en función del proyecto mundial neoliberal.
IV Autonomía política frente a la espada de la oligarquía financiera global: 2002-2015
Con la asunción de Duhalde a comienzos de 2002 culmina la Convertibilidad, se devalúa la moneda y el país se encontraba en default. La situación para nada fácil en términos sociales y económicos se complementaba con la presión del FMI en las negociaciones, sumado a la creencia de la imprescindibilidad de acordar con el Fondo por gran parte de las autoridades, (4) lo cual provocó renuncias de ministros, cambio de leyes y de medidas que no satisfacían al organismo. Según Chudnovsky esta dureza que se mantuvo todo el período de Duhalde se debió a una postura “aleccionadora, de castigo ejemplar” para otros países en situaciones similares.
Diversos autores, muchos de ellos críticos de la etapa que se abrió el 25 de mayo de 2003 reconocen la recuperación en términos de empleo, superávit fiscal y comercial, crecimiento de reservas del Banco Central y del PBI, descenso de la pobreza e indigencia, entre otras variables. Sin embargo, algunas buscan minimizar estos avances por el “viento de cola” y/o por que necesariamente luego de una crisis como la del 2001 es inevitable que se vean progresos en aquellos indicadores.
Es cierto que el contexto internacional fue favorable para el país por los precios de los productos de exportación. Pero lo que no se puede obviar para el análisis de las políticas económicas implementadas, es la voluntad y decisión política del gobierno de Néstor Kirchner de comenzar un proceso de redistribución de la riqueza, integración latinoamericana y generación de políticas destinadas a construir mayores niveles de justicia social.
Vale citar en extensión las palabras de Néstor Kirchner, el 15 de diciembre de 2005, cuando se decidió la quita completa de la deuda con el FMI (cabe señalar que días antes, el Brasil de Lula realizaba la misma acción), lo cual generó autonomía política en relación a la espada de la oligarquía financiera global:
“Nos quisieron meter en el alma la certeza de que la realidad es intocable, nos quieren convencer que son tan grandes las dificultades que es mejor que nada cambie. Quieren hacernos creer que no hacer nada nuevo es la única opción realista. Creemos, sin embargo, que nuestro futuro será hijo de nuestra capacidad para articular respuestas colectivas y solidarias de nuestro compromiso con la defensa del interés conjunto. Intentando superar el infierno en que caímos, sabemos que estamos recuperando la esperanza y que debemos adueñarnos de las herramientas para construir nuestra autonomía. Para dar continuidad al cambio se deben superar de raíz los problemas de arrastre, creando las condiciones para una estrategia de desarrollo a largo plazo. Un problema de arrastre central y condicionante, es nuestra deuda (…) Se trata de un paso largamente conversado con los señores presidentes del MERCOSUR en general, y especialmente con el presidente Lula Da Silva, a quienes agradecemos, como también tenemos en cuenta el agradecimiento a la ayuda permanente a la ayuda permanente recibida de la República Bolivariana de Venezuela. Queremos dar este paso, se trata de un paso trascendental, que nos permitirá mirar sin imposiciones, con autonomía y tranquilidad, sin urgencias impuestas, sin presiones indebidas la marcha de nuestro futuro. Un paso que con toda responsabilidad nos ayuda a construir un futuro más justo, inclusivo y equitativo, con una mayor flexibilidad en el diseño y la ejecución de la política económica, un paso que liberará recursos para afrontar con mejores herramientas la lucha por el crecimiento, el empleo y la inclusión social. Un paso que es ponerle fin a una época, un paso que debemos dar todos juntos.” (5)
V De nuevo al Fondo: Encuentro Macri - Lagarde
Según Basualdo el proceso de la valorización financiera comenzado en 1976 tiene como núcleo central el endeudamiento externo y la fuga de capitales al exterior.(6) También se advierte una desmesurada concentración de la riqueza y un proceso vertiginoso de oligopolización/monopolización en los distintos rubros de la economía, lo cual incide notablemente en la capacidad de establecer y modificar precios. A su vez, se advierte en la década de los 90 una extranjerización de las principales empresas que actúan en el país. Estos rasgos son claramente visibles y acentuados en la política económica del gobierno actual. Sólo mencionar tres datos basta para contrastar lo afirmado:
1) El peso de los intereses de la deuda en el presupuesto nacional pasó de 6,6% en 2016 (presupuesto elaborado en 2015) a 10,5% en 2017 (presupuesto elaborado en 2016). En la ejecución del mismo, esto se intensifica a 14,4% en 2016 y 12,3% hasta agosto de 2017. (Fuentes: CEPA Y ASAP) .
2) 2016: año de mayor endeudamiento de la historia argentina: U$S 43.600 millones (mayor al anterior de U$S 21.400 millones con Galtieri en 1982). (Fuentes: ASAP y Min. de Finanzas; Flacso).
3) Argentina lidera el ranking de emisores de deuda. Provincia de Buenos Aires nº22 (Fuente: Agencia Bloomberg – 12/01/2016 a 10/02/2017).
En sintonía con las pretensiones del FMI y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), entidad a la cual el gobierno quiere ingresar, en diciembre se ejecutó la injusta e ignominiosa reforma previsional, entre otras medidas acordes a los intereses financieros. Luego de este repaso histórico, no sorprenderá el giro abrupto que se produjo desde la llegada de Cambiemos al gobierno del Estado. Durante el 2016 y 2017 el FMI realizó revisiones de la economía argentina, y por supuesto, recomendaciones de “acelerar reformas”.(7) En 2018, se corona esta relación con la visita a nuestro país de Christine Lagarde, Directora del FMI, quien se reunió con el presidente Macri y el ministro de economía Dujovne, entre otras actividades vinculadas a la cumbre del G-20 que se hará en 2018 Argentina. Elogió al gobierno por las reformas implementadas y sostuvo “No es gradualismo. Están atacando todos los problemas que hay que abordar de manera determinada. Un ortodoxo podría argumentar que se puede hacer más rápido pero mientras exista decisión y voluntad para avanzar en la reducción del déficit fiscal ya es un logro”. (8)
¿Volverá esa espada afilada a penetrar nuestros ámbitos de decisión macroeconómica? Todo indica una respuesta afirmativa. Ya corren rumores de posibles líneas de préstamo del FMI a nuestro país, que desde el 2015 nos está endeudando de una manera acelerada. Como siempre nos enseña el Gallego Fernández (Sec. Gral de Peronismo Militante), “la historia es maestra de la vida política”. Por esta razón, hicimos este repaso histórico de la relación de nuestro país con el “monstruo tan peligroso” que advertía Perón ni bien nacido el organismo. Claro que “hay 2019”, como se siente en la militancia y se manifestó en La Pedrera, San Luis. Y esta será una de las fuerzas poderosas a la que habremos de enfrentar, como lo hicimos desde los orígenes de nuestro movimiento peronista.
Notas:
1 Chudnovsky, D., López, A. Y, Pupato, G; “Las recientes crisis sistémicas en países emergentes: las peculiaridades del caso argentino”, en Bruno, C. y, Chudnovsky, D. (comps.), ¿Por qué sucedió? Las causas económicas de la reciente crisis argentina, Bs. As: Siglo XXI –CENIT; 2003.
2 Idem
3 Idem
4 Recuperado de: http://www.lanacion.com.ar/405837-la-idea-fija-de-duhalde-el-acuerdo-con-el-fmi
5 Recuperado de: http://www.cfkargentina.com/discurso-del-presidente-nestor-kirchner-al-anunciar-el-pago-adelantado-al-fmi-15-de-diciembre-de-2005/
6 BASUALDO, Eduardo. (2011): Sistema político y modelo de acumulación. Buenos Aires, Cara o Ceca.
7 Recuperado de: https://www.infobae.com/economia/2018/03/15/la-sorpresa-financiera-que-podria-traer-la-llegada-de-christine-lagarde-a-la-argentina/
8 Recuperado de: https://www.pagina12.com.ar/102069-el-fmi-vino-a-felicitar-y-reimpulsar-el-ajuste
- Director de Relaciones Internacionales del CENACK-Peronismo Militante e integrante de la Comisión de Integración Regional y Asuntos Internacionales del Instituto Patria
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