Por Raúl Dellatorre
La inflación derrama pobreza
Los bienes esenciales aumentan más que el índice general de precios, elevando la cantidad de hogares por debajo de la línea de pobreza. La canasta básica subió 8,8 por ciento en los últimos tres meses, con fuerte aceleración respecto de los meses anteriores.
(Por Raúl Dellatorre) Un hogar compuesto por dos adultos y dos menores que tuviera ingresos inferiores a 14.500 pesos en abril debía ser considerado pobre, ya que no estaba en condiciones de afrontar los gastos en bienes y servicios para atender las necesidades básicas de una familia. La línea de pobreza estimada por el Indec (14.501,06 pesos, exactamente), la denominada canasta básica total, resultó 2,9 por ciento superior a la correspondiente al mes anterior (marzo) y 8,8 por ciento por encima a la estimada para el mes de enero, lo cual indica que en esos tres meses se ha producido una fuerte aceleración en su incremento. Este encarecimiento de la línea de pobreza se origina, principalmente, en los precios de alimentos, electricidad y gas. El consecuente aumento en la cantidad de hogares pobres es consecuencia directa de una inflación que impacta más en productos de primera necesidad.
El comportamiento de los precios de la canasta básica total para una familia tipo en los últimos meses es una muestra elocuente de que la “desinflación” (como la llama Federico Sturzenegger) que se había logrado en forma parcial en la segunda parte del año pasado, dejó lugar a una nueva aceleración en los primeros meses del año actual. Tomando como partida el precio de la canasta de abril del año pasado, se observa que tras los primeros tres meses (hasta el mes de julio), la inflación acumulada por el valor de la canasta alcanzaba a 10,1 por ciento. En los dos períodos trimestrales siguientes, la inflación de este conjunto de productos y servicios básicos observó una fuerte desaceleración (3,9 por ciento en el primer período que culmina en octubre de 2016, 2,9 por ciento en noviembre, diciembre y enero últimos), lo que hizo suponer a más de un funcionario que le habían encontrado la vuelta a la lucha contra la inflación. Básicamente, que la política monetaria contractiva del Banco Central estaba dando resultados. Sin embargo, en los últimos tres meses se quebró la ilusión.
La canasta básica total, la línea estadística que divide, por nivel de ingreso, los hogares pobres de los que no lo son, pasó de 13.323,62 pesos en enero de este año, a 14.501,06 para una familia tipo de cuatro integrantes. Un incremento del 8,8 por ciento en tres meses, a un ritmo que lo ubica mucho más cercano al del trimestre mayo-junio-julio del año pasado que al ritmo de la inflación en los dos trimestres siguientes.
Este encarecimiento de la canasta básica total, según datos del Indec, es el resultado de incrementos del 2,6 por ciento en febrero, 3,05 por ciento en marzo y, el último dato informado ayer, el 2,9 por ciento de abril. Es decir, tres meses sucesivos de incrementos de la canasta superior a la del índice general de precios al consumidor.
(*) Fuente: Página 12
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