Por Clara Razu
La política de Macri le pegó un golpe económico al Partido de La Matanza
(Por Clara Razu (*)) El presente económico y social de La Matanza es muy preocupante. El distrito del conurbano bonaerense, que con casi 1,8 millones de habitantes es considerado la quinta provincia de la Argentina, sufre el impacto brutal de las políticas aplicadas por el presidente Mauricio Macri, quien desde hace casi un año llegó al gobierno con la Alianza Cambiemos. En este período de tiempo ya cerraron 1.700 industrias debido a la apertura indiscriminada de la importación, cuya consecuencia es la pérdida de 50 mil puestos de trabajo entre directos e indirectos, según un informe de la Secretaría de Producción del municipio.
El sector de la construcción que había perdido 5 mil puestos de trabajo, sólo recupero mil a partir de la construcción del carril exclusivo para transporte automotor (Metrobus Matanza) que se está realizando sobre la ruta 3.
La Capital Nacional del Calzado, tal como se declaró a La Matanza en 2006, acusó el fuerte impacto de las importaciones que afectan a las empresas de ese dinámico sector industrial, de las que el cincuenta por ciento del total de la Argentina está establecidas en el distrito, generando 4 mil puestos de trabajo entre directos e indirectos.
Lomas del Mirador es la localidad que más establecimientos del calzado alojaba entre talleres de armado, aparado, distribuidores de fondos, suelas y otros componentes. A esto se les suma los fabricantes de maquinarias y herramientas destinadas a esta industria.
Si se toman los últimos 45 años, la historia de La Matanza conoció tiempos de esplendor y desarrollo, y otros de francas caídas como la que ahora está viviendo. Estos cambios no fueron casuales: los ascensos y descensos fueron gestados por las políticas económicas y sociales implementadas por los gobiernos que se sucedieron.
A mediados de la década del ‘70, con la última presidencia del general Juan Perón, este territorio de algo más de 375 kilómetros cuadrados supo albergar 12 mil establecimientos industriales, en su gran mayoría pequeñas y medianas metalúrgicas, que generaron cientos de miles de puestos de trabajo, un importante impulso económico en la región y el país, y el crecimiento del poder adquisitivo de la población.
Pero en 1976 llegó la dictadura cívico-militar que implementó un modelo de valorización financiera, dando lugar a un brusco cambio de paisaje que se fue extendiendo en el tiempo. El total de las industrias cayeron a 10 mil en 1980.
El otro golpe del neoliberalismo se hizo sentir durante los períodos presidenciales de Carlos Menem, ya que en 1991 La Matanza tenía 7 mil industrias y en 1994 se redujo 3.542. En aquel año, la ocupación alcanzó a sólo el 13 por ciento de la población económicamente activa: 42 mil en la industria, 30 mil en el comercio y 21 mil en el sector de los servicios.
La situación tampoco mejoró durante el gobierno de la Alianza que encabezó el radical Fernando de la Rua, si se tiene en cuenta que en ese período 7 de cada 200 desempleados vivían en La Matanza, distrito que concentraba el 3,5 por ciento de los pobres y el 4 por ciento de los indigentes del país, según un trabajo publicado por el Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina.
El panorama comenzó a mejorar en 2003 con la elección de Néstor Kirchner como presidente. El cambio de paradigma de la política económica que se extendió a la década kirchnerista. La centralidad en el sector productivo y el dinamismo del mercado interno que se aplicó, tuvo como resultado una recuperación que se tradujo que en 2015 La Matanza llegara a las 7.500 industrias, que emplearon a 200 mil trabajadores.
Los establecimientos industriales se establecieron mayoritariamente en las localidades más cercanas a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como San Justo (35 por ciento), Lomas del Mirador (25 por ciento) y Ramos Mejía (20 por ciento). Estas pequeñas y medianas empresas, cuyo 70 por ciento se concentraban entre las industrias metalúrgicas y del calzado, ocupaban cada una entre 5 y 200 trabajadores.
La llegada de Mauricio Macri a la presidencia con su falta de sensibilidad social y su devastadora política económica, no sólo repercutió en el cierre de 1.700 industrias, también provocó una marcada caída del consumo que afecta a los comercios. Un relevamiento de la secretaria de Producción del municipio indica que en el sector alimenticio, las carnicerías y verdulerías perdieron entre un 36 y 37 por ciento de las ventas, mientras que en las panaderías y almacenes las caídas fueron entre un 26 y un 30 por ciento. Otros rubros que sienten fuerte la crisis son: bazar (42 por ciento), bijouterie y kioscos (40 por ciento), calzado (33 por ciento) e indumentaria (34 por ciento).
La pérdida del poder adquisitivo de los salarios, la apertura de las importaciones y el desempleo, dieron lugar a este paisaje, donde el movimiento fabril y comercial es reemplazado por las colas en los comedores, los comercios multiplican sus “liquidaciones” de “fin de temporada”, o en el peor de los casos “por cierre definitivo”...
Y detrás del cambio, detrás, de las decisiones de política económica, las estadísticas y los números… Cada uno a su manera, cada quien con sus modos; detrás estamos todos, usted, yo y el de enfrente… Detrás de cada fecha, detrás de cada cosa, con su espina y su rosa, detrás, está la gente…el pueblo…
(*) Lic. en Economía. Docente. Colaboradora de Motor Económico
···