La cruda realidad

Por Nicolás Moser

La segunda desaparición de Santiago Maldonado

(Por Nicolás Moser) El día 12 de agosto de este año, luego de una masiva marcha en reclamo de la aparición con vida de Santiago y por el castigo a los culpables, los principales diarios del país amanecieron omitiendo el hecho, priorizando asuntos como “la convocatoria de Icardi a la Selección” o “la situación del atletismo argentino”, generando la segunda desaparición de Santiago Maldonado. La omisión no es al azar, sino que responde a una tradición editorial de aquellos que defendieron dictaduras cívico-militares en América Latina y que salvando las enormes distancias con la situación actual, son permisivos con la escalada represiva que se vive hoy en la Argentina.

El día 12 de agosto de este año, luego de una masiva marcha en reclamo de la aparición con vida de Santiago y por el castigo a los culpables, los principales diarios del país amanecieron omitiendo el hecho, priorizando asuntos como “la convocatoria de Icardi a la Selección”, “Casamientos en amor al tango” (foto de tapa de Clarín) o “la situación del atletismo argentino” (foto de tapa de La Nación), generando lo que denominamos como la segunda desaparición de Santiago Maldonado. La omisión no es al azar, sino que responde a una tradición editorial de aquellos que defendieron dictaduras cívico-militares en América Latina y que salvando las enormes distancias con la situación actual, son permisivos con la escalada represiva que se vive hoy en la Argentina.

Como ciudadanos debemos aprender del pasado y nunca volver a repetir frases hechas como “algo habrán hecho” para justificar situaciones de este tipo. La falta de pensamiento crítico y la menor distracción sobre este presente, no podrán volver a identificar como escasez de información, sino que necesariamente deberemos entenderla como complicidad.

La diferencia entre la política represiva de la dictadura en comparación con la del actual gobierno, es gigantesca, casi incomparables. El hecho que se repite es la construcción simbólica del sujeto a reprimir que legitima este tipo de accionar. Si en aquella época eran “zurdos”, “guerrilleros” o “el cáncer de la sociedad”, hoy son, en palabras de la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, “grupos que utilizan la violencia como forma de acción” y, en consecuencia el Estado “no va a permitir una república mapuche en la Argentina”. La recurrencia de estas metáforas busca institucionalizar una imagen con el objetivo de generar las condiciones de posibilidad de que la represión sea realizable. Los diarios y los argumentos de la clase política se repiten, en lo que a nosotros nos ocupa, no podemos permitirnos hacer la vista gorda y convertirnos en cómplices de este accionar.

(*) Fuente: Nuestras Voces

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