Por @zuranog
La UVA estaba podrida
(Por @zuranog (Especial para Motor Económico)) Cuando el Gobierno puso en marcha los créditos UVA, los presentó como una alternativa al alquiler y una solución para una demanda genuina y de larga data en las clases medias del país. El acceso a la casa propia empezó a ser percibido por muchas personas como algo no tan lejano.
Con un despliegue publicitario y una estructura de promoción que resultó ser muy efectiva, el número de tomadores de crédito fue creciendo. En los primeros meses del 2016 y hasta no hace mucho tiempo había stands ofreciendo los paquetes de créditos en casi todas las dependencias públicas y banners de todo tipo en la web, como si fueran carteles en la calle Corrientes.
La particularidad de estos créditos, que algunos advirtieron desde el inicio, otros más tarde y que luego nadie pudo obviar, es que al indexar por inflación constituyen un gran peligro tanto para el sistema financiero como para quienes acceden, confiados en la esperanza de estar transitando el camino hacia la casa propia.
Los créditos UVA operan incrementando la Tasa Nominal Anual de interés (TNA) a lo que se suma la variación del dólar, con lo cual se genera un aumento en la cuota del crédito pero la persona accede al mismo valor adjudicado.
Al ajustar sus cuotas por la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) que se indexa según la inflación, esto tiene como consecuencia: en los contratos que aún no fueron cerrados la cantidad de pesos prestada podría no alcanzar para comprar el inmueble; mientras que a quienes ya estén embarcados en el crédito, la cuota les aumentará al ritmo del dólar.
Pero detrás de cada crédito hay una historia. En primer lugar la de la necesidad de poder planificar una vida familiar con la seguridad que da el techo, pero también la de saber cuánto se va a pagar el mes que viene por ese techo, qué porcentaje del ingreso familiar se destinará a la vivienda y cual a otras necesidades básicas.
“Tuvimos que recortar completamente gastos de los chicos, mi hija dejó de ir a cualquier actividad extra curricular, recortamos también en el alimento, no hay ya paseos como ir a comer afuera o a tomar helado, cosas que hacían parte de nuestra vida normal”.
Luciana y su esposo viven en Chacarita con su hijo de un año y a su hija de seis, en una propiedad que compraron mediante un crédito UVA. La vida de los cuatro cambió con la nueva casa y con la suba de las cuotas que pasaron de significarle un 24 por ciento de sus ingresos a un 30 por ciento en muy poco tiempo.
“Algo que siempre nos angustió mucho era pensar que no íbamos a poder acceder a una casa propia y que eventualmente los años de jubilación los íbamos a pasar alquilando, con lo poco compatible que puede llegar a ser un ingreso de jubilado con la obligación de pagar un alquiler. Entonces cuando aparecieron estos créditos pensamos que era la primera vez que había un crédito para una clase media de un sueldo medio, porque siempre eran para sueldos de 90 mil pesos y por primera vez se podía acceder con un sueldo un poco más bajo”.
“Hicimos números, juntamos la plata, pusimos todos nuestros ahorros, pedimos prestado a familiares inclusive y fuimos a pedir el crédito al Banco Nación. Toda la parte de trámites fue bastante tortuosa porque fue justo el periodo boom de los créditos. Empezamos en agosto del año pasado y terminamos escriturando en abril de este año. En el medio las propiedades subían. Uno veía una casa en la inmobiliaria y a la semana había aumentado el precio”.
“Pero estaba tan cerca, al alcance de la mano el hecho de poder acceder a la casa propia y era tan importante y tan decisivo para el futuro de nuestra familia que le pusimos garra y ahí estamos”.
La deuda que Luciana y su marido contrajeron con familiares y amigos, fue con un dólar a 20 y eso también les trajo el problema de tener que re negociar la devolución de esos préstamos informales.
La evolución del crédito UVA no tardó en traerle problemas a la familia de Luciana: “Las primeras cuotas fueron incrementándose en un orden del 3 por ciento y 4 por ciento ya de octubre a noviembre del año pasado. Ahora la cuota sube un 6 por ciento porque se refleja la inflación de septiembre y lo que vemos es que la relación cuota ingreso se está empezando a desvirtuar en poco tiempo y al margen de la cuota también sube muchísimo el capital adeudado, o sea cada día debemos más plata. En muy pocos meses la relación cuota ingreso pasa de un 24 por ciento a un 30 por ciento y calculamos que en un par de meses más va a estar más cerca del 33 por ciento y no es ni un año de haber ingresado, nos quedan 30 años de seguir pagando”.
Luciana participa de un grupo de Facebook que se llama “Hipotecados UVA Autoconvocados”, a partir de la movilización de estas personas que se juntaron y llevaron su reclamo a distintas instituciones, lograron reunirse con diputados y diputadas, senadores y senadoras, y ya son más de dos mil afectados/as que se reconocen a-partidarios y se nuclean en este grupo, para buscar una solución conjunta al problema común.
La Diputada de Unidad Ciudadana, Mónica Macha es autora de uno de los proyectos presentados en el Congreso de la Nación, que busca resolver los problemas alrededor de los UVA y ponerle un freno al perjuicio que sufren los hipotecados y las hipotecadas en diálogo con Motor Económico, Macha subrayó: “El proyecto presentado por nuestro bloque plantea que la cuota mensual del crédito UVA (que hoy solo se ajusta mediante inflación) tome como variable también la variación salarial y de esas dos opciones, la persona que tomó el crédito pague la menos costosa. En este contexto social y económico les va a convenir a todos y a todas poder tomar como índice la variación salarial ya que todos y todas han tenido paritarias a la baja”.

“En todo caso, nuestro proyecto es claro en el planteo de que nunca el aumento de la cuota pueda ser mayor al aumento salarial y ese creemos que es el punto clave para la defensa de quienes confiaron en esa propuesta y hoy están padeciendo esta situación en la que está en juego su vivienda. Estamos hablando de personas, de familias que no quieren dejar de pagar pero se les está haciendo realmente muy difícil porque las cuotas cada vez abarcan un porcentaje mayor de sus salarios”.
Además, Macha hizo referencia a la relación asimétrica que se presenta entre las entidades financieras y quienes se acercan para obtener un crédito: “Creemos firmemente en que en esta cadena, quienes tomaron los créditos son el eslabón más débil y que no pueden asumir todo el riesgo de las variables macro económicas mientras los banco no asumen riesgo alguno. El riesgo debe ser compartido y las obligaciones de los hipotecados deben ser cumplidas pero con reglas justas que no se conviertan en una gran trampa de la que no pueden salir”.
Los créditos para viviendas fueron un punto muy importante en la campaña presidencial de Mauricio Macri en 2015 y la implementación de los UVA parecía significar (como una anomalía), el cumplimiento de las promesas de Cambiemos. Sin embargo sus peligros y contraindicaciones no tardaron en mostrarse y son consecuencias directas de un proceso inflacionario generado por esta gestión.
La situación que viven miles de personas y familias enteras que no pueden pagar las cuotas y tienen miedo de perder sus casas es una muestra de que estos créditos no fueron lanzados pensando en esa parte de la población que los tomaría, sino que se trató de una medida más pensada en la repercusión mediática inmediata. De lo contrario se hubiera intentado cuidar a quienes tomaba el crédito con el mismo énfasis que se cuidó a los bancos.
- Periodista. Comunicador Popular
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