Por Julián Mileo
Las madres de la lucha en PepsiCo: “Tengo que explicarle a mi hijo que peleo por seguir trabajando”
En la mañana de hoy, la Policía Bonaerense reprimió brutalmente y desalojó a los trabajadores que se encontraban desde hace varios días en la Planta de Pepsico defendiendo sus puestos de trabajo. Motor Económico reproduce esta nota del día 10 de julio donde las madres cuentan lo que están viviendo:
(Por Julián Mileo) “Una nunca se prepara para estar así, dentro de la fábrica sin que esté la empresa. Yo no estaba dispuesta a hacer esto. Yo venía, trabajaba 8 horas y me iba a mi casa. Ahora tengo que estar acá 12 horas y mis hijos me dicen: ‘Mamá, ¿otra vez te vas? si ya te echaron…’. Les tengo que explicar que estoy peleando para seguir trabajando. Ellos necesitan de mi sueldo”. Así lo cuenta y así lo vive Silvina Pérez, de 35 años, quien hasta hace tres semanas trabajaba en la multinacional alimenticia PepsiCo, en la planta ubicada en la localidad bonaerense de Florida, partido de Vicente López. Junto a sus compañeros, se encuentran cuidando las máquinas que ellos mismos operaban, ya que la firma estadounidense anunció el cierre y con él, el despido de 600 empleados que se suman a un total de 2400 puestos de trabajo menos a lo largo y ancho del país, sólo en el mes de junio.
La compañía argumentó que decidió terminar con su actividad en esa planta “debido a los obstáculos inherentes a la ubicación en un área mayormente residencial, su compleja estructura de costos y extensos requerimientos logísticos”. Su intención es continuar produciendo, pero en la planta ubicada en Mar del Plata. Los trabajadores despedidos de PepsiCo creen que la empresa quiere deshacerse del activismo gremial en la fábrica de Vicente López y concentrar todas las tareas en la “ciudad feliz”, donde los empleados son contratados en forma temporaria, con bajos sueldos y condiciones de trabajo mucho más flexibles.
Para eso ofrecen a cada trabajador una indemnización al 200 por ciento. Muchos, apremiados por la situación económica, decidieron aceptarla. Otros, como Silvina, madre de un nene de 9 años y una nena de 4, quieren conservar su fuente laboral. “Mi nena nació mientras trabajaba acá. Soy sostén de ellos, soy la que les garantiza su supervivencia, la escuela y todo lo que conllevan los gastos de la casa”, dice la mujer. Desde el lado del gobierno nacional, en voz del jefe de Gabinete, Marcos Peña, expresaron que “no pueden impedir la decisión empresaria de este tipo”.
Es primordial para ella poder mantener el nivel de vida digno que logró en los ocho años que lleva trabajando en PepsiCo. Ayer cobró su último sueldo y por más indemnización que le den, nada le garantiza poder sostenerlo. Ya sabe lo que es tener un trabajo precario. Antes de entrar a trabajar en la planta que hoy se encuentra tomada, Silvina fue empleada en diversas pymes, donde los salarios eran bajos y el ritmo de laburo, fuerte.
“Cuando entré acá tenía un par de zapatillas, no tenía cama ni un montón de cosas que logré en este tiempo. Una calidad de vida que me permitía que mis hijos puedan estudiar, puedan ir a una escuela privada, hacer actividades, estudiar inglés. Una estabilidad económica”, se lamenta.
Andrea, de 35 años años de edad, también es sostén de familia. Tiene dos hijos, un varón de 10 años y una nena de 3. Hace ocho que trabaja en PepsiCo y también decidió mantenerse firme en la lucha por conservar su única fuente de ingresos. “Tengo que pagar el colegio de mi nene, no lo puedo sacar ahora. Tengo la suerte de que recibo la ayuda de mi viejo. Aguantaré y pelearé hasta donde pueda, o hasta que me vea acorralada. Esperemos que no pase, por eso tenemos el fondo de lucha, para que nos podamos sustentar porque ya no vamos a cobrar más”, dice esta mamá trabajadora en diálogo con Contratapa.
Los intereses de la patronal y los de los trabajadores hoy están en veredas totalmente opuestas. “Yo quiero mi trabajo. Ellos quieren sacar a toda la gente de ahí y en unos meses retomar la fábrica con gente nueva”, comenta. Y afirma que las razones de los despidos tienen que ver con la conflictividad al interior de la planta, donde la comisión interna de la lista bordó, conformada por compañeros del PTS, independientes y de diferentes afinidades políticas de izquierda, logró imponerse en la última elección a la lista verde del líder del sindicato de la Alimentación STIA, “la burocracia” de Rodolfo Daer.
“El sindicato de Alimentación hizo un plenario del que participaron en su mayoría delegados de la lista de Daer, en el que se votó ir a un plan de lucha por más indemnizaciones. Dijeron que no se podía hacer nada y que debíamos aceptar la plata”, grafica Andrea.
La trabajadora aclara que no estaba vinculada con el activismo gremial, y entendiendo que el objetivo de la multinacional era desprenderse de quienes sí participan, le resulta doblemente injusto su despido. “Los que no estábamos en la interna, ni en ningún partido político, nos echan y no tenemos nada que ver. Yo hacía mi trabajo, tenía mis allegados de la verde y a la bordó, pero nada más”. Cuenta. Y reconoce: “La interna está peleando por nosotros, por el trabajo. El sindicato nos abandonó”.
Andrea puso su tiempo y su cuerpo al servicio de la firma extranjera durante ocho años. Pero ahora quedó en la calle y con problemas de salud, y sin seguro médico para ella y su familia. “Yo soy una simple operaria y ahora tengo que salir a reclamar lo mío. No quiero que PepsiCo me ponga un número. A mí me duele todo, tengo una hernia y nunca me tomé una licencia para seguir trabajando. Me sacaron la obra social, tengo a mi hijo con problemas de asma, ahora le tengo que hacer un estudio y no se lo puedo hacer”, relata López.
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Este jueves, parte de los 600 trabajadores que luchan por la reapertura de la planta llevaron su reclamo a la otra planta de PepsiCo en Mar del Plata, donde recibieron la solidaridad de los compañeros que allí trabajan. Y visitaron la planta de Mondelez (ex Kraft), en Pacheco, para informar la situación a los compañeros de Alimentación en esa otra multinacional. Seguirán con las carpas en el interior de la fábrica custodiando las máquinas y harán nuevas manifestaciones en la calle. Pero para sostener la lucha, necesitan de la solidaridad de clase. “Queremos que nos ayuden con el dinero para el fondo de lucha. Necesitamos apoyo para que no nos quiebren con el hambre”.
Mientras tanto, la fiscalía, que tiene en manos la causa abierta por la toma de la planta, dio lugar a los dos pedidos de desalojo que hizo la empresa. Desde la comisión interna denuncian que esta es una maniobra “para redoblar la presión a los trabajadores para que firmemos ‘acuerdos voluntarios’ de retiro o directamente despedir a los que no lo hicimos”. Este lunes los trabajadores de PepsiCo se entrevistaron con la jueza Andrea Rodríguez Mentasty, del Juzgado de Garantías N°3 en Ituzaingó 340, de San Isidro, quien tiene en sus manos la decisión de dar luz verde al desalojo o desestimarlo. Según informó la comisión interna, “la Jueza se negó a otorgar las mínimas garantías de que no llevará adelante un desalojo violento pese a que se le informó que en la fábrica había trabajadoras y obreros que no pensaban abandonar su lucha por las amenazas de represión”. Por lo tanto, los abogados piden la recusación de Rodríguez Menstasky, por el motivo de que hay una denuncia contra la empresa en los Juzgados Federales de San Isidros por incurrir en un lock out patronal al cerrar la fábrica antes del Procedimiento Preventivo de Crisis. Por lo tanto, consideran que la Jueza “no debería seguir con el caso y mucho menos ejecutar una orden de desalojo en estas circunstancias.”
(*) Fuente: Contratapaweb
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