La cruda realidad

Por Clara Razu

Lecciones de economía. No se trata de ajustar, se trata de expandir

(Por Clara Razu) El producto es el valor de producción de los bienes y servicios finales de la economía de un país o región. Ese valor equivale a la participación de todos los factores productivos de la economía (trabajo, tierra y capital).

Como los factores productivos en una economía de mercado son propiedad privada de los sujetos sociales, los mismas perciben por su participación una remuneración en términos monetarios (salarios, rentas e intereses) que constituye el dinero que se utilizará para proveerse de los bienes y servicios que resultan necesarios para sostener el consumo. O sea que el producto, se transforma en demanda agregada.

La demanda agregada está integrada por todos los sectores productivos que participan del proceso económico, el sector privado, público y el externo.

Si alguno de los componentes de la demanda agregada, “se cae”, es decir, demuestra poco dinamismo, de acuerdo a los manuales de política económica deben ponerse en marcha los otros componentes para evitar que esa caída genere una disminución del producto, y por consiguiente un aumento del desempleo. La política económica cuenta con herramientas para que esto funcione.

Tomemos como ejemplo la situación de nuestro país hoy. En este último semestre los ingresos por exportaciones disminuyeron en función de una caída en el precio de la soja, que es nuestro principal producto de exportación (mas allá de la no liquidación de las divisas por parte de los exportadores).

Esta caída genera un retroceso de la demanda agregada a partir de la retracción del sector externo. Caída que bajo ningún punto de vista se puede compensar con una devaluación, ya que el volumen de exportaciones depende de la demanda externa y no de los precios de los bienes exportables. Para compensar la caída se debe estimular al sector privado, pero esto se hace a partir del sector público. ¿Cómo? Aumentando la capacidad de consumo de los sujetos sociales, ya sea indirectamente a partir del subsidio de los servicios públicos (tarifas, que forman parte de los precios controlados), o permitiendo negociaciones paritarias que recompongan salarios, devolviendo poder adquisitivo a jubilaciones, pensiones, asignaciones, planes sociales, etc., o aumentando los mínimos no imponibles para los que pagan impuesto a las ganancias a partir de sus salarios. O sea, lo que el actual Gobierno prometió e incumplió.

La recomposición de ingresos en los sectores de menores ingresos se multiplica en la demanda agregada. Son estos sectores los que tienen mayor propensión al consumo, por tanto, un aumento para quienes tienen bajos ingresos se destina al consumo y su efecto multiplicador sobre la demanda agregada, es mayor.

Por ejemplo, si la propensión marginal al consumo es de 0,5 significa que, si el ingreso aumenta en un peso, 50 centavos se destinan al gasto en consumo, y el multiplicador, o sea el efecto sobre la demanda agregada, que se calcula como 1/0,5 sería de 2, entonces la demanda agregada se duplicaría. Esta demanda no sería inflacionaria, debido a que, en el caso actual argentino, la capacidad ociosa asciende al 40 por ciento, por lo que las empresas producen un 40 por ciento menos de lo que podrían elaborar, con la consecuente caída de la producción y el empleo.

Por consiguiente, al aumentar la demanda, se ocuparía la capacidad ociosa, generando mayor producción y empleo sin aumento de precios. El aumento de la demanda agregada impulsa una mayor circulación monetaria, pero ya que se trata de un repaso, no está demás, recordar que la “emisión monetaria, es inflacionaria en un contexto de pleno empleo”, y este no es el caso de Argentina.

El aumento de la actividad económica deriva en un aumento de la recaudación impositiva, de manera tal que, en el mediano plazo, el Estado contaría con más recursos para financiar su actividad.

La única manera de salir de una recesión es la política económica anticíclica. No se trata de ajustar, se trata de expandir.

“Paren el mundo me quiero bajar” -nos decía Mafalda.

“Sáquense las anteojeras ideológicas, no va a matar”.

  • Lic. en Economía. Docente. Colaboradora de Motor Económico.

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