La cruda realidad

Por Clara Razu

Los juguetes y los niños

Hace mucho frío/y los negocios esperan/con impaciencia las ventas/las ventas...

Frente a la vidriera/de una gran juguetería/hay chiquillos que suspiran/que suspiran...

Sus narices echan sueños de vapor/pero el vidrio va empañando la ilusión…

(Por Clara Razu (Especial para Motor Económico)) Ayer fue el Día del Niñe…La memoria trae los ecos de una vieja canción del dúo Vivencia que sonaba a fines de los setenta.

Para los comerciantes fue la oportunidad de vender algo en un frío invierno de recesión inflacionaria.

Para les niñes se renovó la ilusión del objeto deseado. Para los padres, el difícil cálculo entre el deseo y la posibilidad.

Para “calentar el mercado” se presentó “La noche de las Jugueterías”, con “ofertas”. Quienes aún pueden consumir intentaron satisfacer los deseos de los más pequeños. Los juguetes disponibles son la mitad importados y la mitad de origen nacional, y respecto a los precios, el arco es amplio.

Los sectores populares y la clase “media” en caída llenaron las calles del barrio de Liniers, buscando precios y oportunidades. Otros siguieron en la dura tarea de obtener los recursos para comer, ni registraron el día del niño.

Y ante esta realidad, juguetes ampliamente publicitados a través de canales especiales para niños, con una industria de factura asiática, pero de origen estadounidense. Una industria que no se avergüenza de utilizar mano de obra infantil, de niños que nunca sabrán que significa tener juguetes.

En los sectores empresariales se renovaron las expectativas, muchos esperaban que las ventas aumenten, los más conservadores pensaban en mantenerlas en el mismo nivel del año pasado. Datos de la La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) confirmó que las ventas en los comercios por el Día del Niño cayeron 3,3 por ciento a comparación del año pasado. La medición se realizó en cantidades y el ticket promedio fue de $655, un 19% por encima del 2017. En algunos comercios el promedio de gasto fue entre $700 y $1000, para algunos sectores de mayor poder adquisitivo entre $2000 y $5000. Todas estas operaciones con tarjeta de crédito, en cuotas y con interés.

Les niñes merecen jugar, crecer y ser felices, atravesar esta etapa junto con sus familias, compartiendo la vida en su hogar con sus derechos asegurados, tal como se declara en la Convención de los Derechos del Niño, que nuestro país suscribe.

Qué vida se les da a los niños cuando 8 millones de ellos son pobres, donde sus escuelas se derrumban por falta de mantenimiento y los comedores hacen milagros repartiendo lo inexistente, donde los hospitales no pueden asegurar la salud, y los trabajadores hacen malabares para satisfacer sus necesidades básicas.

Hoy lunes hacemos las cuentas sobre el nivel de ventas, pero la noche de ayer fue testigo de un paisaje que vemos a diario niñes que subidos a sus carros acompañan a sus padres en la recorrida por las calles. En esta oportunidad, se les vio levantando las cajas ya vacías de muchos juguetes. Una vez más, la solidaridad de nuestro pueblo salió a relucir y se multiplicaron fiestas y juguetes donados, y los derechos se sustituyeron por la “caridad” de la “beneficiencia”, y mientras Evita gritó desde la historia “Donde hay una necesidad hay un derecho”, nosotres, les adultos, sin perder la mirada de niño, deberemos seguir construyendo la sociedad con igualdad de oportunidades, que supimos conseguir, y algunos se empeñan en cambiar.

  • Lic. en Economía. Docente. Colaboradora de Motor Económico

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