Por Raúl Dellatorre
Macri en el Congreso y un relato invisible
(Por Raúl Dellatorre) En su discurso de apertura de la Asamblea Legislativa del año 2018, el presidente Mauricio Macri se apartó de todos los moldes tradicionales de mensaje anual y rendición de cuentas de un mandatario. Ni el clásico Estado de la Nación de los Estados Unidos, ni el repaso área por área con un balance de resultados y proyecciones futuras que era lo habitual desde Raúl Alfonsín hasta Cristina Fernández de Kirchner.
A lo largo de los 39 minutos de lectura, Macri no hizo mención alguna a cuestiones de política exterior, pero sí se detuvo en recomendaciones de seguridad vial como ponerse el cinturón o no distraerse con el celular.
Sintetizó el diagnóstico de lo hecho en la frase "lo peor ya pasó" y resumió las críticas al Gobierno en dos: los que dicen que vamos muy lento y los que creen que vamos muy rápido. Sacó de escena toda cuestión de fondo. Y respondió: "a los que nos piden un shock de ajuste, vinimos a reducir la pobreza y conseguir que nadie pase hambre". Y a los que lo critican por izquierda, aunque no los mencionó así, les dijo que "tenemos metas que vamos a cumplir y entonces vamos a dejar de endeudarnos".
Una vez más Mauricio Macri insistió en que inauguró un nuevo estilo en la política: decir LA VERDAD. Sin embargo, en el mismo discurso expresó que "los salarios le ganaron a la inflación", que "las transformaciones empezaron a dar frutos", que "la inflación sigue y seguirá bajando" o que "con los datos de febrero vamos a ver que tuvimos el bimestre más importante de nuestra historia".
Quizá, la fase más destacada de su discurso fue cuando afirmó que: "el país experimentó un crecimiento invisible" y "los argentinos empezamos a ver los frutos". Toda una metáfora: nos quejábamos porque mandó al pozo a los asalariados y no entendimos que iban a ser los pilotes.
Macri habló a todos los argentinos/as de una revolución del turismo y del crecimiento de las visitas de extranjeros. Pero, olvidó mencionar que 2017 fue un año récord en déficit de intercambio turístico -alrededor de 10 mil millones de dólares- debido a los viajes de residentes argentinos al exterior, en gran parte motivados en realizar compras a Chile. Y que este déficit, donde Argentina tenía superávit anteriormente, puede ser un componente de la crisis de la balanza de pagos que Argentina está incubando, tal cual ya lo reconocen las consultoras y calificadoras de riesgo internacional.
Si eso sucede, ¿a cuánto se iría el dólar? ¿Seguiría teniendo crédito internacional la Argentina? ¿Podría pagar su deuda? De eso no se habló en el discurso.
*Editor General de Motor Económico
Foto: Joaquín Salguero/Página 12
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