La cruda realidad

Por Clara Razu

Mes de la Memoria: Historia en la industria matancera

(Por Clara Razu (Especial para Motor Económico) La larga noche de la dictadura 41 años atrás, nos retrotrajo al siglo XIX.

La implantación de un modelo económico basado en la valorización financiera, tenía un objetivo claro: la desarticulación del “populismo”.

La industrialización sustitutiva de importaciones había creado una sociedad económicamente más democrática con trabajadores que participaban del producto en un 50%.

De la mano del terror político fueron implementadas las políticas económicas que dinamitarían el tejido social obtenido en años de luchas.

La industria fue un claro objetivo. La textil, con fuerte desarrollo en el conurbano e importante participación femenina, estratégica y disciplinadora.

En el Partido de La Matanza, en la localidad de Ramos Mejía se había levantado a partir de la década del 40 las Tejedurías e Hilanderías Danubio. Situada en la calle Rondeau al 900, se levantaban los imponentes edificios amarillos, donde 1750 obreros y obreras desempeñaban sus tareas. ”Las sirenas de la fábrica se oían en Ramos Mejía, y los obreros se apuraban para llegar temprano”, canta hoy el Grupo de Teatro Comunitario Desparamos.

En 1976, luego del golpe, un grupo de delegados de la fabrica es fusilado contra sus paredones, sobre la calle Magallanes, “un enfrentamiento”, dirían los diarios, pero las marcas de las balas y la memoria de algunos viejos vecinos de la época, cuenta otra historia.

Hoy esos paredones no están más, la piqueta de la demolición pasó y dio lugar a un complejo de departamentos elegantes, pero el sonido de los balas permanece en la memoria de los viejos vecinos. Queda en la zona uno de los edificios de la vieja textil como testimonio mudo de lo que fue Argentina Industrial.

La recuperación democrática no logró el ansiado desarrollo económico, los noventa profundizaron el camino emprendido por la dictadura y su herencia de destrucción industrial, endeudamiento y desempleo.

A partir de 2003 se retoman las políticas de desarrollo del mercado interno. La industria textil local crece durante 12 años.

A partir del año 2016, en función de la necesidad de “modernización”, y terminar con el “populismo”, se aplica una apertura que llevó a un incremento del 32 % de las importaciones de bienes de consumo.

En el rubro textil las importaciones de prendas terminadas crecieron en un 75% comparando febrero 2017 con el mismo mes del año anterior, durante ese período en el Partido de La Matanza se perdieron casi 1600 puestos de trabajo contando despidos, suspensiones y retiros voluntarios. A los puestos de trabajos formales se le suman los informales y los talleres domiciliarios que trabajaban para las fábricas, y a ese paisaje se le suman los locales vacíos de los pequeños comercios que cierran.

A la par, crecen los carteles con ofrecimiento de cuidado de niños y ancianos, limpieza por horas, clases particulares, arreglos de ropa, gestión de trámites, servicios de reparaciones hogareñas, servicios de remises. Algún ingreso antes que ninguno.

”Crece el emprendedurismo” nos dicen los economistas del PRO. Crece la miseria, se dice en el conurbano.

Avanza el número de desocupados, alienados y desilusionados. Avanza el ejército industrial de reserva y disciplinador necesario en las negociaciones paritarias, para mantener a raya los costos laborales.

Sin embargo la protesta social aumenta, se visibiliza, la sociedad se moviliza, los piquetes, paros y marchas expresan que no será sencillo dominar a un pueblo que no se encierra aterrorizado. Trabajadores asalariados, desocupados, organizaciones sociales, pequeños y medianos empresarios saben que la economía es política y se construye desde el pie.

  • Lic. en Economía. Docente. Colaboradora de Motor Económico

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