La cruda realidad

Por Alejandro Robba

Para el modelo económico de Cambiemos, el empleo no es prioridad

(Por Alejandro Robba) Sin dudas, las actividades económicas más favorecidas por la política del gobierno han sido el campo concentrado, la minería, las empresas de servicios públicos y los bancos. Un dato que corrobora esta observación es que los precios de estos sectores crecieron por arriba del promedio de los precios del resto de las actividades.

Dando estas señales, el gobierno espera –todavía sin resultados- que lleguen inversiones y de esta forma instaurar un modelo donde el incremento de la rentabilidad relativa de estos sectores conduzca hacia un nuevo ciclo de crecimiento. En el “mientras tanto”, la caída del mercado interno ha provocado la actual recesión y todo indica que la luz al final del túnel todavía está lejos. No obstante, el gobierno debería tomar nota que, aun si arranca la economía, el “modelo” no crearía los puestos de trabajo necesarios para bajar los índices de desempleo.

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GANADORES Y PERDEDORES.

Por la eliminación de las retenciones a las exportaciones, el sector primario exportador (Agro y Minería) en 2016 se benefició por la transferencia de unos $42.400 millones, que el Estado retrajo de los ingresos tributarios que eran antes de todos los argentinos.

Por su parte, la suba en las tarifas de electricidad (+500%), gas (+300%) y agua (+375%) mejoraron los ingresos de las empresas de distribución y producción de energía.

En tanto, el sector bancario privado nacional y extranjero vio incrementado su margen financiero un 38,9% anual, abultando sus ganancias en $33.000 millones más respecto al año 2015.

Estos tres sectores, más el pesquero, representan sólo el 20% del valor bruto de producción total de la economía, y en su conjunto se expandieron 7% en los últimos siete años (2010-2016). Sin embargo, estas actividades sólo dan cuenta del 10,5% del total del empleo asalariado registrado, ya que son pocos intensivos en mano de obra. Un ejemplo: el sector agropecuario destruyó empleo en 6 de los últimos 7 años (-6.444 empleos).

“El sector agropecuario, Minería, empresas de servicios públicos y bancos crecen pero con bajo impacto sobre el empleo”.

Estas 4 actividades, en los últimos 7 años, tan solo incorporaron 42.700 nuevos empleos registrados (un promedio de 7.110 por año) lo que indica que por cada 1% de incremento en producción, añade solo 6.100 empleos anuales.

“Por el contario, los sectores que más empleo crean son los más castigados por la caída de la demanda interna”.

En el otro extremo se encuentran los sectores más castigados por la perdida en el poder adquisitivo de los ingresos en 2016, que son los vinculados al consumo interno: el comercio minorista y mayorista, transporte y comunicaciones, hoteles, restaurantes, servicios sociales, de enseñanza y salud, actividades empresariales y personal doméstico.

Estos rubros representan 2 de cada 3 empleos asalariados registrados (63%), y en los últimos 7 años crearon 401.000 empleos formales. Es decir, en promedio añadieron 57.280 empleos anuales.

Como la producción asociada de estos sectores se incrementó un 8,4% entre 2016 y 2010 -a razón de 1,2% anual-, lo que significa que por cada 1% de mejora en la actividad se crean 47.831 empleos por año, casi 8 veces más trabajadores que los que se crean con los 4 sectores elegidos por el gobierno de Macri.

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“La falta de una adecuada administración del comercio exterior, sumada a la retracción de la demanda interna y externa, le pone un cepo al despegue industrial, retrayendo el empleo”.

Párrafo aparte merecen dos sectores muy sensibles a los cambios en la política económica de turno. El primero de ellos es el industrial, que depende en gran medida de la dinámica del mercado interno, de la demanda externa y, por otro lado, del grado de protección comercial ante la entrada masiva de importaciones. La industria emplea 1 de cada 5 empleos registrados privados (1,2 millones de empleados) y en los últimos siete años decayó 5,6% su producción bruta. Sin embargo, en el mismo período se incorporaron 59.200 nuevos obreros industriales a razón de 9.800 empleos por año. La industria por cada 1% de incremento en su producción añade en promedio 4.400 empleos registrados por año. Esto coloca al sector industrial como el tercer sector de la economía que más empleo crea.

“El congelamiento de la obra pública durante 2016, y la falta de inversión privada, deprimió al sector de la construcción, con fuerte destrucción de empleo registrado”.

La construcción es otro de los sectores muy demandantes de mano de obra, al representar el 6,6% del total del empleo registrado privado. Este rubro tuvo un comportamiento dispar, con años de auge (9,8% anual promedio 2010-2011), caída 1,5% anual promedio (2012-2014), recuperación (3% en 2015) y nuevamente derrape en 2016 (-10%). La construcción retrajo su actividad un 3,4% entre 2010 y 2016, pero el empleo se mantuvo ligeramente al alza añadiendo 15.600 empleos en total. Ello significa que en promedio se crearon 2.660 empleos por año, lo que representa que por cada 1% de aumento en la actividad constructiva se añaden 3.655 empleos de trabajo en blanco.

  • Economista y Coordinador de la Licenciatura en Economía en la Universidad de Moreno

(*) Fuente: La Gran Makro

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