La cruda realidad

Por Clara Razu

#PobreBelgrano: De la muerte en la pobreza de un prócer a la agonía de un país

"No hay nada tan presente, como el pasado De tus ojos al fin. Nada puede escapar… ¿Todo tiene un final, todo termina? Tengo que comprender, no es eterno el desendeudamiento"

(Por Clara Razu (Especial para Motor Económico) El 20 de junio de 1820, a 4 años de la Declaración de la Independencia, en una Buenos Aires con tres gobernadores, Estanislao Soler, Ildefonso Ramos Mexía y el Cabildo, en una comarca, donde Buenos Aires y las Provincias Unidas del Río de la Plata, no constituían un país, moría Belgrano, protagonista de las luchas por la independencia, el creador de la bandera. Moría joven, pobre, enfermo y olvidado.

El 20 de junio de 2014, Argentina país, gobernado por quienes fueron legítimamente elegidos por el pueblo, trabajaba, producía y se desarrollaba. En ese entonces, acreedores (no todos extranjeros), que integran fondos especulativos, buitres, intentaban cobrar un dinero, que no obtuvieron, por contribuir a ese crecimiento.

Por eso resulta necesario, aclarar algunos conceptos

¿Qué son fondos buitres?

A partir de los años ´80, las deudas que los países tenían con los bancos fueron absorbidas por los particulares que compraban títulos de deuda a través de fondos de inversión (grupos de personas que se reúnen para invertir, generalmente a partir de Bancos o Instituciones Financieras).

Estos fondos invierten en títulos públicos o privados en función de la rentabilidad esperada. Por lo tanto, cuando los países emiten títulos públicos garantizan altas rentabilidades para atraer a estos fondos.

¿Esto es legítimo? Sí. Si los países emisores de títulos utilizan el crédito para crecer y generar un mayor valor agregado en el futuro, el país tendrá más recursos para pagar. ¿Sucedió esto en Argentina?, No. Argentina se endeudó para pagar otras deudas: Plan Brady, Convertibilidad, Blindaje y Megacanje.

En el 2001, la economía argentina colapsa. Ya no se producía, ni se consumía. Recordemos que la economía se construye con los flujos reales (producción y consumo) y los flujos monetarios (ingresos, o sea, rentas, intereses y salarios).

En diciembre de 2001 Argentina entra en Default Técnico.

A partir de allí, desde el segundo semestre de 2002 Argentina comienza su crecimiento, produce, y consume. Y a partir de 2005, por primera vez en su historia, se desendeuda.

Sin embargo, no todos los acreedores confiaban en la capacidad de recuperación de la economía argentina, y no entraron en el canje y vendieron sus títulos defaulteados a fondos de inversión a dos pesos con cincuenta, o sea a menos de su valor de emisión. Los compradores de estos fondos son los Fondos Buitres, llamados así porque compran “carroña defaulteada”, que intentan cobrar por medio del litigio.

¿A estos fondos les interesa negociar? No, sólo cobrar como sea.

El gobierno argentino sostenía una posición clara, económicamente sostenible en el tiempo y no rifaba lo obtenido, y menos aún, lo que faltaba.

La crítica de la entonces oposición, hoy a cargo del gobierno aconsejaba “hacer los que digan estos “inversores”, es lo que el economista Aldo Ferrer llamaba “posición más flexible a inclinarse ante los deseos de las finanzas internacionales”. Más, ésta no era una solución al problema porque empujaría a Argentina a endeudarse nuevamente.

Entonces, la idea era pagarles a todos los que entraron en el canje, pero con condiciones de empleo, producción y consumo en el país, pues, tal como señaló el ex presidente Néstor Kirchner en el 2005: “los muertos no pagan”.

¿Cómo afectó a la sociedad en su vida cotidiana?

Argentina durante este período creció sin endeudarse, en principio, superando el default técnico, y luego arreglando con los acreedores, el CIADI y el Club de París, entre otros, o sea con el 93 por ciento de los acreedores.

¿De quién dependió?

Del pueblo trabajador, de los empresarios que siguieron produciendo, de las familias que siguieron consumiendo, del Estado que siguió recaudando y redistribuyendo.

Los que hablaban del dólar y de la Bolsa tenían y tienen intereses propios, y como dice el dicho “a río revuelto…”. Su referencia siempre es a los mercados financieros de corto plazo, o sea inestables y especulativos. Lo que baja hoy sube mañana y no tiene que ver con la economía real.

En 1820 Rivadavia y otros cipayos (perdón si hiero susceptibilidades históricas), querían un país alineado a Inglaterra y sus intereses. Las Provincias Unidas defendían el trabajo de sus pueblos. En 2014 se pensaba en soluciones nacionales con el pueblo.

¿Y hoy 2018? El Fondo Monetario Internacional acaba de firmar el préstamo de un “Stand By”, que en su totalidad solo cubrirá un tercio de la deuda que el gobierno actual supo conseguir, después de haberles pagado a los Fondos Buitres, en diciembre de 2015, y haberse ganado el primer puesto en fuga de capitales. Y, donde el 50 por ciento del primer tramo, unos 7500 millones de dólares “servirían para mantener tranquilo el dólar” mientras que la inflación desatada pulveriza el salario real de los trabajadores y los jubilados y pensionados, actuales y futuros, ven peligrar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad del ANSES.

En un país cuyo lema pareciese ser, “donde hay una necesidad hay un negocio”, crece el desempleo, la pobreza, y el trueque, y se pone a los titulares de Fondos Buitres al frente del Banco Central. Del “Se Puede Vivir Mejor”, a las calles pobladas de personas durmiendo en ellas, a la reproducción de comedores “abiertos las 24 horas”, negocios cerrados, locales vacíos, y el discurso del “único camino”.

Hoy, como siempre, la única salida es productiva, con empleo y redistribución, con libertad y empatía.

El viejo precepto “Donde hay una necesidad hay un derecho” quedó en el olvido, como Manuel Belgrano, porque el capital internacional no tiene patria y los resultados están a la vista.

  • Lic. en Economía. Docente. Colaboradora de Motor Económico

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