La cruda realidad

Por Clara Razu

¿Quién dice que en Argentina no hay crecimiento?

Crece el endeudamiento.

Crecen las tarifas.

Crecen los precios.

Crecen las ganancias de empresas proveedoras de servicios públicos.

Crece el desempleo.

(Por Clara Razu (Especial para Motor Económico)) Cuando se habla del “equilibrio de la economía”, ¿de qué se habla?

La demanda agregada, o sea la demanda de todos los sujetos sociales que integran el “mercado”, tiene tres componentes, el privado, el público y el externo.

Los problemas de nuestro país se concentran en el sector externo, un país que produce bienes primarios, bienes salarios, alimentos que son exportables y que necesita exportarlos a precios “competitivos”, léase altos, para obtener las divisas que permitan importar los insumos necesarios para la producción y los bienes industriales que no produce.

En este contexto los precios de los alimentos aumentan, generando hambre y miseria en el “supermercado” del mundo.

Pero en ese contexto, los insumos para la producción como la energía, también aumentan en un país productor de energía.

El aumento de la energía genera un aumento de las tarifas, ya que las empresas productoras “no pueden sostener” esos costos sin trasladarlo a sus clientes. Ante esa ecuación, los “clientes”, consumidores y empresas (sector privado), empiezan a demandar menos en función del aumento de sus “costos”.

Los consumidores, las familias, que enfrentan los aumentos de precios y tarifas, gastan menos, mientras que las empresas (Pymes en su mayoría) ven como sus ventas, y por lo tanto sus ingresos, disminuyen. Situación ésta que les genera dificultades para sostener el plantel de personal ocupado y su gestión..

El sector público, opera, ¿cómo?, a través de la política económica en un intento para bajar los precios y hacer gala de la “libertad de mercado”. Al abrit la economía y permitir el ingreso de productos importados a menor costo que la producción nacional, agrava la situación de las pequeñas y medianas empresas, y por lo tanto también de la producción y el empleo.

Por otra parte, la “escasez de dólares”se “combate” permitiendo que los exportadores no liquiden sus divisas (cada uno con su dinero hace lo que quiere, máxima indiscutible del manual “egoliberal”). No obstante, “para estimular las exportaciones”, se rebajan y eliminan retenciones (que operan sobre los precios internos) y a la hora de estimular las “inversiones” se permite a las empresas multinacionales y a los particulares girar sin límites fondos al exterior, eliminando la restricción a la compra de divisas.

El resultado de esta política económica es el crecimiento de la fuga de divisas y la “creciente necesidad” del ingreso de las mismas a través de “inversiones” externas atraídas por altas tasas de interés, y en su defecto la “ayuda” del Fondo Monetario Internacional (FMI).

En este combo, que no es más que una descripción simplificada de la realidad, las tasas de interés trepan a más del 70 por ciento, mientras que la economía real cae en picada.

El endeudamiento le crea un cepo al futuro económico y las calles se pueblan de miseria y desesperanza. Trabajadores desempleados y sobreempleados a sueldos miserables alienados en el temor de perder sus magros ingresos.

En este modelo, donde los “equilibrios” dejan fuera a dos tercios de la sociedad, hay ganadores: el sector financiero, el exportador y el de energía aumentaron sus ganancias, las mismas que fueron transferidas desde los trabajadores, jubilados o pensionados.

A la hora de aplicar políticas contracíclicas, el Gobierno apela al ajuste fiscal en el presupuesto para el 2019, donde los fondos disponibles para salud, educación, jubilaciones, transferencias hacia sectores de menores ingresos disminuyen en términos reales. Se repite el error de considerar que el problema está en el sector público y vuelven a repetir los planes que fracasaron en nuestro país y en el mundo.

¿Qué es el equilibrio? ¿No será el momento en que se deje de lado este concepto, y se comience a hablar de inclusión? Inclusión económica y social, posibilidad de acceder a los bienes y servicios que hacen que la vida sea digna bajo la premisa,” todes entran”. Y si todes entran, entonces la y se construye y produce, la economía crece.

La construcción es política, la economía es política y como toda construcción es desde abajo. Desde arriba solo se empiezan los pozos, como los que buscan tesoros escondidos.

En tres de los cuatro años del gobierno de Mauricio Macri, creció el desempleo, la inflación, el endeudamiento y la fuga de capitales, y no se trata de un fenómeno climático, tiene beneficiarios que son en algunos casos funcionarios del gobierno o familiares, amigos y socios.

No es necesario hacer las cuentas, los números son las caras de la desesperanza, son los pibes en los comedores, los que cazan cuises, anguilas y palomas para comer, son los trabajadores en las calles, los trueques “solo por mercadería”.

No hay derrame en este modelo, hay transferencia de recursos, hay ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobresdonde cada vez ingresan más familias a las filas de los pobres.

Sin un cambio en la política económica, no hay país posible.

Alfredo Zitarroza y la descripción de una realidad

En mi país, que tibieza,

Cuando empieza a amanecer.

Dice mi pueblo que puede leer

En su mano de obrero el destino

Y que no hay adivino ni rey

Que le pueda marcar el camino

Que va a recorrer.

En mi país, que tibieza,

Cuando empieza a amanecer.

  • Lic. en Economía. Docente universitaria. Colaboradora de Motor Económico

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