Por Clara Razu
Riesgo País: El Regreso
(Por Clara Razu) Durante 12 años la discusión económica giró alrededor del circuito Producción-Dinero-Consumo.
La producción de bienes y servicios (la economía real) genera empleo. El empleo genera dinero. El dinero genera consumo.
El circuito virtuoso del mercado hace que la recaudación impositiva aumente y el Estado cuenta con mayores recursos para proveer a los ciudadanos de bienes públicos y derechos, como la salud, la educación y la seguridad.
A partir de la política económica implementada por la Alianza Cambiemos, los tres ejes cambiaron, y “el sinceramiento” basado en aumento de tarifas, reducción del gasto público, eliminación y/o rebaja de impuestos progresivos (los que deben pagar los ricos), devaluación y apertura indiscriminada de importaciones dieron por resultado, inflación, desempleo y endeudamiento.
En este regreso al pasado volvió a la discusión económica, el riesgo país. Durante el 2001-2002, junto con el pronóstico del tiempo, los noticieros daban cuenta del riesgo país.
Esto sucedía porque justamente, este indicador es el que marca los intereses más altos que deben pagar los países más endeudados.
¿Qué es el riesgo país?
Es todo riesgo inherente a operaciones transnacionales y, en particular, a las financiaciones desde un país a otro. La importancia de tener en cuenta el riesgo país, en las operaciones crediticias, creció rápidamente con el desarrollo del comercio exterior, de las compañías multinacionales y, sobre todo, de las operaciones financieras internacionales. Los “inversores” pronto descubrieron que financiar a otros países significa enfrentar una serie de problemas nuevos y distintos. Para hacerlo, deben estudiar las características políticas, económicas y sociales de los “clientes”.
El peligro más común de operaciones de crédito transnacional surge de la posibilidad de que el deudor extranjero, en el momento del vencimiento de las transacciones, le sea imposible, por pagar al prestamista los fondos correspondientes.
Es así que el riesgo país se entiende que está relacionado con la eventualidad de que un Estado Soberano se vea imposibilitado o incapacitado de cumplir con sus obligaciones con algún agente extranjero. De manera tal que el endeudamiento para los países subdesarrollados o “emergentes” es más caro que para los desarrollados o “centrales”, agravando la situación de los primeros.
Se vuelve al endeudamiento, la vulnerabilidad y a medir el riesgo país en relación a las operaciones financieras.
Pero el mayor riesgo es el aumento del desempleo, la pérdida de derechos y la disminución de los salarios reales (los más bajos de la región). Un modelo económico donde las variables productivas son reemplazadas por las financieras no se sostiene, porque no tiene en cuenta un principio básico de la economía, las transacciones financieras solo pueden ser consecuencia de la actividad productiva. El derrumbe productivo es anterior al financiero.
Antes de ver a cuánto cerró el dólar, cuál es el riesgo país, o si el Merval subió o bajó, las variables a observar serían, cuánto subió el desempleo, cuánto cayó el consumo, cuánto la producción industrial, cuánto aumento la desigualdad o la canasta de alimentos, y cuántos compatriotas pueden comprarla.
- Lic. en Economía. Docente. Colaboradora de Motor Económico
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