La cruda realidad

Por Javier Lojo

Se aceleró la fuga de capitales en esta primera parte del año

(Por Javier Lojo) En los últimos meses se ha registrado una persistente fuga de capitales que, si bien no presenta magnitudes dramáticas, muestra una tendencia que comienza a ser cuestionada por ciertos segmentos del mercado.

Este movimiento está motivado no sólo por razones externas, sino también internas.

La historia da cuenta de que la salida de capitales por lo general se da en momentos anteriores, durante y posteriores a una crisis. Sin embargo, éste no es el caso hoy de la Argentina.

En la actualidad, existe en el país un mercado sobreofertado de dólares y, en ese contexto y tomando el análisis de corto plazo, los efectos de una fuga de divisas más que preocupar al gobierno le dan cierto respiro, ya que impiden que se profundice el proceso de apreciación del peso.

La sobreoferta de divisas existente en la actualidad llega a través de tres fuentes bien definidas: la primera de ellas de la mano del blanqueo de capitales, la segunda, del ingreso de dólares al sistema financiero aprovechando el diferencial de tasas que hoy permite obtener importantes ganancias en el mercado, y la tercera por la toma de deuda pública que está concretando el Estado nacional y las provincias. Toda esta lluvia financiera de dólares es la que está generando un retraso cambiario que sufre parte importante de la economía.

El estímulo a la salida de divisas se produce, entre otras, por dos causas bien definidas. Una de ellas es el reposicionamiento en dólares de muchas inversiones financieras que venían siendo sostenidas desde algún tiempo en pesos (caso Lebac y títulos en moneda local de alto rendimiento) y la salida de esas divisas del país con toma de ganancia importante.

Otra de las causas es el giro de dividendos y utilidades de muchas empresas locales que aprovechan el “dólar barato” para enviar a sus casas matrices con sede en el exterior.

En el mediano y largo plazo la fuga de divisas es sostenible sólo si existe un importante flujo de inversiones productivas que puedan compensar esta salida.

El gobierno nacional apuesta que, controlada la inflación y las distorsiones de precios relativos hacia fin de año, los dólares productivos llegarán al país y el círculo virtuoso volverá a instalarse en la economía. En este escenario, la fuga de divisas tendería a frenarse ya que existirían claras oportunidades de negocios en el sector de la economía real que absorberían esas divisas.

El optimismo oficial no es tal en algunos agentes del sistema financiero.

No son pocos los que consideran que si en los próximos meses el gobierno continúa con el nivel actual de toma de deuda destinado a corregir los desvíos presupuestarios, y no hay señales claras de una mejora global en la economía, las expectativas del mercado pueden cambiar y la salida de divisas del país acelerarse en función de las inconsistencias que presente el modelo.

Los fríos números

La fuga de capitales creció en el primer cuatrimestre a una tasa del 40% en relación al año pasado hasta llegar a los 5.630 millones de dólares, de acuerdo a un informe presentado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) que se conoció esta semana.

En lo que respecta al promedio mensual, entre enero y noviembre de 2015, el estudio remarca que la media se ubicó en los 590 millones; mientras que entre diciembre de 2015 y abril de 2017 el promedio de salida de divisas mensual tocó los 1.037 millones de dólares, lo que indica un aumento del 75% entre los períodos bajo análisis.

Durante el 2016, la compra de divisas de privados –o la llamada formación de activos externos del Sector Privado No Financiero (FAE del SPNF)– alcanzó los 9.951 millones de dólares, con un fuerte crecimiento en relación con el año anterior. Sin embargo, el estudio aclara que, de no haber sido por el ingreso de cerca de 4.000 millones de dólares del Régimen de Sinceramiento Fiscal, la fuga habría alcanzado los 14.000 millones de dólares.

De acuerdo al trabajo de CEPA, si se contempla en conjunto la formación de activos externos y la remisión de utilidades y dividendos, durante los primeros cuatro meses del 2017 la salida de capitales bajo estos dos conceptos alcanzó los 6.115 millones de dólares. Se trata de “un monto prácticamente equivalente al total registrado entre enero y noviembre de 2015 que fue de 6.734 millones de dólares”.

El estudio de CEPA en este punto es crítico, destacando que “la formidable oferta de divisas es financiada mediante un proceso de indiscriminado endeudamiento externo, rasgo característico del modelo de acumulación asentado en la valorización financiera, que tiene su base en el endeudamiento externo, las altas tasas de interés que permiten el desarrollo de la ‘bicicleta financiera’ y la imprescindible posterior fuga de divisas”.

“La tasa de interés es mucho más alta de lo que debiera ser por el flujo de dólares que está entrando en la Argentina”. Horacio Schreyer, economista.

“El endeudamiento en este momento no es peligroso, pero si no se controla en un futuro cercano generará problemas”. Mario Blejer, expresidente del BCRA.

Datos

26% es la tasa de corte del BCRA, una alternativa financiera que todavía sigue siendo atractiva para los inversionistas.

u$s 5.630 son los millones que salieron del país durante los primeros cuatro meses del 2017.

(*) Fuente: Diario de Río Negro

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