La cruda realidad

Por Clara Razu

Un caso de la vida cotidiana: Nos desorganizan la vida…

(Por Clara Razu (Especial para Motor Económico) Relato de como la atribulada A. atravesó las vicisitudes a las que la sometió el mejor equipo de los últimos 50 años.

No es Macondo. La historia se desarrolla en Temperley y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires durante junio-julio del 2017. La protagonista es A., vive con su familia integrada por su esposo, sus dos hijas, de 27 y 21 años y su madre de 93 años, en la localidad de Temperley, Partido de Lomas de Zamora. Que una persona de alrededor de 50 años tenga que asistir y ayudar a sus mayores, padres, tíos, suegros, primos, no es extraño.

Que esa ayuda incluya poderes que lo habiliten a hacer trámites tanto ante ANSES como ante PAMI, tampoco es extraño.

Sin embargo, en pos de no se sabe quée objetivos, tanto las autoridades del ANSES como de PAMI decidieron complicarles la vida a los titulares de derecho, léase jubilados y pensionados y a sus familias.

A., presenta los papeles del fallecimiento de su padre de 93 años, un trabajador que durante el último año de su vida dejó de recibir gratuitamente parte de los medicamentos, en especial uno que necesitaba por su trastorno deglutorio (espesante para el agua), así como los suplementos alimentarios y pañales que resultaban imprescindibles para sostener una mejor calidad de vida. Luego de esa presentación, necesaria para que su viuda cobre la pensión, desaparece su vinculación a la cuenta donde depositan la jubilación de su madre también de 93 años. Luego de muchísimos trámites restituyeron la cuenta, no así la pensión que demorará “unos 90 días” y que cobrará, de acuerdo a lo que le informaron en Anses, el 70 por ciento de la mínima. Tendrá que esperar tres meses, aguinaldo incluido, donde la reciente viuda, será atendida económicamente por su hija.

A., administra un pequeño salón de fiestas en el conurbano bonaerense y a pesar de seguir con los mismos precios que a fin del 2015, cada vez tiene menos trabajo. La caída del empleo y de los salarios empuja el consumo hacia abajo, y los sectores medios y medios bajos restringen sus gastos, a lo estrictamente necesario.

Sus complicaciones no terminan aquí, y no son particulares, sino parte de la “desorganización de la vida cotidiana”, en la que nos sumió la política económica del “mejor equipo de los últimos 50 años.

A. no sólo es apoderada de su madre, sino también de su suegra y su prima. De hecho, de estas cuestiones se entera por casualidad, ANSES no le comunicó nada, siendo que tienen los datos registrados y actualizados en su sistema.

Al ir con su prima al Banco Credicoop, donde están radicadas las cuentas de su madre y su prima, para tramitar una extensión de la tarjeta de débito de la cuenta Anses, necesaria para cumplir con la supervivencia exigida, le informan que no estaba como apoderada y que por consiguiente despareció como co-titular de la caja de ahorros Anses. Por lo que, no pudo gestionar la tarjeta de débito. Horas después también desaparece su vinculación con la caja de ahorros de Anses de su madre, recientemente viuda.

Vuelve a hacer el poder de su prima ante Anses y le informan que una vez por año va a tener que renovarlo, pero en el medio, también tuvo que demostrar la viudez de su suegra cuyo esposo había fallecido 35 años atrás.

Si a esta altura alguien pensó nada más le podía pasar a A., se equivoca…

A partir del 1 de junio de este año PAMI restringió la prescripción de análisis y estudios ordinarios por parte de los médicos de cabecera. Por ejemplo, el análisis de control de vitamina D, debe ser indicado por un médico nutricionista o un endocrinólogo. Antes de esa fecha, el pedido lo podía hacer el médico de cabecera, y el mismo se presentaba ante el medico auditor de PAMI para que lo autorice, no así ahora donde para un análisis de sangre que solo tiene como objetivo el control de la absorción de vitamina D, un afiliado debe esperar el turno con el “especialista”, con las demoras que esto significa.

A., presenta en el laboratorio la prescripción con la autorización del médico auditor de PAMI que “carece de valor”, a pesar de haber sido firmado 16 días después del comienzo de la norma, que según dice la Cámara de Bioquímicos de la Provincia de Buenos Aires les puso PAMI como condición para facturar el mismo. Como el análisis es imprescindible para la renovación de la medicación, A. decide abonar el costo del mismo, de manera privada…desembolsa $400. En la misma semana el médico les informa a todos sus pacientes que solamente una vez por mes va a poder hacer recetas de los medicamentos que se toman crónicamente, salvo alguna urgencia. Así que si se olvida de llevar el pedido tendrá que comprarlo de manera particular, sin descuento. Cabe destacar que en noviembre del año pasado anunciaron desde PAMI, con bombos y platillos todo lo contrario, empezaba un "cambio" en la atención con los médicos de cabecera. Cada paciente iba a poder cambiar de médico cuando quisiera, y como parte del cambio quedaban habilitados para que pudieran mandar estudios especiales a sus pacientes sin derivación al médico especialista, para así "simplificar" la atención al jubilado.

El 30/11/16 cuando lleva a su madre a la consulta, su médico de cabecera le informa que desde PAMI los habían sacado como pacientes y no pudieron atenderse. Les habían cambiado de médico, sin aviso, a ella y a su esposo, ambos de 93 años de edad. Días y horas estuvo A. para exigir que los reempadronaran con su mismo médico ya que estaban conformes con su atención. Atención que por orden de PAMI cada vez es más limitada.

En todo este trajinar que le demandaron estas cuestiones a A., fue enterándose de otras normativas que “cambiaron”.

Los hijos de los jubilados y pensionados suelen realizar por cuenta de sus padres los pedidos a PAMI para prestaciones de salud de mayor complejidad como pedidos de prótesis. El trámite ante PAMI antes, podía canalizarse por los familiares directos, aunque estos no fueran apoderados de los beneficiarios. De hecho, muchas familias solían organizarse “dividiendo” las tareas; un hijo o nuera era apoderado ante ANSES y otro era responsable de los trámites ante PAMI, esto mejoraba la calidad de vida de las familias golpeadas por estos problemas. La normativa “mejorada” por la administración de la Alianza Cambiemos, establece que los trámites de estos pedidos de mayor complejidad, sólo pueden canalizarse a través de los apoderados ante ANSES. Su prima, que como única familiar, tendrá que esperar en un hospital en caso de necesitar un trámite en PAMI, a que ANSES vuelque en el recibo el poder renovado, ya que no se trata de un trámite inmediato. De hecho, durante el gobierno anterior era la “grasa militante” quien facilitaba los trámites en los Centros de Salud y Hospitales a las familias que acompañaban a los beneficiarios de PAMI, internados, o la realización de trámites ante ANSES, como la confección de poderes. Estas tareas fueron eliminadas y “los militantes” fueron despedidos. Los militantes de Cambiemos se dedican a tareas tan productivas como la Dirección de Movilidad en Bicicleta.

El cambio obliga a que ahora cada jubilado o pensionado tenga un apoderado, y éste es el único que puede representar al jubilado/pensionado ante ANSES y PAMI, además de ellos mismos, o sea que las familias que antes podían “dividir las tareas”, hoy no pueden hacerlo. Un hijo/a que no sea apoderado/a no podrá gestionar ante PAMI por cuenta de sus padres.

También quedan desprotegidos aquellos mayores que están solos en la vida…

Pero claro, que todos estos cambios obedecen a la necesidad de evitar “la corrupción”, esa que parece no controlarse en los contratos con prestadoras, laboratorios y transferencias desde el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES hacia las del Secretario de Finanzas Nicolás Caputo.o a Fondos en Qatar.

  • Lic. en Economía. Docente. Colaboradora de Motor Económico

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