Un choque de modelos en el territorio
El encuentro anual de análisis económico y político que organizan la Federación Gremial y la Cámara Argentina de Comercio, puso en foco una discusión que promete tomar fuerza en los próximos meses, toda vez que forma parte de la puja por distribuir el ajuste económico iniciado a fines de 2015.
En un escenario de recesión, tipo de cambio planchado, endeudamiento y apertura económica, las entidades empresariales comienzan a batir el parche del recorte del gasto. El gobierno nacional desvía el reclamo hacia los trabajadores, cuya flexibilización es la gran política de Estado de su gestión, y hacia las provincias, a las que imagina replicando los pactos federales de los años 90.
Ese escenario anticipa una serie de tensiones entre los diferentes niveles del Estado, atento a que la discreta evolución de la recaudación tributaria (21 por ciento en mayo) tiene sus consecuencias en una menor transferencia de ingresos coparticipables, como lo viene advirtiendo el ministro de Economía de Santa fe, Gonzalo Saglione.
La disputa por los ingresos y responsabilidades del gasto entre Nación y provincias le pone otro piso a una puja que se desarrolla en un contexto en el que los Estados subnacionales enfrentan demandas crecientes de atención social y económica. Entre otras cosas, la caída de actividad económica, el desempleo y todo el combo de un programa de ajuste cae sobre los Estados subnacionales, que deben invertir más en salud y contención social. En el caso santafesino, también está en juego otro nivel de acción territorial: la obra pública, que a diferencia de la Nación no se detuvo en 2016, y la red de contención de las crisis empresarias y de empleo que la administración local se ve obligada a desplegar desde el cambio de modelo económico.
Esta semana, la cooperativa Sancor acordó avanzar en un proceso de ajuste que, aunque se esconda con otros términos, derivará en despidos y bajas salariales. Desde el punto de vista del gobierno nacional, es un gran triunfo ver hociquear al sindicato lácteo y a una cooperativa que, con todas sus mañas, fue durante muchos años un emblema del sector. Su escalada aleccionadora, objetivamente, tiene consecuencias en la situación económica y social del territorio. En ese punto entra a tallar el tejido público y privado de intervención que armó el ministro de Producción, Luis Contigiani. En el caso específico de la cooperativa, analizan alternativas para la planta de Centeno, la única santafesina que no está en los planes de la nueva Sancor.
Mientras tanto, ya se reabrió un nuevo frente de conflicto en la fábrica de herramientas Bahco, de Santo Tomé, luego de seis meses de tregua. De norte a sur y de este a oeste, este tipo de intervenciones crecen, con mayor o menor éxito, desde fines de 2015. El hospital de campaña económico se convirtió también en lugar de disputa y acumulación. A la par que el Estado provincial pelea por la integración del fondo de ayuda a los tamberos inundados, la plana mayor del gobierno de Miguel Lifschitz desembarcó con toda la furia en Agroactiva, la gran competidora de la Expoagro de Clarín en el mercado de megamuestras agropecuarias. En el universo de la exposición de Armstrong, que copia más fielmente la economía de la pampa gringa que su antecesora, la provincia apostó fuerte a confrontar la receta nacional del mero disciplinamiento de costos con una estrategia más compleja de contención a las pymes.
En este y otros temas, los diferentes modos de actuar en el territorio expresan diferentes modelos políticos. ¿Serán el eje de discusión de la campaña que se inicia en Santa Fe? Se verá. Por lo pronto, la exposición de Armstrong fue la expresión, sin tirar manteca al techo, de la dinámica de uno de los pocos sectores económicos que muestran señales de vida. Así y todo, el derrumbe de los precios de los granos en Chicago, el aumento de la inflación y la calma cambiaria enturbian el optimismo de los agronegocios. De hecho, la retención de la cosecha es notable y, aunque esta vez no está originada en motivos políticos, como en 2014 y 2015, agudiza la vulnerabilidad externa de la macroeconomía de Mauricio Macri y alimentan las tensiones recesivas.
El nuevo presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Miguel Acevedo, se estrenó con un lamento sobre la "recuperación amarreta" de la economía argentina y con quejas veladas a la importación y el tipo de cambio. Los datos del Indec y Came sobre caida de la actividad industrial, que ya lleva quince meses, neutraliza el rebote de la construcción, ligado a la obra pública y a una base de comparación muy baja.
El voluntarismo estadístico de Marcos Peña en su informe al Congreso no alcanzó para ocultar que, por obra de la política dispuesta por Mauricio Macri, la economía lleva un año y medio operando en un nivel de deterioro sustancial respecto del ciclo anterior.
(*) Fuente: La Capital de Rosario
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