La cruda realidad

Informe: Cadena Sur

Un Plan Fantasma recorre la Patagonia

El Plan Patagonia, una suerte de émulo del vacío Plan Belgrano, fue presentado por el presidente de la Nación, Mauricio Macri, el 9 de febrero de este año, ante la presencia de los gobernadores de Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego y La Pampa.

Mauricio Macri sostuvo que la última reunión entre un Presidente y los gobernadores patagónicos había ocurrido 20 años atrás. La envergadura del anuncio hacía suponer un “cambio de paradigma” en el desarrollo de la región.

El Ministro del Interior y Obra Pública, Rogelio Frigerio, sostuvo que se pasaba de “un desarrollo patagónico histórico fundado en base a las hipótesis de conflicto a otro basado en el desarrollo y el aprovechamiento de las inmensas potencialidades que tiene esta región del país”.

Ante el contexto de ahogo financiero y económico y con los recursos de la coparticipación que no alcanzan a financiar obras, los Gobernadores vieron con buenos ojos las promesas gubernamentales. Macri les había garantizado en Viedma (Río Negro), lugar de encuentro para la primera reunión del ambicioso Plan un segundo encuentro para mayo de este mismo año.

Ese encuentro nunca sucedió como tal. El diario El Cronista comercial publicó el 26 de mayo un artículo titulado “Arranca el Plan Patagonia y las provincias llevaron proyectos por 10.000 millones de dólares”. La baja de la nota ya dice mucho: “Presentaron al Gobierno casi 50 proyectos que van desde las represas en Santa Cruz a senderos de avistaje de aves”.

En apariencia, el tan mentado Plan es una acumulación de proyectos ya existentes y otros nuevos.

-¿El plan Patagonia es solo una recopilación de obras que ya se encontraban presupuestadas o también tiene algún plan estratégico de desarrollo de la región?-, fue la pregunta 592 que recibió el Jefe de Gabinete, Marcos Peña Braun, en su último informe en la Cámara de Diputados.

– El Proyecto Patagonia no es una mera recopilación de obras que ya se encontraban presupuestadas sino una invitación para que juntos, Gobierno, Provincias, y Sociedad Civil, nos animemos a construir una visión capaz de desplegar todo el potencial que la región tiene y así generar oportunidades para los patagónicos y para todos los argentinos-, respondió Peña Braun.

La vaga respuesta del funcionario es el mejor ejemplo de lo que es, en realidad, el Plan Patagonia. Pero hay más revelaciones que surgen de las diferentes presentaciones que realizó el Ministro en ambas Cámaras del Congreso.

La senadora de María Magdalena Odarda (Coalición Cívica –ARI, Río Negro) consultó lo siguiente: “¿Cómo será el proceso de selección de obras a desarrollar, qué fondos específicos tendrá y cómo será su administración?

“El Proyecto Patagonia no cuenta con un organismo ejecutor, consecuentemente, no se le ha asignado un presupuesto para ejecución de proyectos”, respondió Peña Braun por escrito. Esta respuesta se sostiene desde el Informe 99 realizado en marzo de este año hasta el último, brindado en julio.

En marzo de este año, el Gobierno informaba que los objetivos del plan eran “el cuidado de nuestra gente y nuestros mares”, luego incluyeron “el cuidado de la tierra”. ¿De qué tierra hablarán, la fiscal, que fue autorizada a ser vendida para proyectos agropecuarios o la tierra en posesión de millonarios británicos como Joe Lewis o italianos, como Luciano Benetton protegido por la Gendarmería, como quedó demostrado en Cushamen?

Según la información brindada por el Gobierno nacional a los legisladores “todavía no han sido seleccionadas las iniciativas estratégicas que conformarán Proyecto Patagonia, ni se ha establecido qué tipo de herramientas e incentivos serán los necesarios para su financiamiento”.

El Presidente de la Nación había dicho que los proyectos serían discutidos por la ciudadanía – se podría pensar en un esquema de audiencias públicas – pero hasta el momento todo se resume a “carpetas” entregadas por los gobernadores a los distintos funcionarios del Gobierno nacional. No hay detalles de esas obras, ni presupuestos estimados, ni financiamiento, ni el rol que tendrá el Estado nacional en su concreción. La nada misma.

(*) Fuente: Cadena Sur

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