Economía nacional

Enrique M. Martínez / Instituto para la Producción Popular (IPP)

EL ESCENARIO DE LA PRODUCCIÓN POPULAR

( Enrique M. Martínez ) ¿Lo popular es solo lo que interesa y ocupa a los pobres? La economía popular, en tal caso, ¿define y alcanza a las actividades que realizan los más pobres para lograr subsistir? Además, ¿quiere decir que hay una economía de los pobres, la popular, separada de las otras actividades? ¿Cómo se vinculan? ¿La economía popular es acaso la que suministra trabajo, bienes y servicios originados en los pobres, al resto de la economía y toma de ésta elementos que necesita para subsistir?

Si esto último es lo que sucede, ¿no será que estamos generando una confusión? ¿No estaremos asociando lo pobre a lo popular, dándole además una entidad que congela a los pobres en su condición de tales, porque si dejaran de serlos, no solo les restaríamos la calificación de popular, sino que los excluiríamos de los sistemas de apoyo público a los más necesitados?

El resto del pueblo, ¿toma conciencia de esta cuestión? ¿O mira para su propio ombligo? Veamos un último hecho político asociado a este espacio: la creación del RENATEP, Registro nacional de trabajadores de la economía popular.

Aquí se busca definir quienes forman parte de este registro. Los enumero, es necesario para el análisis: . Vendedores ambulantes, feriantes, artesanos. . Cartoneros y recicladores. . Pequeños agricultores. , Trabajadores socio comunitarios y de construcción. . Infraestructura social y mejora del ambiente. . Industrias de pequeña dimensión.

El listado ya insinúa el concepto, pero luego se agrega a esta enumeración de actividades un pequeño conjunto de limitaciones patrimoniales. No deben poseer más de 2 propiedades y una de ellas debe aplicarse a la actividad; no más de 3 vehículos y uno de ellos al menos vinculado a la actividad. Cerrando la idea: Si trabajan en relación de dependencia, su ingreso no debe superar el salario mínimo, a pesar de que este monto ya hoy es menor al 40% de lo necesario para atender la canasta básica familiar.

Confirmado: El RENATEP nos ratifica que los trabajadores de la economía popular deben ser pobres. Este Registro, sin duda, sería muy útil para promover las actividades de baja calificación que hayan sido elegidas hasta hoy por los más pobres, buscando jerarquizarlas técnica y económicamente para facilitar que accedan a ingresos más importantes y sustentables. Sería paradojal, pero valioso, ya que quienes logren ese tránsito deberían salir del Registro.

Sin embargo, no se explicita que se busca entender como los recicladores pueden escapar de la dependencia de las empresas que compran su producto apenas procesado; que se busca ayudar a los pequeños agricultores a agruparse y acceder a los consumidores eludiendo a los intermediarios; ninguna de las tareas que puedan permitir una movilidad social ascendente, ni individual ni colectiva. ¿Para qué se organiza entonces? Parece claro que es el paso previo a la transformación del sistema de asistencia social, al que se lo busca extender desde la suma de programas como la AUH y el Salario Social complementario, para que abarque una parte de los pobres anteriormente invisibles, a los cuales el Ingreso Familiar de Emergencia, los ayudó a subirse al escenario. Será seguramente una base de datos esencial para definir el Ingreso ciudadano universal (ICU) en estudio.

¿Es ilegítimo o anti popular intentar ese camino? De ninguna manera.

Es una de las opciones a mano en una emergencia especialmente dura por la que transita el país y seguirá recorriendo por un tiempo que puede ser largo.

Mas allá de los graves obstáculos que representan la inestabilidad cambiaria y la alta inflación para que un ICU sea eficaz como atenuador de la pobreza, como he señalado en documentos previos, considero que asociar de la manera expuesta el apoyo a la economía popular a la condición de no disponer de patrimonio ni de ingresos, conduce a un callejón sin salida.

Necesitamos redefinir algunas cosas.

Si quisiéramos establecer la economía popular sobre bases más sólidas, deberíamos entender que se trata de aquella que le sirve al pueblo, admitiendo inicialmente lo obvio del planteo.

¿Qué le sirve al pueblo?

Lo que busca atender necesidades comunitarias por encima de la búsqueda del lucro. Eso incluye la actividad de todos los pobres detrás de su subsistencia, excluidos del sistema, pero también incluye a miles y miles de cooperativas, de pequeños productores, de trabajadores independientes que brindan todos los servicios imaginables.

Todo ese universo, porque tiene la cabeza fuera del agua, porque no es absolutamente pobre, ¿no integra la economía popular?

No solo lo hace.Por el contrario, se trata de un conjunto de millones de personas a acompañar y ayudar frente a los embates del capitalismo concentrado; allí está larvada buena parte de la solución para reducir sustancialmente la pobreza argentina.

Una mirada ampliada, incluso debe animarse a hablar de producción popular, en lugar de economía popular, entendiendo así que la economía nacional es una sola y en ella la producción popular debe construir, defender y hacer crecer de manera permanente su espacio, para hacer retroceder al lucro en el inconsciente colectivo.

***Si un Ministerio de Desarrollo Social, en conjunto con un Ministerio de Desarrollo Productivo, asumieran esa mirada, establecerían un ingreso básico para los más necesitados. Pero esa decisión sería transitoria – 2 a 3 años - y la encuadrarían en programas de capacitación y formación expeditivas, para integrarse a grandes programas de generación de trabajo, en que participen subsidiados y otras fracciones de la producción popular, para crear una Corporación de Urbanización Federal que venda millones de lotes a bajo precio; el programa de Urbanización de las 4000 villas que anunció el Ministro; otra Corporación para la Generación de Energía Distribuida, que convierta cada techo en una fuente de luz, calor, movilidad. Hay más programas posibles, para que cada pueblo produzca todos los alimentos que la naturaleza le permita, para su consumo; para la vestimenta popular; para la forestación en gran escala y la utilización integral de la madera. Más y más.

Si nos confortamos con descubrir, en parte ayudados por el IFE, que debíamos asistir a 3 millones de personas y que ahora deberíamos agregar 3 o 5 o más millones, porque el sistema es una enorme fábrica de pobres a los cuales les damos algo de abrigo y alimento, no nos confundamos: no tenemos solución.*** Enrique M. Martínez Instituto para la Producción Popular

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