Economía nacional

Por Raúl Hutin( *) Especial para Motor de Ideas.

ESPEJITOS DE COLORES, ¿NUEVAMENTE?

( Por Raúl Hutin( *) Especial para Motor de Ideas) Llevamos años, tanto en Argentina como en el resto del Mercosur, tratando de demostrar que no se puede llegar a un acuerdo con la Unión Europea en las condiciones inequitativas que nos encontramos y que fueran aceptadas por el gobierno anterior de Mauricio Macri al concluir las negociaciones en julio de al año pasado.

Es por todos conocidos que el retraso industrial y de servicios de la región con respecto a Europa es sencillamente formidable. Más luego de la pandemia neoliberal, la situación se tornó aún más compleja y por eso nos llama mucho la atención a los empresarios PYMES, que inclusive desde las más altas esferas del gobierno, se mire con buenos ojos este acuerdo.

Se dice que por la falta de cuidado del medio ambiente en la República hermana del Brasil con el tema del Amazonas, o por no adherir al acuerdo de Paris sobre el cambio climático, o por los incendios de campos en Argentina, el acuerdo esta frenado. Nada indica que sea así y cuando queramos reaccionar, será demasiado tarde.

Si, podemos suponer que estas falencias ciertas, las están utilizando como argumento para conseguir más y más ventajas comparativas y satisfacer, de este modo, a sus sectores más proteccionistas y revoltosos, como lo son los agro-ganaderos por ejemplo, que se oponen a la entrada de productos del Mercosur sin aranceles.

El peligro es grave e inminente, ya que es como si Boca o River jugasen de igual a igual con el equipo de trabajadores de nuestras fábricas. Queda claro que no hay equivalencia. Existen gigantescas asimetrías entre una economía mucho más grande, desarrollada y sofisticada como la europea y la de nuestros países del Mercosur.

Pero, además, nunca quedo saldado un punto esencial que es la “certificación de origen”, ya que bastaría con la propia declaración jurada del exportador para dejar saldado este punto. Por lo tanto, tranquilamente, éste podrá mandar a fabricar zapatos diseñados en Italia a Vietnam y ponerle etiqueta italiana y exportarlo con el símbolo de la UE. O diseñar vestidos en Francia y fabricarlos en China… En estas condiciones es imposible competir.

Por otra parte, sabemos que la escala hace al precio. Nuestro mercado deprimido y pequeño, con un Mercosur que en la práctica no funciona, no nos da el margen de maniobra y por el contrario corremos el riesgo que nos invadan las grandes constructoras de obra pública y de servicios de Europa con su gran estructura y financiación adecuada, que terminarían por liquidar el mercado interno que con mucho esfuerzo del sector privado y el estado estamos tratando de remontar y en el que cumple una función preponderante la inversión del estatal como agente multiplicador de la economía e impulsor de empresas nacionales.

Para nada pretendemos aislarnos del mundo, solo insistimos para que el acuerdo se ponga en funcionamiento contra reloj y sin siquiera realizarse estudios imprescindibles de impacto.

Con las condiciones firmadas no habrá "igualdad de oportunidades de un mercado ampliado" como proclaman sus defensores, sino un ahondamiento de los desequilibrios entre las dos regiones. Cuando el Mercosur se encuentre de pie y en condiciones equivalentes. No pretendemos que nos ayuden o nos rescaten de situaciones lastimosas, solo necesitamos que no intenten VENDERNOS MAS ESPEJITOS DE COLORES.

(* ) Secretario de la Central de Entidades Empresarias Nacionales (CEEN)

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