Por Ignacio Jawtuschenko/ Especial para Motor Económico
Fernando Peirano: “Como con la educación pública la Argentina debe abrazar y defender a su ciencia y tecnología"
Fueron palabras de Fernando Peirano en un debate sobre el futuro del sector de la ciencia y tecnología. Representantes de las principales fuerzas políticas presentaron propuestas de cara al 27 de octubre en un encuentro con científicos y tecnólogos.
(Por Ignacio Jawtuschenko/ Especial para Motor Economico) El sector científico tecnológico ha sido fuertemente golpeado en los últimos cuatro años en la Argentina. Los laboratorios científicos atraviesan una situación desesperante que es hoy un símbolo del vaciamiento y la falta de recursos que deja el gobierno de Cambiemos. “El saldo de estos cuatro años es que faltan 500 millones de dólares de inversión,” contabilizó el referente del Frente de Todos.
En estos días en los que ganadores y perdedores de estructurados debates en los que no se debate copan las pantallas de tv, la ciencia y tecnología entró también en clave electoral.
Este cronista está seguro que alguna porción del electorado decide su voto pispeando qué pasa en este sector. Por eso acá sintetiza lo expresado por los referentes de los principales espacios partidarios, el viernes pasado a lo lo largo de casi tres horas.
Frente de Todos, Juntos por el Cambio y Compromiso Federal participaron de una jornada de puertas abiertas en las que se discutió el futuro de la ciencia. Lo organizó el Encuentro Permanente de Asociaciones Científicas (EPAC), entidad que agrupa a 30 prestigiosas instituciones académicas y cuyo lema es “Para un país que se apoye en la Ciencia y la Técnica”. El auditorio de la OEI de Paraguay al 1500 estaba colmado, querían escuchar las propuestas. Los investigadores y académicos lo saben, la ciencia es por naturaleza atractiva, pero se vuelve definitivamente irresistible cuando se tiñe de política.
Pero no fue el primero. Semanas atrás estos mismos referentes se habían visto en un salón de la Cámara de Diputados en un debate similar organizado por la asociación de periodistas científicos. Sin dudas un reconocimiento al valor que tienen las políticas públicas en ciencia y tecnología en los horizontes probables del país.
Expuso primero Erica Hynes, ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación de la provincia de Santa Fe, y representante de Consenso Federal, luego Fernando Peirano, economista, ex subsecretario de Políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva del ex MinCyT (2011-2015) y miembro de los equipos del Frente de Todos luego y por último Jorge Aguado, actual subsecretario de Políticas de Planeamiento en Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación y representante de Juntos por el Cambio.
CRONICA DE UN DEBATE CLAVE PARA EL PAIS
La ministra santafesina destacó la importancia de poner al sistema de ciencia y tecnología en contexto, ya que una política científica, sostuvo, “está implícita en un proyecto de país”. A su criterio, la última iniciativa política tendiente a insertar a la ciencia argentina en su entorno social y productivo fue en la década del ’90 con la creación de la Agencia Nacional de Promoción Científica, que tendió a diversificar las fuentes de financiamiento.
“La gestión de Cambiemos estuvo atravesada por el ajuste y la subejecución de presupuesto. Nuestra propuesta implica tener una hoja de ruta: encontrar un encuadre general de la política científica y definir cuál es la fuerza de la ciencia argentina y sus posibilidades”, analizó Hynes, quien también es doctora en Química.
Hynes, propuso la sanción de una ley nacional para la articulación del sistema de ciencia y tecnología, y se refirió indirectamente a la crisis presupuestaria actual diciendo que toda crítica al sistema científico “debería hacerse en un contexto de crecimiento”, porque de lo contrario “pareciera que es una excusa para el recorte”. Reconoció, sin embargo, que “no alcanza con las becas y las carreras de investigador” para integrar al sector con la economía, sino que es necesaria “una perspectiva estratégica”. En la actualidad el CONICET cuenta con unos 11 mil investigadores, y otros 20 mil aproximadamente trabajan en el marco de las universidades, remarcó; “pero la mayoría de las 55 universidades nacionales no tiene vínculo con el Conicet”.
LINO BARAÑAO EL SECRETARIO AUSENTE
Le siguió el representante del Frente de Todos. Peirano sí se encargó de subrayar las significativas diferencias entre la gestión del presidente Mauricio Macri con las anteriores, y hasta ironizó al pedir que se invitara a debatir a Lino Barañao, quien seguramente podría brindar un panorama completo de la evolución del sector. También destacó el trabajo colectivo de los equipos técnicos de su espacio, unos 350 profesionales que hicieron sus aportes en el área de ciencia y tecnología.
“El gobierno de Macri debe responder por qué no defendió el piso que se había alcanzado en cuanto al apoyo a la ciencia y a la tecnología”, esto se debe a que “los proyectos asociados al neoliberalismo, como el gobierno de Cambiemos, creen que lo valioso en tecnología viene de afuera, entonces no apoyan las capacidades propias.”
Los últimos cuatro años, según Peirano, dejaron como saldo “una triple crisis”: además de la crisis presupuestaria, señaló una crisis institucional (“no se dio participación a los órganos colegiados” como el Consejo Federal y el nombramiento de Roberto Salvarezza en el directorio del Conicet) y además “una crisis simbólica”, en la que hubo hasta “trolls contra la comunidad científica” y un intento de imponer “la idea de que el pensamiento crítico es un obstáculo”. Incluso la degradación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva al actual rango de Secretaría “fue un mensaje a los organismos financieros de supuesta austeridad y recorte del gasto”. Al respecto reflexionó en torno a una nueva narrativa sobre el desarrollo argentino que permita “valorar y abrazar al sistema de ciencia y tecnología como se abraza y defiende a la educación pública”.
“Alberto Fernández es el único candidato que expresó claramente que hay que volver a tener un Ministerio de Ciencia y Tecnología”, dijo. Además de la recuperación presupuestaria y la recuperación de dicho rango, Peirano destacó la necesidad de “ser innovadores y ampliar el menú de opciones para el desarrollo y la transparencia del sistema”, implementado una “política orientada a objetivos” como las que llevan adelante en la Unión Europea, y la estructuración y articulación de un sistema tecnológico nacional integrado “porque la ciencia puede aportar más que papers: debe buscar trascender en términos de contribución al desarrollo nacional.”
“Es necesario traducir los consensos sobre el rol de la ciencia en reglas claras, como la Ley de Presupuesto plurianual. Pero además sabemos que el presupuesto del MinCyT no se va a triplicar en un año”, por eso su propuesta es que cada ministerio tenga sus propios proyectos de I+D (Innovación y Desarrollo), en los que el MinCyT debe tener un rol de garante y articulador. Peirano agregó la importancia de generar “Diez INVAP” (en referencia a la empresa pública líder en proyectos high tech en energía nuclear, aeroespacial y satelital) en sectores como la salud, energías renovables, producción pública de medicamentos, software y medioambiente.
Con un sector de ciencia y técnica estructurado y articulado con sentido estratégico, explicó, el Estado puede pasar del actual rol de “bombero que apaga incendios” al de un “Estado arquitecto”, capaz de atender a 10 mil pymes innovadoras por año: “La ciencia argentina no sólo puede producir papers y recursos humanos, sino que puede proveernos un modelo de gestión del conocimiento, menos verticalista y más matricial”. Con este objetivo, señaló Peirano, el Frente de Todos ha puesto al sector en el centro de su proyecto político: “Va a haber recuperación presupuestaria, pero también nuevas instituciones y reglas –remarcó–, porque si los logros se basan en la épica y en la fuerza de los que nadan contra la corriente, es que estamos mal: los logros tienen que surgir de un sistema que funciona articuladamente”.
A modo de ejemplo contó que el Frente de Todos convocó días pasados al Conicet y a las universidades para que aporten a la resolución del hambre y la emergencia alimentaria que está sufriendo el pueblo argentino.
Finalmente fue el turno de Jorge Aguado, quien defendió la gestión apoyado en la lectura de un powerpoint y desconoció la crisis por la que atraviesan los institutos y centros de investigación. Dijo que el presupuesto en ciencia y tecnología está, en relación con el porcentaje del PBI, en línea con lo que invierten los países de la OCDE –que bajó en el último tiempo de 0,7 a 0,59 por ciento, añadió–, y que “se habla muy poco de los resultados” producidos hoy por el sistema científico y tecnológico. El funcionario afirmó que en los cuatro últimos años se llevó a cabo “una política de inserción inteligente” a nivel internacional, a fin de que más inversores potenciales del sector privado pudieran interesarse por la actividad de los científicos y tecnólogos locales. Así, se ha procurado también incrementar la cantidad de empresas argentinas que hacen I+D vinculadas al sistema tecnocientífico, y que actualmente son unas 1000 por año, mientras que en países como Francia son alrededor de 16 mil por año, en Estados Unidos cerca de 11 mil, y en los países industrializados en general es en promedio de 5.000.
Aguado contó que hoy la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva lleva adelante nueve programas de I+D con otros ministerios, laboratorios de innovación especial con instituciones como la CONAE, y hay 5.000 proyectos en curso bajo financiación del FONARSEC y el FONTAR. “Hay tres aceleradoras de proyectos tecnológicos”, destacó. Como propuestas para un eventual próximo gobierno de Juntos por el Cambio en caso de ser elegidos el 27 de octubre, el funcionario habló de la continuidad del Programa Argentina Innovadora 2030, recientemente lanzado, y de la creación de una Agencia Nacional de Vinculación Tecnológica y un nuevo sistema de administración de la propiedad intelectual, “para promover la inversión privada” en el sistema público.
La doctora Úrsula Melter, de la Asociación Argentina para el Progreso Científico, fue la moderadora de este debate, y tuvo a cargo la difícil tarea de que los oradores respeten los tiempos asignados.
En una sección previa al debate, los organizadores presentaron un minucioso documento (que esta on line) con un diagnóstico sobre la situación actual del sistema científico, y donde el principal planteo, reiterado luego en la ronda de preguntas a los disertantes, es la falta de una política de Estado en ciencia y tecnología.
En su respuesta Hynes sostuvo que una política científica “no puede partir de una visión autocomplaciente de la comunidad científica”, sino que “además requiere hacer política, buscar consensos”, de modo de lograr que esa política científica incida verdaderamente en el entramado social. Los disertantes coincidieron en la necesidad de esa política articuladora para el sector. Peirano, pese a esa coincidencia, dijo que “es necesario reconocer que hay periodos de avances (2003 2015 y otros de retrocesos (2016 2019), hay gobiernos que se han comprometido con la ciencia y la tecnología y otros que no, una gestión que sumó metros cuadrados e investigadores al sistema y otra que no, un gobierno que desarrolla tecnología y otro que la compra afuera. El saldo del gobierno de Cambiemos es un recorte que terminará superando el 40% en el presupuesto de ciencia y tecnología, en otras palabras, faltan 500 millones de dólares de inversión”. Aguado negó que esa cifra sea cierta, habló de ser “responsables con las cuentas públicas” y que en su vocación está “un aumento presupuestario pero sin perder de vista el objetivo de déficit cero”. Finalmente se ofreció a volver y “exponer durante 7, 8 horas todos los detalles” de su gestión. A nadie de los presentes pareció entusiasmarle esa idea.
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