POR Luis Eduardo SWIM
LA INDUSTRIA NUCLEAR ARGENTINA ( PARTE 2)
(Luis Eduardo SWIM / especial para Motor Económico) En nuestra nota previa repasamos la herencia tecnológica de la Industria Nuclear argentina a lo largo de más de medio siglo de historia. Analizaremos ahora brevemente la coyuntura y las disyuntivas actuales.
El desarrollo futuro de la industria nuclear en el país está hoy estrechamente ligado al destino de las inversiones y contratos relacionados con las nuevas centrales nucleares de potencia (CN), que se han venido negociando en estos últimos años con la República Popular China.
La gestión de Cambiemos terminó por paralizar todos los avances en dichas negociaciones. Según se conoció al final de su gestión, esto respondió a una decisión de dicho gobierno, acción perpetrada aún en medio del propio desconocimiento de funcionarios de relevancia como lo fue el propio embajador en la Rep. Popular China, Diego Guelar, según su propio testimonio…
Las disyuntivas tecnológicas contemplan - por un lado - la opción de construcción de una 4ta. CN- Atucha III-, con tecnología CANDU (de origen canadiense) utilizando uranio natural y agua pesada (en la líneaestratégica original de las CN argentinas), aprovechando los desarrollos tecnológicos y la experiencia acumuladosen el país durante casi medio siglo.
Esta tecnología(utilizada en la CN Embalse, inaugurada en 1982 y modernizada recientemente) es ampliamente conocida y dominada por la industria nuclear argentina, y permitiría una contribución de la Mano de Obra local posiblemente cercana al 60%, entre otras ventajas.
Como la de asegurar la continuidad de la operación y provisión de agua pesada por parte de la PIAP (Planta Industrial de Agua Pesada) en Neuquén, asegurando sus fuentes de trabajo y la inversión histórica realizada por el país en la misma.
La otra alternativa en discusión prioriza la instalación de una nueva CN tipo HUALONG (tecnología china, cuentacon el respaldo de cerca de 30 CN hoy operativas ó construidas con esta tecnología en China y el extranjero), que opera basada en la utilización de agua liviana y uranio enriquecido, propiciando una evolución progresiva del mercado argentino a estaúltima tecnología. Es – por cierto – una opción más alineada con el tipo de tecnología predominante actualmente en la mayoría de las plantas instaladas a nivel mundial. Esta opción permitiría – sin embargo –una menor integración de mano de obra local (posiblemente no mayoral 40%).
Virar ala utilización de la tecnología basada en uranio enriquecido implicaría abandonar parte del capital que la Argentina consolidó con la experiencia de más de 35 años de utilización de la tecnología CANDU en la operación de la Central Nuclear Embalse(modernizada recientemente con la utilización de mano de obra y tecnología argentinas, llevada adelante por empresas locales).
Abre–además- un interrogante respecto de la disponibilidad del combustible en el mercado internacional (Uranio enriquecido, un material estratégico), junto con las eventuales presiones externas respecto de la posibilidad de enriquecimiento en el país, una opción que es tecnológicamente factible.
Sin embargo, quienes respaldan la opción basada en la utilización del Uranio enriquecido sostienenque la mismacontribuiría al desarrollo del Carem25, un reactor de menor porte (de diseño enteramente argentino)que el país está fabricando con miras a su exportación a partir del año 2022/2023, cuando esté alistado el prototipo, proyecto en cual se han venido invirtiendo unos 2500 millones de Pesos anuales.
Refuerzan – además- que1sola CN tipoHualongaportaría unos 1200 megawatios al sistema eléctrico local, el doble del suministro de una central basada entecnología CANDU.
La otra discusión relevante respecto del futuro de los emprendimientos nucleares en la Argentinapasa por el tema de la Licencia Social.Undebate, que va mucho más allá de los especialistas y de los aspectos técnicos específicos. Se trata de una discusión importante, compleja desde el punto de vista técnico, transversal a buena parte de la sociedad argentina, que no sólo abarca aspectos sociales sino también políticos y económicos.
Algunos elementos de esa discusión no son hoy debidamente conocidos ódimensionados por buena parte de la sociedad argentina. Incluso para sectores que son beneficiarios directos de la contribución tecnológica y económica que la energía nuclear brinda al país.
Entre esos elementos, la contribución relevante que tiene la generación nucleoeléctrica en la reducción de las emisiones de Dióxido de Carbono (CO2) y del efecto invernadero. Y las mejoras introducidas – en términos de seguridad en la operación – presentan actualmente las centrales nucleares argentinas luego de Fukushima (2011).
Sobre las cuales se realizan controles y seguimiento periódico por parte de organismos multilaterales internacionales (a diferencia de lo que ocurre a menudo en muchas otras áreas de generación energética en el país…). Es una discusión extensa para plantear en el espacio disponible en esta nota. Sólo señalaremos aquíque en ese debateesencialsobre la Licencia Social,debenincluirse, tanto los aspectos de seguridad ambiental, como la realidadmencionada en nuestra primera nota.
Que implica reconocer a la Argentina como un país con peso propio y un desarrollo tecnológico e industrial nacional consolidado o a lo largo de más de medio siglo de políticas de Estado en materia de desarrollo de la actividad nuclear.
Un activo tecnológico estratégico que brinda una plataforma sólida para avanzar en políticas de reindustrialización y recuperación energética,que es preciso fortalecer.
Y que - como Nación soberana- deberíamos preservaren la actual coyuntura económica del país, y – muy especialmente- frente a los embates mediáticos que puedan derivarse surgen de los recientes conflictos internacionales. En la próxima nota (3ra. Parte) enfocaremos en detalle cada uno de los motivos que fundamentan porqué la actividad nuclear es un activo científico-tecnológico-industrial que la Argentina no debe perder.
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