Economía nacional

“Las cooperativas necesitamos herramientas que nos permitan superar esta situación”

(Por Estefanía Cendón) Los trabajadores metalúrgicos de la cooperativa COTRAMEL, ex fábrica del grupo Canale en Lavallol, atraviesan un duro momento al verse interrumpidos sus principales ingresos como consecuencia del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio. De los 64 miembros de la cooperativa actualmente 40 trabajadores sostienen una producción reducida a causa de la falta de insumos, entre otros factores. “Es dramático por donde se lo mire. Lo que hoy producimos apenas nos permite sostener los costos”, expresó Nicolás Macchi, presidente de COTRAMEL.

La lucha no arrancó hoy: en octubre de 2018 fueron despedidos 86 trabajadores metalúrgicos de la fábrica de envases Canale ubicada en Lavallol. Esa misma jornada los trabajadores decidieron soldar los portones de la planta e iniciar un acampe para evitar el vaciamiento de la empresa. Aquel día marcaría el inicio de un largo camino hasta lograr la asignación total de los bienes de la empresa, el 11 de noviembre de 2019, que les permitió operar íntegramente como cooperativa.

COTRAMEL fabrica latas de alimentos y también realiza litografías para tapas de mermeladas y de salsa de tomate, aerosoles, tapas de medicamentos y otros envases de elaboración propia como yerberas y azucareras. El actual contexto de aislamiento presenta una grave caída en las alternativas que venía desarrollando la cooperativa para alcanzar la reactivación de la producción en volúmenes considerables. “Un día antes de que se dicte el Aislamiento Social Obligatorio nos llegaron más de 35 toneladas de hojalata, lo que es un montón para nosotros ya que veníamos trabajando menos de 10 toneladas por mes”, explicó Macchi.

Sobrevivir

A partir del acampe iniciado en 2018, tras el despido del total del personal, los trabajadores instalaron una parrilla en el exterior de la fábrica. La misma permanecía abierta de lunes a lunes a partir de turnos de cuatro y ocho horas distribuidos entre los miembros de la cooperativa. Quienes realizaban turnos de cuatro horas percibían un ingreso de 1.300 pesos semanales, mientras para los turnos de ocho horas el ingreso era de 2.600 pesos por semana. Desde el 19 de marzo la parrilla permanece cerrada.

Otra de las actividades interrumpida a partir de la cuarentena es una bolsa de trabajo a través de la cual se ofrecían a la comunidad trabajos de albañilería, plomería y electricidad. Los miembros de COTRAMEL se iban rotando mediante un sistema de cuadrillas que les posibilitaba desarrollar, al menos, un trabajo mensualmente. Sumado a esto, algunos de los integrantes de la cooperativa aún se encuentran en condiciones de cobrar el seguro de desempleo.

Actualmente COTRAMEL opera con un plantel reducido, quienes viven más cerca de la fábrica, compuesto por 35 o 40 miembros de la cooperativa. Los demás trabajadores permanecen en sus hogares por un tema de permisos, ya que la empresa no se encuentra netamente ligada al rubro alimenticio, y también para preservar a aquellos trabajadores que por rango de edad o motivos de salud se encuentran dentro de la población en riesgo.

La falta de insumos es otro de los obstáculos a los que se enfrenta la cooperativa metalúrgica. “Hay proveedores que no están trabajando en este momento, sobre todo en lo que refiere a las tintas requeridas para el sector litográfico”, explicó Mariano Iago Millán, tesorero de COTRAMEL.

Una realidad que duele

“Venimos agotados de esta lucha por tratar de sostener nuestra fuente de trabajo durante la peor instancia que fue el último año del macrismo. Entendemos el momento que atraviesa nuestro país, pero hoy las cooperativas necesitamos herramientas que nos permitan superar esta situación”, expresó a Motor Económico el presidente de COTRAMEL.

Sumado a este panorama adverso, gran parte de los ingresos generados por la cooperativa fueron destinados al mantenimiento de las máquinas. Según denunciaron los trabajadores, este capital requirió de una inversión que supera los 600.000 pesos ya que la empresa Canale no realizó el mantenimiento correspondiente durante los últimos 5 años.

“El volumen de trabajo que podemos procesar mensualmente es de 400 toneladas. En el contexto actual se hacen entre 10 y 15 toneladas por mes. El ingreso es bastante magro: la mayoría se va en insumos o en pago de servicios”, destacó Millán. Una vez cubiertos los insumos y abonados los servicios, el remanente se reparte entre los trabajadores. Las cifras oscilan entre los 2.000 y 4.000 pesos mensuales, dependiendo de qué tipo de trabajo se haya realizado: por ejemplo, un trabajo de litrografía lleva más pasadas de barniz y de tinta que un trabajo de impresión sobre hojalata, por lo que su valor es superior.

COTRAMEL expresa en lo cotidiano la difícil situación a la que se enfrentan los trabajadores que componen el movimiento de empresas recuperadas, muy bien denominado como “industria de la resistencia”. Ante un gobierno que instrumenta políticas de emergencia para llevar alivio a los sectores más vulnerables frente al avance de la epidemia del Coronavirus, las expectativas del sector se hacen escuchar: “El DNU de Asistencia a la Producción no nos toca a nosotros. Aún así tenemos confianza en que se tomen las medidas necesarias para que las cooperativas no queden afuera”, confirmó Nicolás Macchi.

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