Por Daniel Moreira/ Frente Productivo
Las promesas vacías tienen patas cortas
( Por Daniel Moreira / Especial Motor) ¿Se le puede creer a las “buenas intenciones” del presidente Mauricio Macri, quien durante cuatro años no hizo más que mentir? ¿Alguien que sistemáticamente prometió y prometió medidas que no sólo no cumplió, sino que en muchos casos sus políticas fueron en sentido inverso? La respuesta es no: estamos ante un mentiroso compulsivo que no dudará en usar todos los artilugios retóricos que estén a su alcance para intentar estafar otra vez a la sociedad.
Los recientes anuncios del mandatario al sector pyme no son más que palabras vacías que hacen eco en las fábricas que hoy muchos tenemos paradas y al borde del cierre por culpa de la política económica que implementó este gobierno desde 2015.
Las 18.478 empresas que cerraron en tres años y medio, según la AFIP y la pérdida de más de 150 mil puestos de trabajo industriales son sólo algunas de las consecuencias de haber fomentado la timba financiera y dinamitado el mercado interno, con la apertura indiscriminada de las importaciones; el aumento de las tarifas energéticas (más de un 3000% en cuatro años) y la tasa de interés de casi un 80%.
La pregunta es, ¿por qué este señor se acuerda ahora de las pymes? Ahora, que está en campaña y que viene perdiendo. Ahora, como si pudiera con una medida curar el daño mortal que nos ha hecho.
Sin lugar a dudas, la transferencia de recursos de los sectores populares a las pequeñas minorías concentradas define la esencia de esta gestión. El beneficio propio y de los amigos a costa del Estado, del que se creen dueños. Y, si ocurriera, para sentirse cristianos, tirar por aquí y por allí alguna dádiva al “prójimo”.
Ahora resulta que -si es reelecto-, Macri nos promete baja de impuestos y compensación de deudas. Es fundamental entender que ninguna de esas falsas promesas van a lograr que las pymes empecemos a fabricar ni tomemos personal, básicamente porque la destrucción del mercado interno que ha hecho este plan económico (que es donde las pymes nos desarrollamos) hace que estas medidas sean inocuas.
Hoy, la lógica de una pyme funciona así: si entra algo de dinero, si vendemos algo, primero le pagamos al laburante. Si sobra algo, pagamos la energía. Si sobra algo más (cosa poco probable) pagamos los impuestos. Medidas que no tienen sustento en la realidad del pyme: ¿Con qué impuestos uno va a compensar qué cosa si ya no los puede pagar hoy? Lo dicho, son jueguitos para la tribuna. A esta altura lo que tiene el gobierno es una crisis política que se resiente en la economía cotidiana de todos los habitantes del país y hace que no tenga ninguna credibilidad.
El camino que el pueblo ha elegido de forma contundente en las PASO es el de la producción y el trabajo: el que es necesario que retomemos, si queremos crecer y desarrollar nuestro país, bajo el mandato de Alberto Fernández. En consecuencia, las promesas vacías esta vez tendrán patas cortas. En 2015, Macri prometió alcanzar la "pobreza cero". Pero terminará su mandato con 5 millones de pobres más que al asumir. En 2019, Macri quiere volver a estafar a la sociedad. Pero el pueblo ya le dijo que no en la urnas. Y lo va a repetir en octubre.
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