Economía nacional

Entrevista/ Estefanía Cendón

Nahuel Sosa : “El Frente de Todos puede ser parte de una nueva oleada de transformaciones en la región”

( Motor/ Especial/ Por Estefanía Cendón) -Nahuel Sosa es sociólogo y director del Centro de Formación y Pensamiento Génera. Como integrante de la coordinación de Agenda Argentina analiza el surgimiento de este espacio, su rol en la campaña electoral 2019 y las nuevas formas de interpelar a los desilusionados con la gestión de Cambiemos. Ingresa en el tema sobre las batallas culturales con la derecha y la posibilidad seria de que “El Frente de Todos puede ser parte de una nueva oleada de transformaciones en la región”

ME: ¿Cómo atravesaron el proceso de formación de Agenda Argentina? ¿En qué se convirtió esta iniciativa?

Nahuel Sosa: Las primeras reuniones de Agenda Argentina tenían tres objetivos principales. El primero fue apostar a la unidad del pensamiento crítico. Observamos que se estaba produciendo un proceso de unidad en las distintas esferas del Campo Nacional y Popular. Este proceso incluía a movimientos sociales, el campo sindical y la política, con sus avances y retrocesos. En el terreno intelectual era preciso iniciar un proceso de unidad también. Un segundo objetivo fue proponerle a la oposición ideas-fuerza que consideramos necesarias para enfrentar a Cambiemos. Nuevos emergentes aparecieron en nuestro país en los últimos años, como los feminismos y la lucha ambiental, y consideramos que un nuevo proyecto popular debía contemplarlos. Un tercer objetivo fue que el pensamiento crítico debía apostar a la elaboración de nuevas categorías: no limitarse sólo a reproducir sino, principalmente, a producir nueva ideas. Existen fenómenos inéditos y propios de esta época como Lawfare, fakenews y las subjetividades que se han modificado en cuanto a modos de relacionarnos. Esto implica pensar cómo construir nuevas ideas capaces de interpretar a estos fenómenos y las sociedades actuales. No sólo se trata de comprender, también estar dispuestos a transformar. Entendimos que lo que estaba en juego con Cambiemos iba más allá de una disputa electoral. También existe una batalla cultural, de ideas, entre distintas formas de ver el mundo. Frente a este Neoliberalismo new age tenemos el desafío de construir una nueva oleada popular en América Latina.

ME: Agenda Argentina aglutina a intelectuales de diversas vertientes políticas. ¿Cómo fue el desafío de constituir “la unidad del pensamiento crítico” al interior de este espacio?

NS: Una de las mayores fortalezas que tiene Agenda Argentina es la heterogeneidad. Venimos de distintas tradiciones políticas: algunos provienen de una tradición más peronista, otros kirchnerista, otros de centro izquierda, otros independientes, otros tienen una fuerte impronta generacional. Dentro de la impronta generacional, hay casos de generaciones de graduados en universidades públicas que hoy deciden poner su saber profesional, académico y técnico en función de proyectos populares. Esto es importante ya que a veces compramos la etiqueta de la derecha con respecto a lo que es ser intelectual: alguien soberbio, pomposo, alejado de la realidad. Nosotros creemos que intelectual es quien tiene sensibilidad ante el sufrimiento de su pueblo, sobre todo con los agredidos durante estos cuatro años por las políticas de ajuste del gobierno actual. El saber se pone a disposición para resolver los problemas de las mayorías como es la pobreza, la precarización, la tercerización, entre otros. Debemos tener un rol que funcione de manera dialéctica: pensar y actuar para transformar. Agenda Argentina es un espacio impulsado por Alberto Fernández. La integran miembros de distintos grupos de pensamiento e investigación: Grupo Callao, Centro de Formación y Pensamiento Génera, Grupo Fragata, Espacio Atahualpa, Usina del Pensamiento Nacional y Popular, Comunes, Centro de Estudios Scalabrini Ortiz, El Sur no Espera, Centro de Estudios Atenea, Proyecto Hábitat, Instituto de Energía Scalabrini Ortiz, Usina de Estudios Políticos Laborales y Sociales y el Grupo San Juan. Además, Agenda es un espacio abierto acompañado por referentes como la socióloga Dora Barrancos y el antropólogo Alejandro Grimson, entre otros.

ME:¿Cuál es el aporte de Agenda Argentina en relación al trabajo que realizó Carta Abierta durante el kirchnerismo?

NS: Consideramos a Carta Abierta como compañeros y compañeras de los que aprendimos mucho. Generacionalmente somos hijos de ese espacio. A nivel político Carta Abierta cumplió un rol importante durante una etapa política de nuestro país, pero hoy la etapa política que atravesamos es otra. Uno de los principales aportes de Agenda Argentina es sumar nuevas demandas que están latentes en la sociedad civil y conectarlas con las agendas políticas actuales. Demandas que, tal vez, no existían hace siete u ocho años cuando fue la creación o el boom de Carta Abierta. Existen demandas visibles, otras no tanto, pero la apuesta es que haya temas centrales en un proyecto popular que no pueden ser tabúes: el deseo tiene que tener un lugar en la política y las formas de autopercibirnos, así como nuestras identidades de género. La hiperfragmentación de las demandas es típica de esta época. En el siglo XX se consideraba que había demandas de primera y otras de segunda, hoy esto es más relativo ya que, por ejemplo, las demandas en relación al ambiente no son demandas de segunda. Dependiendo de cómo distintos grupos sociales se autoperciben esa demanda puede ser de primera, o no. Vivir en sociedades hiperfragmentadas implica conectar esa hiperfragmentación en un nuevo todo. Cuando Cristina Kirchner habla de un nuevo contrato social, el rol de Agenda Argentina es cómo llenar ese contrato social. El gran desafío es hablarle al todo, pero también a la parte. Transformar minorías dispersas en nuevas mayorías diversas. Es un juego en simultáneo: hablarle a la demanda específica y también poder atar esa demanda específica en un nuevo quehacer colectivo.

ME:¿Cuál fue la contribución en términos comunicacionales de Agenda Argentina a la campaña electoral del Frente de Todos?

NS: Nuestra contribución estuvo ligada al campo de la divulgación y también utilizamos las nuevas tecnologías bajo un concepto que llamamos “hablemos de ideas”. Una de las grandes apuestas de Durán Barba y de Macri fue la personalización de la política. La política cuando se personaliza se despolitiza: discutís candidatos y no las ideas detrás de esos candidatos. Nosotros queremos discutir ideas con el gobierno actual porque sabemos que sus ideas están muy por debajo de lo que plantean sus estrategias de marketing. Incluso, hemos llamado a los intelectuales de Cambiemos a debatir públicamente con ellos y no lo han aceptado. “Hablemos de ideas” formó parte de un foro en el que participó Alberto Fernández y donde nos habló del rol de los intelectuales, cómo parte de ese rol es tener una mirada crítica aún dentro de un proyecto. Uno de los aportes de Agenda Argentina es tratar de unir la producción académica con las necesidades que tienen los sectores más agredidos por la crisis. Desde la academia es importante dialogar con otros sectores sociales como activismos, feminismos, referentes de la comunicación y la cultura.

ME: ¿De qué manera se construye unidad entre sectores sociales heterogéneos considerando esta sociedad hiperfragmentada de la que hablaba?

NS: Hoy creemos que hay que pasar de la unidad para ganar a la unidad para gobernar. Es necesario construir una gobernanza en donde involucremos al conjunto de los actores sociales para que se sientan parte de ese gobierno. Sin dudas, la elección PASO abrió un nuevo proceso político e instituyente en nuestro país. Es fundamental que el conjunto de la sociedad civil pueda ser parte: que este proyecto se construya desde abajo hacia arriba, de la misma manera que se gestó esta unidad. Al respecto hay consideraciones que hacer. La primera es que, más allá del triunfo contundente a nivel cuantitativo, en esta elección se derrotó la Filosofía de Durán Barba y Marcos Peña. Ellos apostaron a que el algoritmo y la Big Data le ganen a la política, pero la política le ganó al algoritmo. Apostaron a una campaña en donde el miedo le gane a la decepción ya que hicieron una elección mucho más agresiva que en 2015. Estigmatizaron al otro y mostraban a los opositores como desestabilizadores. Apostaron a un discurso de odio, pero la esperanza le ganó a ese discurso. Hay que convertir la bronca por la situación que nos deja Cambiemos en esperanza. El próximo aporte de Agenda Argentina es transformar el triunfo electoral en un triunfo cultural. A veces se puede ganar electoralmente, pero eso mecánicamente no significa que los valores que plantees sean los que predominan en una sociedad.

ME: ¿Podría mencionar un ejemplo?

NS: Cambiemos ganó electoralmente en 2015, pero hay batallas culturales como el 2x1 que no pudo pasar porque existe un fuerte sentido común de la ciudadanía en defender los Derechos Humanos. La Reforma laboral tampoco pudo pasar. Gracias a que evitamos que ganen esas batallas culturaleses que logramos estar en mejores condiciones para ganar electoralmente. Cambiemos destruyó a la clase media y al conjunto de la sociedad en términos económicos y también en términos culturales. Hay que dar disputa a ideas muy individualistas como la meritocracia instalada en muchos grupos sociales. La meritocracia, si no hay un estado que garantice condiciones de igualdad, es una estafa. También es necesario diferenciar singularidad de individualismo, Cambiemos las ha confundido al propósito. Singularidad es lo propio de cada uno, lo autóctono, esas formas que tenemos de autopercibirnos, las identidades sexuales o las diversidades de género que asumimos como individuos. Esa individualidad debe ser parte de un proyecto popular y no puede diluirse en el todo. Hay que reivindicar esa singularidad y no el individualismo como práctica de desapego hacia el otro. Cambiemos construyó mitos y no importa si son verdad o mentira, lo que importa es si te los creen. Otro mito es la idea de ser tu propio jefe, de confundir la autorealización con la autoexplotación.

ME: ¿Cómo van a interpelar al votante de Juntos por el Cambio que ha sido defraudado por la actual gestión pero que aún no encuentra en el Frente de Todos una alternativa electoral?

NS: Hacia Octubre tenemos dos desafíos. Una es estirar la diferencia, sumar más votos, lo que es clave para tener mayoría parlamentaria y obtener más legitimidad y consenso de cara a las transformaciones que hay que hacer con esta catástrofe social que están dejando. Un segundo aspecto está relacionado con una de las grandes virtudes que tuvo el Frente de Todos que es lograr ser un frente que va más allá de un acuerdo entre partidos o candidatos, también es un acuerdo entre actores sociales: los movimientos sociales, los colectivos feministas, las centrales de los trabajadores. No debemos convencer a los que ya están convencidos, tenemos que convencer a los desilusionados con el modelo de Cambiemos. La forma de convencerlos es, en principio, escuchar cuáles son esos reclamos. Hay una pedagogía de la escucha que tenemos que ejercitar, lo más prudente es ser humildes ante este triunfo que tuvimos. Seguramente habrá un núcleo duro de Cambiemos que probablemente los vote, pero estoy convencido de que muchos votantes de este gobierno no vienen de una tradición individualista. Es real que una parte de la sociedad se vio estafada, a la hora de hablar con estos sectores es importante construir un nuevo debate social en la Argentina. Uno de los objetivos en el último conversatorio de Agenda Argentina fue construir un nuevo diálogo social. Estas personas defraudadas son las que más queremos escuchar: sus temores, sus propuestas. Queremos mostrar que el Frente de Todos, este frente de unidad, puede ser parte de una nueva oleada de transformaciones en la región.

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