Economía Solidaria

Por Clara Razu

Cooperativa de Trabajo Cristalería San Justo, el paisaje de la desindustrialización y el desempleo

(Por Clara Razu (Especial para Motor Económico) En el corazón de la localidad de San Justo en el Partido de La Matanza se localiza la Cooperativa de Trabajo Cristalería San Justo, una empresa cooperativa recuperada por sus trabajadores allá por el 2002.

Los matanceros memoriosos recuerdan que en el año 2001, Cristalería San Justo SAIC, quiebra legalmente, dejando importantes deudas. El 14 de setiembre de 2002, luego de una larga lucha los trabajadores le ganan al remate y vuelven a ponerla en funcionamiento.

La empresa que se dedica a la fabricación y venta de ópticas para automotores y equipos de iluminación para el hogar, recupera su producción al calor del crecimiento del mercado interno y llega a exportar a Chile, Brasil y Uruguay.

Pero el cambio llegó para ellos, la cooperativa es gas dependiente y en el marco de aumento de tarifas, pasó de tener un costo de 350 mil pesos mensuales en diciembre de 2015 a 800 mil pesos en febrero de 2016.

En setiembre de 2016 decidieron suspender la producción ante las dificultades. En ese período se abonaron las deudas a partir de la venta de las existencias acumuladas.

Hoy, esperan volver a encender el horno para producir vidrio hacia mediados de abril, y a pesar de la voluntad y capacidad de trabajo de sus 70 integrantes, las perspectivas no son buenas.

En principio, el mercado de ópticas de vidrio es de reposición, ya que los vehículos que se fabrican desde el 2000 no las utilizan. Este mercado se ve reducido por la caída de los ingresos de la población de ingresos medios y medios bajos, que es la propietaria del parque automotor más antiguo. Por otra parte, la apertura de importaciones en el rubro determinó una caída de ventas adicional, ya que las importaciones que ingresan desde Brasil, México, e incluso China se comercializan mucho más baratas que la producción local. Por otro lado la “posible reconversión exportadora” hacia Brasil implicaría vender a la mitad de los valores locales lo que resulta inviable en términos económicos.

El laberinto productivo se profundiza. Los trabajadores que lucharon por la recuperación de la empresa, que comieron durante un año en una olla popular con la colaboración de los vecinos y el gobierno local y provincial de entonces, los mismos que empezaron retirando $5 semana, no se acobardan, pero miran el futuro con desconfianza, la desconfianza que se cristaliza en el paisaje de la desindustrialización y el desempleo.

*Lic. en Economía. Docente. Colaboradora de Motor Económico

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