Economía Solidaria

La brecha de género y el trabajo Doméstico y de Cuidados No Remunerado (TDCNR)

EL APORTE OCULTO DE LAS MUJERES / Por la licenciada Gabriela Cabanillas

(Por la licenciada Gabriela Cabanillas , Posgrado en Economía Social) Las últimas dos décadas en América Latina demuestran un creciente empoderamiento de las mujeres. Sin embargo, pese a los grandes esfuerzos por las reivindicaciones sociales, la brecha en términos de números sigue siendo amplia. En el año 2018 la inserción laboral entre hombres y mujeres era de 26 puntos y la diferencia de género persiste aun cuando las mujeres alcanzan niveles educativos superiores. Esta realidad nos obliga a tener una mirada estructural y amplia del problema, donde no se debe leer solo en forma lineal la cantidad de dinero que se percibe en uno u otro caso, sino que se trata de desigualdades estructurales.

Uno de los grandes problemas sociológicos y culturales es el trabajo de tareas domésticas y de cuidados que enfrentan las mujeres. Esta carga desproporcional del trabajo doméstico en relación al género y de cuidados no remunerados es un diferencial estructural en relación al empoderamiento económico.

Si tomamos los principios liberales de mercado que rigen al mundo capitalista, el trabajo que no tiene un valor no puede ser conceptualizado como tal; sin embargo, en la página de ONU MUJERES, los datos señalan que el aporte del trabajo doméstico no remunerado implica para los distintos países entre un 10% y un 39% del valor del PBI, lo cual demuestra no sólo que supera en proporción a ramas como la industria y el comercio dentro de la producción de los diferentes países, sino que también funciona como aporte “invisible” a las falta de inversión en políticas sociales y de cuidados de parte del Estado.

Por lo tanto, si vamos comparando números, la brecha en ingresos es de 26 puntos porcentuales y el aporte al PBI de estos trabajos en Argentina es del 15,9%.

Los números sobre el Trabajo Doméstico y de Cuidados No Remunerado (TDCNR)

Cuando se analiza el TDCNR se puede observar claramente la estructura desigual, ya que en la carga de estas tareas 9 de cada 10 mujeres son responsables en estas actividades, lo que implica que le dedican tres veces más tiempo con un promedio 6,4 horas diarias.

Estas diferencias en las cargas domesticas también explican la brecha en la participación dentro del mercado laboral. Sin duda tener mayor responsabilidad en las tareas que tienen que ver con los cuidados,obliga muchas veces a aceptar trabajos más precarios, y por lo tanto con menor cobertura a nivel familiar, hecho que sin dudas configura el camino hacia lafeminización de la pobreza.

Resulta fundamental la relación entre las obligaciones de cuidados no remuneradas y las condiciones de trabajo remunerado, si no leemos esto como un problema estructural es muy difícil que encontremos la solución.

Según un informe de la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Genero del Ministerio de Economía señala que “las mujeres realizan más del 75% de las tareas domésticas no remuneradas. El 88,9% de las mujeres participan de estas tareas y les dedican en promedio 6,4 horas diarias. Mientras tanto, sólo el 57,9% de los varones participa en estos trabajos, a los que les dedican un promedio de 3,4 horas diarias.” En este sentido y siguiendo con las comparaciones en cuanto a la economía formal, el mismo informe señala que “el TDCNR representa un 15,9% del PIB y es el sector de mayor aporte en toda la economía, seguido por la industria (13,2%) y el comercio (13,0%). En total, se trataría de un aporte de $4.001.047 millones de pesos, valor que resulta de la gran escala a la que se realizan las tareas domésticas no remuneradas en los hogares.”

El aporte por género del TDCNR al PIB es muy desproporcionado, ya que según los números brindados por el ministerio de economía el 75,7% proviene de tareas realizadas por mujeres. O sea más de las tres cuartas partes.Si lo contabilizáramos en horas, serian aproximadamente 96 millones de horas diarias de trabajo gratuitas a las tareas del hogar y los cuidados. Por lo tanto, en términos monetarios el aporte sería de $3.027.433 millones (75,7%) a la economía, mientras que los varones aportarían $973.613 millones (24,3%). Es decir, las mujeres aportan 3 veces más al PIB en el sector de más peso dentro de nuestra economía.

Teniendo en cuenta todo este análisis avanzar en la visibilización, y en la cuantificación de su aporte y por lo tanto su monetización, es sumar a la reivindicación de los trabajos y los derechos de las mujeres, para que sea valorado y consecuentemente retribuido en proporción al aporte que se brindaa la economía en su conjunto.

Pandemia y el TDCNR

El contexto de pandemia sin duda agudizo estos números. Al vernos todos obligados a cambiar nuestros hábitos y modos de trabajo y esparcimiento diario. En la pandemia, en su misma lógica aumentaron las horas dedicadas a la limpieza y la organización del hogar, como también horas dedicadas a los cuidados de losniñes y las personas mayores. De esta forma aquel promedio de 6,4 horas que se estimaba en TDCNR en una rutina normal, se ve acrecentada en la mayoría de las familias por la misma situación de emergencia sanitaria.

En un ejercicio de simulación y proyección realizado en el informe citado más arriba, del total de hogares, se hizo un recorte que considera aquellos en los que hay menores de 18 años,a esos hogares se le adicionaron 4 horas más de cuidados por sobre las que estimaba la EUT 2013 (lo que equivale a media jornada completa de escolarización). Siguiendo estos parámetros, durante la pandemia el sector del TDCNR sobre el PIB asciende a 21,8%, y muestra un aumento de 5,9 puntos porcentuales con respecto a la medición antes de la pandemia.

A modo de conclusión

Por lo tanto, observando esta proyección podemos afirmar que el mayor peso del TDCNR en el PIBse debe al aumento de las tareas de apoyo escolar y cuidados no remunerados y, paralelamente a la caída de la actividad en 14 de las 16 actividades consideradas. De este modo, podemos afirmar que cualquiera sea el escenario el sector de TDCNR es el que mayor peso tiene en la economía nacional.Darle valor y monetizar el trabajo doméstico y de cuidado es abrir la discusión al aporte que realizan al sistema las mujeres, más allá del trabajo formal e informal dentro del entramado productivo. Invisibilizarlo es colaborar y ampliar la brecha de género, ya que es este mismo peso la que muchas veces las obliga a aceptar pagos menores por el mismo trabajo.

EN EL MUNDO

En elmundo la proporción es aún mayor, ya que las mujeres realizan más de las tres cuartas partes del TDCNR. Cada día aportan 12.500 millones de horas de TDCNR. En los países de bajos ingresos, las mujeres que se encuentran en zonas rurales, dedican hasta 14 horas cada día al trabajo de cuidados no remunerado. En todo el mundo, el 42% de las mujeres no pueden conseguir trabajo porque son responsables de todos los cuidados en comparación con sólo el 6% de los hombres.

Fuentes: INDEC:https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/eph_pobreza_01_19422F5FC20A.pdf Ministerio de Economía -Dirección de Economía Igualdad y Género: https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/los_cuidados_-_un_sector_economico_estrategico_0.pdf Cepal.org https://www.cepal.org/mujer/noticias/noticias/9/11039/VMpobreza.pdf https://oig.cepal.org/es

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