Por Genoveva López
La fuerza de la Economía Solidaria en España
(Por Genoveva López*) La Economía Social y Solidaria (ESS) demuestra que otra forma de aplicar la economía es posible. Una economía que trata de garantizar la sostenibilidad de la vida, el bienestar de sus miembros y de la sociedad en su conjunto.La reciente firma del Ayuntamiento de Madrid con la Red de Economía Alternativa y Solidaria de Madrid (REAS Madrid), el pasado mes octubre, supone un espaldarazo para los planteamientos económicos alternativos. La Economía Social y Solidaria (ESS) demuestra que otra forma de aplicar la economía es posible. Una economía que trata de garantizar la sostenibilidad de la vida, el bienestar de sus miembros y de la sociedad en su conjunto.
Es importante recordar la urgente necesidad que tenemos hoy en día de planteamientos económicos alternativos frente a la fiebre cortoplacista y abstracta que domina la economía. Y es necesario, también, recordar que ante la crísis económica española la Economía Solidaria ha dado un salto cuantitativo.
El mercado de derivados, máxima expresión de la financiarización especulativa, creció en torno a un 20% en el periodo 2008-2015, mientras que el resto de la economía experimentaba una recesión importante. En la última estadística del Bank of International Settlements se estima que el mercado de derivados oscilaba en torno a 493.000 millones de dólares en mayo de este año, frente los casi 73.500 del Producto Interior Bruto global, según el Banco Mundial. Los derivados suponen en torno a 6,71 veces el valor del PIB mundial.
Los derivados son instrumentos financieros cuyo valor “deriva” de otra cosa, es decir, es una estimación del precio de otros productos y servicios. Se encuentran en las altas esferas de las bolsas de valores, y contribuyen muy poco a la mejora de las condiciones de vida de la población general. Eso sí, enriquecen (y mucho) a los gerifaltes del pico de la pirámide económica. Por otro lado, si bien es cierto que la economía que representa el PIB está más vinculada a la economía productiva, no deja de ser un medidor crecentista que fomenta el consumo y la producción sin tener en cuenta los cuidados mutuos o los límites planetarios.
Frente a esto, la ESS tiene como principio fundamental introducir niveles crecientes y cualitativamente superiores de solidaridad en las actividades y organizaciones económicas. Según Luis Razeto, profesor de Filosofía, director del Magíster en Economía Solidaria y Desarrollo Sustentable (Universidad Bolivariana, Chile) y referente académico de la ESS, ésta se caracteriza por el Factor C o ‘factor comunitario’ como categoría organizadora. Este Factor C se manifiesta en la cooperación en el trabajo que acrecienta la eficiencia de la fuerza laboral; en el uso compartido de conocimientos e informaciones que da lugar a un importante elemento de creatividad social; en la adopción colectiva de decisiones, en una mejor integración funcional de los distintos componentes funcionales de la empresa, que reduce la conflictividad y los costos que de ésta derivan, en la satisfacción de necesidades de convivencia y participación.
PRINCIPIOS La economía solidaria nace como movimiento socioeconómico a nivel mundial en la década de los 90 y se reafirma en los encuentros de Porto Alegre y los foros sociales que ya desde el 98 hablaban de recuperar el discurso transformador del movimiento cooperativista de principios del siglo XIX.
La Red de Redes de Economía Alternativa y Solidaria (REAS) es una organización que opera en el Estado español, conectada por nodos territoriales y sectoriales integrados por entidades, empresas y personas físicas, que trabajan por una economía transformadora. Sus bases y principios fueron firmados en su carta fundacional en el año 95 y son los siguientes: equidad, trabajo, sostenibilidad ambiental, cooperación, sin fines lucrativos y compromiso con el entorno. Estos principios se auditan cada año y están atravesados por varios ejes transversales.
ECONOMÍA AUDITADA Al contrario que la economía de capital que se caracteriza por la ausencia de voces críticas en sus filas, con unos pilares monolíticos y obsoletos, la ESS está en constante debate, crecimiento y creatividad. Todos los años, las empresas y entidades comprometidas con los principios pasan una auditoría social para comprobar si están en el buen camino.
(*) Fuente: El Salmón Contracorriente
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