Economía Solidaria

Recicladores: cirujanos ambientales

Salieron a la calle en los 90 para sobrevivir. Se organizaron y hoy representan a 25 mil compañeros en todo el país. Además, trabajan con la comunidad por el cuidado de la salud y el medio ambiente.

Cuenta la leyenda que el termino ciruja tiene como primer antecedente a los cirujanos que operaban en las calles durante la época de la fiebre amarilla y la peste negra. A raíz de esto, los viejos caserones que las familias burguesas abandonaron en San Telmo y Barracas fueron ocupados por las familias pobres que vivían a la vera del Riachuelo y así nacieron los conventillos. Con la crisis del 30, muchas de esos vecinos tuvieron que buscar en los tachos de basura su sustento. Alguien que vio esta escena la asoció con la de aquellos cirujanos del siglo diecinueve y nombró a esas personas como cirujas: «porque les faltaba un “no” para cirujano. No estamos bien seguros si fue así pero es la historia que más nos gusta», dice Luis Coria, referente de la Cooperativa Integral de Recicladores Urbanos Juana Azurduy y de la Federación de Recicladores, integrada a CTA y CNCT.

La historia a la que el Visca se refiere es la que tomaron para contar en las escuelas luego de enterarse de que ciruja era uno de los insultos más usados por los chicos: “quisimos reivindicar al hombre que estaba en la calle trabajando con la basura. Hablábamos de esto y los chicos cuyos padres vivían de la recolección de residuos estaban cabizbajos y con el pechito para adentro, pero una vez que contábamos la historia y que decíamos que esos fueron los primeros recicladores urbanos, que cuidaban el planeta como lo hacen los de ahora y que estamos orgullosos de ellos como nuestros hijos lo están de nosotros, empezaba a cambiar la cosa. Nos pareció una tarea noble, recorrimos casi todas las escuelas de Florencio Varela dando charlas y reciclando con los chicos”.

Ahora repasamos con él otra historia, la de su organización. Todo comenzó en el 97, con el neoliberalismo en pleno auge: “salimos a buscar el sustento diario a través de los residuos y nos dimos cuenta de que le estábamos vendiendo a alguien que ganaba mucho más que nosotros, así que nos empezamos a juntar para vender en conjunto. Luego nació la idea de armar una cooperativa” relata. Se organizaron en la resistencia. Y con el correr de los años, el Programa Argentina Trabaja fue de gran ayuda para incluir a compas que pudieron armar sus cooperativas y tener una remuneración mensual. Lograron darle un marco más seguro al sector y estrecharon los vínculos con el barrio, “Si bien Varela es uno de los distritos más pobres del conurbano, desde hace mucho años es uno de los que menos casos de dengue tiene porque nuestro trabajo implica hablar con la gente sobre el descacharrado, la importancia de separar los materiales secos y los húmedos y eso influyó en la cuestión de la salud”.

El hilo nos hace llegar al preocupante presente: “hay más de mil personas que todas las semanas se vuelcan a buscar su sustento en la basura nuevamente y vemos que tenemos que duplicar nuestros esfuerzos para poder contener a toda esa masa de trabajadores que ha quedado sin nada. Estamos haciendo lo humanamente posible pero vemos que las políticas gubernamentales no apoyan nuestro trabajo”.

En ese sentido, explica Luis que “si bien se logró que en la provincia de Buenos Aires se sancionen tres resoluciones para que los grandes generadores de residuos nos contraten, tampoco alcanza. Muchos pudieron ingresar a algunos trabajos pero otros decidimos abrazar la profesión y nos quedamos siendo cartoneros porque nos gusta el cuidado del medio ambiente. A la tierra no la heredamos de los padres sino que la tomamos prestada de nuestros hijos y la tenemos que devolver en igual o mejor condición”.

Tampoco ayuda la suspensión del trabajo que llevaban adelante en el Congreso de la Nación donde se dejó sin efecto la licitación que se había ganado: “se armó una planta recicladora en el segundo subsuelo del anexo, era un trabajo integral junto con dos talleres protegido de La Plata. El año pasado participamos del Tercer Encuentro Mundial de Economía Local en Torino, Italia, donde presentamos el trabajo que hacíamos en el Congreso y la ONU lo reconoció como el único Congreso que recicla sus propios residuos. Bueno, reciclaba....”.

Si pensamos cómo enfrentar este tiempo, Luis señala algunas claves: “somos trabajadores que nos hemos organizado porque el trabajo formal nos dejó afuera. Hay que unirse a la clase para reclamar lo que nos corresponde. Esa es la manera de poder resistir y demostrarles a nuestros hijos que el cooperativismo es lo más parecido a una familia, en donde se comparte y trabajamos para el otro. Una sociedad formada en esos valores va a ser mucho más sana que la que tenemos ahora”.

(*) Fuente: Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo (CNCT)

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