Por Gabriela Cabanillas/ Motor de Ideas/10
"Siempre, cuando uno entra a una fábrica recuperada se pregunta literalmente ¿Qué hacer?"
Gabriela Cabanillas (*) Especial para Motor de Ideas ) Después de años de trabajar en el cooperativismo, puedo decir que la respuesta es EMPEZAR. No hay un manual para salir de una quiebra, pero sin duda no deben faltar: tenacidad, una muy buena asistencia técnica sobre la fabricación, análisis adecuado sobre el contexto político y económico, buena capacidad de venta y la convicción de que esa empresa puede volver a funcionar en forma cooperativa con un reparto más justo.
Es muy importante para empezar tener conocimiento sobre los costos de fabricación y el proceso que requiere, por lo cual no es menor contar con profesionales que puedan desarrollar esta tarea. Este punto podríamos decir es la piedra fundamental que dará base al proceso de recuperación. Las fábricas recuperadas suelen quedar descabezadas en todas sus gerencias, tanto en la parte productiva, como en la administrativa y en la comercial. Normalmente cuando uno accede o trabaja en la recuperación de estas unidades productivas, lo que mas cuesta reestablecer es el funcionamiento de las estructuras técnicas y de mando. Cabe hacer la distinción de que el movimiento cooperativo aun tiene un gran camino por recorrer en cuanto a los acuerdos con universidades como forma de incorporar niveles gerenciales a estas fabricas en proceso de reincorporación al sistema productivo. Muchos egresados de dichas casas de estudios podrían realizar sus pasantías en estas fábricas y de esta manera no solo colaborar con el cooperativismo sino también tener la oportunidad de ingresar al sistema productivo de una manera distinta.
A partir del análisis de costos, y siguiendo una lógica secuencial en el proceso de recuperación, es importante tener una buena lectura política y económica del contexto en el cual se encuentra el país para que la cooperativa y quienes colaboren con ella realicen esta tarea. La importancia de este buen análisis se debe a que la mayor cantidad de “fabricas recuperadas” se da en procesos recesivos o de crisis económicas. Estos contextos requieren una lectura económica mas aguda ya que normalmente las ventas bajan y la economía tiende a “enfriarse”, lo cual no colabora en nada a la recuperación de cualquier emprendimiento productivo.
Este análisis económico debe tener desde ya en cuenta los nichos de venta sobre del producto en cuestión donde se puede trabajar y cuales son los mínimos de ganancia posibles en el caso de tener que bajar costos y poner precios competitivos. Una fabrica recuperada no tiene con que enfrentar perdidas pero tiene gran capacidad para sostener el trabajo sobre costos competitivos. En este sentido las alianzas estratégicas dentro y fuera del sector son claves, porque para una unidad productiva que esta recuperandose, tener un buen aliado puede ser un punto de apoyo fundamental ya que al no tener capacidad financiera propia ni posibilidad de entrar en el sistema de financiamiento externo, este tipo de acuerdos dentro y fuera del sector cooperativo pasan a ser centrales a la hora de encarar una salida para el establecimiento en cuestión.
Una mención especial merece lo que implica para el trabajador pasar al sistema cooperativo. En el medio de este proceso las crisis de los trabajadores son fuertes, muchos se van, y este proceso lo viven todas las recuperadas. Luego de crisis y conflictos propios del proceso que se atraviesa solo queda un grupo base. En esa coyuntura es importante explicar una y otra vez la diferencia entre cobrar un salario y ser parte de una cooperativa. Diría en este punto, la respuesta a ¿Qué hacer? es fundamentalmente ser paciente, esperar que se cumpla la internalización del cambio dado, que no solo hagan el duelo de lo perdido, sino que puedan entender que de ahora en mas el rol es otro, y esto es fundamental que lo asuman, que lo sientan como propio, sino todo el camino estará atravesado por una queja de cual es su salario y una búsqueda constante de una figura que suplante al anterior dueño. Cuando finalmente pueden internalizar su nuevo papel en el proceso productivo, y proceder como miembros de una cooperativa pueden desarrollar un mayor nivel de tolerancia a los avatares propios del sistema comercial, que en definitiva son el quehacer diario de cualquier persona que fábrica y comercia cualquier producto.
La década de los noventa y el posterior estallido social, político y económico del 2001 hicieron que aparezca este mecanismo social y jurídico que en la nueva crisis que atraviesa hoy la Argentina están mucho mas socializados entre los mismos trabajadores. En la actualidad, frente a la nueva crisis provocada una vez mas por políticas neoliberales que fomentan la especulación financiera y destruyen el entramado productivo, el sector de los trabajadores se encuentra mas informado en cuanto al proceder frente a un proceso de quiebra donde sus derechos no son reconocidos. Así, encontramos quince años después un país con un uso de la capacidad instalada en 56,2 por ciento y tasas de interés superiores al 60 por ciento lo cual implica prácticamente paralizar la industria y por lo tanto empobrecer a la población, sin embargo, aunque las recetas sean las mismas el fin ultimo ya no, y tomando una frase de Amado Boudou podemos sostener que “Hoy la estructura legal neoliberal no busca un Estado Mínimo que libere al individuo a su suerte sino, muy por el contrario, un estado poderoso y omnipresente que defienda el capital y la propiedad congelando la mala distribución del ingreso e impidiendo la inclusión y movilidad social ascendente”, recuperar fabricas con un reparto mas equitativo significa en definitiva ir en contra de este objetivo que el sistema neoliberal intenta imponer.
(*) Economía social / Trabaja en la recuperación de empresas Pymes
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