Por Juan Cruz Contreras y Lorena Putero
“Sur, macrismo y después… la Economía Social ante el gobierno neoliberal”
(Por Por Juan Cruz Contreras y Lorena Putero (Especial para Motor Económico (*)) “Sur, macrismo y después… la Economía Social ante el gobierno neoliberal” (había un libro de los 90 que se llamaba sur, menemismo y después, de Rraul Iisman y otros. El titulo parodiaba el tango que dice sur, paredón y después… sur, una luz de almacenalmacén…)
A solo un año del cambio en la orientación del gobierno argentino, las experiencias de la Economía Social y Solidaria ya padecen las transformaciones de las leyes, organismos y programas creados en la última década para fortalecer el sector. La visión individualista y pro-mercado ha desplazado a los criterios y valores colectivos, solidarios y mercado internistas fomentados por los gobierno kirchneristas.
A poco más de un año de gestión del gobierno macrista se pueden observar cambios más ideológicos que prácticos en cuanto a las políticas de economía social y solidaria (ESS). La situación de la ESS en Argentina tiene una dinámica muy particular. Durante todo el periodo neoliberal “originario” (1976-2002) surgieron numerosas experiencias que tuvieron como eje la supervivencia más que un horizonte estratégico.Así emprendedores/cuentapropistas, movimientos de desocupados, empresas recuperadas por sus trabajadores, pequeños frutihorticultores y ganaderos desplazados por los agronegocios y un sinfín de experiencias más florecieron al calor de la desindustrialización, el ajuste, la desocupación y la intensa redistribución regresiva del ingreso. En los ´90 la política asistencial iba de la mano de ajuste, privatizaciones y desmantelamiento del estado.
Una vez implosionado el experimento neoliberal en 2001, en la nueva gestión encabezada por Néstor Kirchner encontraron un canal de dialogo con el Estado. Se obtuvieron respuestas que incluso se tradujeron enimportantes transferencias monetarias y creación de áreas y programas específicos para la ESS, pero sin un horizonte claro. De hecho un gran caudal de recursos del estado nacional (a través del programa Manos a la Obra) tuvo como premisa la (re)inserción en el mercado (laboral o de bienes y servicios) bajo una lógica en la cual se valoró positivamente “la competencia” y el “emprendedorismo”. A partir de 2008 nuevas herramientas especificas para el sector de inclusión previsional, fiscal y de seguridad social (monotributo social y agrario, RENATEA), de financiamiento (CONAMI), apoyo productivo (PTA, Repro), capacitación (creación de áreas específicas en INTA, INTI, SENASA, Sec. De Agricultura familiar). Estas políticas se daban en un constante debate sobre la necesidad de entender a estas experiencias como nuevos actores económicos o trabajadores a incorporarse en un empleo formal, dentro de un modelo económico centrado en el fortalecimiento del mercado interno y con procesos de reindustrialización.
Durante la nueva gestión iniciada por Macri el debate se cierra y la economía social claramente vuelve a ser entendida como una política asistencial, el primer punto para afirmar esto es el cambio de contexto macroeconómico. Una economía caracterizada ahora por: un achicamiento inducido del mercado interno (impulsado por caída del salario real, aumento del costo de vida, apertura importadora masiva, desregulación de sectores de servicios e insumos claves) y una consecuente caída de los componentes principales del PBI; caídas del consumo y la inversión y apertura de las Importaciones. Este escenario es claramente desfavorable a la ESS y es contradictorio con el desarrollo de emprendedores locales que fomenta el gobierno. La idea de que un emprendimiento cooperativo textil puede competir en base a su creatividad en una economía en claro proceso de apertura a las importaciones y un mercado interno en caída es responsabilizar individualmente a esos trabajadores de las consecuencias de un modelo económico. El costo de un trabador indio y/o la capacidad de una gran empresa de invadir nuestros mercado con miles de remeras a bajo costo no son cuestiones menores para que pueda competir un emprendimiento,¿donde lo central es la calidad de vida de los trabajadores.?
Por otro lado podemos analizar el caso de las cooperativas de trabajo del Programa Argentina Trabaja y Ellas Hacen. Este fue uno de los programas más criticados porque se lo denominaba peyorativamente como un“plan”,asociándolo a un ingreso que no constituía una fuente legítima para quienes participaban y que se lo vinculaba a favoritismos políticos. Sin embargo, este programa continúa, con dos cambios centrales: la caída de la capacidad de compra de quienes acceden a él, ($ 4000 por 4 hs de trabajo diarias,)y la individualización del programa, es decir ya no es necesario pertenecerá una cooperativa.
Otro cambio fue el freno a varios programas de capacitación y formación en convenios en universidades públicas y sindicatos, que tienden a ser reemplazados y la aparición de convenios con grandes empresas, como por ejemplo el convenio entre el ministerio de Desarrollo Social y L´oreal anunciado por la ministra para capacitación en maquillaje.
La asignación universal por hijo, otra de las políticas muy criticada pese a ser el programa de transferencia directa más importante de Latinoamérica, también ha sufrido una pérdida de su capacidad de compra, que se traduce en la perdida de media asignacion asignacion de un mes durante el 2016.
En el caso de las políticas públicas dependientes de otros ministerios fueron perdiendo participación como es el caso dela Secretaria de Agricultura familiar de la Nación que no incorpora para su presupuesto 2017 la implementación de la Ley de reparación histórica para la agricultura familiar.
Las nuevas herramientas (Paritaria Social, para trabajadores precarizados y desocupados), aun no implementadas, conseguidas a partir de la lucha popular, no tienen que ver con mejora del sector sino con herramientas de contención como lo logrado por la CTEP .
En cuanto al Ejecutivo podemos decir que queda clara la idea de economía social a partir del veto del presidencial a la ley de expropiación del Hotel Bauen votada por ambas cámaras del Congreso Nacional, hotel recuperado que es el lugar de trabajo de 160 familias al día de hoy, poniendo en riesgo nuevamente su fuente de ingresos.
Estos datos del 2016 nos permiten observar que ya no se discute política estratégica para la Economía Social. La política oficial hoy está centrada en el emprendedurismo, el individualismo y la confianza en el mercado. Se trata de políticas que plantean una inserción, como emprendimiento económico o a un trabajador, a un modelo económico que cierra negocios y despide trabajadores.
Escenario preocupante para la cantidad de actores de la ESS que ven como los programas y organismos que les servían de apoyatura van perdiendo fuerzas y recursos, en un contexto en el cual la caída del consumo, la apertura importadora y la desocupación creciente harán que en los próximos años nuevos los sectores de la sociedad sean empujados a sobrevivir en condiciones cada vez más adversas.
- Juan Cruz Contreras: Centro de Estudios Scalabrini Ortiz – UnivNac de Moreno
- Lorena Putero: Centro de Estudios Scalabrini Ortiz – UnivNac de Quilmes
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