Innovación tecnológica al alcance de los tambos familiares
(Por Estefanía Cendón) Especialistas de la UBA y del Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar del INTA, (IPAF) Región Pampeana, diseñaron una “máquina ensachetadora” que pasteuriza leche fluida. El diseño, orientado a la producción láctea de pequeña escala, busca promover la elaboración de alimentos saludables fortaleciendo los mercados de proximidad y economías regionales.
Para desarrollar el primer equipo del país que pasteuriza leche envasada fue necesario un profundo diagnóstico territorial. Las pequeñas usinas tamberas constituyen un actor clave en la producción lechera, insumo de relevancia en la canasta básica de alimentos. En este sentido, el trabajo conjunto del IPAF Región Pampeana y la Facultad de Diseño, Arquitectura y Urbanismo de la UBA constituye un gran aporte al circuito productivo y comercial de los tambos familiares, atento a las necesidades del sector y los requerimientos de uso y funcionamiento latentes en este tipo de tecnología.
“Los pequeños productores que quedaron fuera del esquema de la industria láctea a gran escala actualmente venden su producción de leche cruda sin pasteurizar, actividad prohibida por el Código Alimentario Argentino desde 1961. Por lo tanto, esta tecnología no sólo posibilitará al productor vender en los mercados tanto formales como informales, sino que asegurará la inocuidad de la leche evitando la transmisión de enfermedades zoonóticas, como tuberculosis y brucelosis, por ingesta de leche sin pasteurizar”, explicó a Motor Económico Marcos Hall, director del IPAF Región Pampeana.
Vinculación tecnológica
La máquina desarrollada por el INTA y la UBA consta de un sistema compuesto por tres módulos que se encargan de ensachetar, pasteurizar y enfriar la leche, respectivamente. Estos módulos están conectados, a su vez, por cuatro canastos que contienen bolsas de polietileno preformadas para facilitar su manipulación durante el proceso.
Una de las novedades que presenta este diseño, a diferencia de los equipos convencionales que pasteurizan la leche cruda en un módulo y la envasan en otro, es que la pasteurización se realiza dentro del envase utilizado para su comercialización. Esta secuencia evita la recontaminación después de la pasteurización por lo que, al ser la primera vez que se utiliza este principio en el país, el equipo requirió la aprobación de la Comisión Nacional de Alimentos (CONAL).
El modelo también constituye una tecnología innovadora ya que la mayoría de los equipos comercializados para envasar y pasteurizar leche están dirigidos a volúmenes de procesamiento de mediana y gran escala. En el caso de la máquina ensachetadora su capacidad de procesamiento es de 20 litros por hora, valor definido a partir de talleres realizados junto a los productores en establecimientos lácteos. Otro indicador es que el sistema fue proyectado para circuitos de comercialización en los que la leche recorre cerca de 20 km entre el productor y el consumidor, cuando la media para un circuito de cadena larga se estipula en los 750 km.

Cadena de beneficios
El IPAF Región Pampeana es uno de los centros de investigación del INTA en los que se desarrollan tecnologías para la agricultura familiar. Su director hizo hincapié en el impacto productivo y social que conlleva este tipo de innovación: “Abarca desde las familias productoras, que adoptarán esta tecnología, hasta los consumidores, sumado a una articulación de actores públicos y productivos cuyas agendas de trabajo se alinearon detrás de una demanda social de primera necesidad: el acceso a la leche”.
La máquina ensachetadora-pasteurizadora fortalece a las cadenas cortas de valor agregado sumando beneficios a ambos lados de la balanza: un litro de leche comprada en origen cuesta hasta un 40% menos respecto al precio de góndola, mientras que el productor obtiene un 400% más de rentabilidad que si la vende a la industria. “Este contexto genera condiciones favorables para descentralizar las producciones y fomenta mercados de proximidad más eficientes, contribuyendo a la producción de alimentos sanos dentro de las economías regionales”, expresó Edurne Battista, investigadora del IPAF Pampeano.
Articulación con universidades y PYMES
El nexo con las universidades ha sido fundamental para alcanzar este desarrollo. Desde el año 2010 el IPAF Región Pampeana sostiene un convenio de comisión de estudios junto a la UBA y la Universidad Nacional de la Plata (UNLP). Este convenio contempla la vinculación a las cátedras tanto de las carreras de Diseño Industrial como de Ingeniería Mecánica con demandas específicas del sector de la agricultura familiar.
Cabe destacar que la industria PYME, a través de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinarias para la Agricultura Familiar (CAMAF), también aporta su sello al sector. “Patentamos la máquina ensachetadora ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INPI) de manera compartida, en un 50%, entre la UBA y el INTA. A su vez, esta patente nos permite licenciarla a diferentes pymes metalmecánicas para la fabricación y comercialización de la tecnología. Desde el INTA buscamos que llegue a la mayor cantidad de productores que la necesiten”, sostuvo Hall.
El esquema de cesión de la licencia para la explotación comercial, de uso no exclusivo, permite licenciar este desarrollo a cuantos fabricantes sean convenientes para garantizar el buen desempeño del proyecto, según consignó la máxima autoridad del IPAF Pampeano. Tal es el caso de la pyme TECNOAR que será la encargada de fabricar 13 máquinas ensachetadoras destinadas a las cuencas lecheras de seis provincias: Buenos Aires (Punta Indio, San Vicente, Vieytes, Carhué, Ezeiza y Luján), Entre Ríos (Concepción del Uruguay), Santa Fe (Villa Ocampo), San Luis (Merlo), Formosa (Mayor Villafañe y Colonia Kilómetro 210) y La Pampa (General Pico).
Estas primeras maquinarias serán producidas a través de un subsidio otorgado por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, de reciente aprobación, que será ejecutado a través de la Fundación ArgenINTA. TECNOAR se encuentra actualmente fabricando estas primeras unidades que serán instaladas en los destinos mecionados. Además, el subsidio contempla mejoras en infraestructura, para la habilitación de las salas de procesamiento donde se instalará la maquinaria, y kits de fosfatasa alcalina que serán utilizados para testear que la pasteurización de la leche fluida sea correcta.
.jpeg)
Diseño adaptado al tambo familiar
Si bien el objetivo principal fue resolver la pasteurización de leche fluida por parte de los pequeños productores, son múltiples los aspectos a contemplar cuando se diseña un proyecto de estas características. Por ejemplo, las condiciones de trabajo en los tambos y los requerimientos de uso y funcionamiento necesarios para que los productores logren incorporar este tipo de tecnología de manera eficiente.
La máquina ensachetadora-pasteurizadora tiene un consumo energético bajo y todos sus componentes funcionan en una instalación monofásica, la que habitualmente se encuentra en los campos. Sus dimensiones le permiten ser instalada en cualquier sala de procesamiento lácteo de la región y se puede desplazar con facilidad.
Otro de los aspectos que se tuvo en cuenta fue que sea de fácil limpieza, por lo tanto la única parte que tiene contacto directo con la leche es la unidad utilizada para el llenado del sachet. “Este último aspecto repercute en una relación muy baja entre litros de leches procesados y efluentes generados (1/0.1 litros)”, explicó Raquel Ariza, investigadora de la carrera de Diseño Industrial de la UBA.
Además de favorecer los circuitos cortos de comercialización, el sistema de diseño permite su construcción en talleres especializados del rubro alimenticio y lácteo, con materiales y mano de obra local. El uso de partes estándar disminuye los costos de fabricación y logística facilitando las reparaciones en el lugar.
···