Motor Pymes

Por Ariel Aguilar

"A la industria la vamos a defender desde la acción política"

(Por Ariel Aguilar (Especial para Motor Económico) Han pasado poco más de dos años de la asunción del gobierno actual y la evaluación para la gran mayoría de los sectores productivos es definitivamente negativa. Debemos entender esta realidad no como parte de errores o efectos colaterales de la política económica sino como parte del proyecto de país que se está llevando adelante. Las primeras medidas adoptadas empezaban a determinar el rumbo. La devaluación y su consiguiente efecto en el bolsillo de los trabajadores fueron el primer golpe al corazón del mercado interno del que vivimos la mayoría de las Pymes. Inmediatamente comenzó una constante suba de importaciones, sobre todo de bienes finales que pueden ser producidos en nuestro país como textiles, juguetes, calzados, anteojos, muebles, marroquinería, línea blanca etc. Los números impactan en algunos sectores. Solo por citar algunos ejemplos, en el año 2017 respecto al 2016, las prendas textiles terminadas tuvieron un incremento del 112 por ciento, según la Cámara Industrial Argentina de la indumentaria (CIAI). Marroquinería y calzado alrededor del 40 por ciento, según datos de las cámaras que representan a estos sectores. Anteojos y armazones mas de 150 por ciento, solo comparando los primeros 7 meses según datos de Cadioa que es la cámara que agrupa a los fabricantes de anteojos. Así podríamos seguir con la mayoría de los sectores que son las que más generan mano de obra intensiva.

La balanza comercial que es lo que determina la diferencia entre lo que nuestro país exporta e importa cierra para el año que acaba de terminar con un déficit de casi 9000 millones de dólares. El más alto en 20 años.

A lo detallado debemos sumar la suba de tarifas y de todos los insumos básicos que han debido soportar las Pymes y que no se han podido trasladar a precios en un mercado que mes a mes sigue cayendo.

La aplicación de esta política económica explica la pérdida de 65.000 puestos de trabajo del sector industrial, el cierre de más de 6.000 fábricas y de 11.000 comercios durante estos 2 años del gobierno de Cambiemos.

Antes de asumir quienes hoy dirigen los destinos de nuestra patria planteaban como fundamentales dos problemas. Uno era la alta inflación y el otro que Argentina estaba aislada del mundo. En el caso de la inflación dos años después los resultados están a la vista, según el IPC tenemos la misma inflación que en 2015, pero con un deterioro productivo y laboral con consecuencias sociales que nos acercan a los peores momentos de nuestra historia.

Respecto al supuesto aislacionismo de nuestro país, lo primero que hay que decir es que eso no era cierto. Argentina comercializaba con muchos países del mundo y no solo exportaba productos primarios sino también manufacturas. Ahora bien, el nuevo gobierno planteó apenas asumió que Argentina debía tener una “Inserción Inteligente en el Mundo”. El problema es que para quienes durante los años anteriores compramos máquinas, ampliamos las fábricas, tomamos personal y generamos el 80 por ciento del empleo, no era esa “inserción inteligente”, ya que como todo gobierno de matriz neoliberal de país en vías de desarrollo la única inserción posible es como proveedor de materias primas de ese mundo desarrollado que nos exige ser inteligentes y audaces resignando nuestras industrias.

En este nuevo contexto nuestro país comienza a seguir cada una de las políticas que dictan los organismos internacionales como el FMI o la OMC y en el afán de ser parte de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) comienza la profundización del modelo, sobre todo a partir del triunfo del gobierno en las recientes elecciones legislativas. La triple reforma laboral tributaria y previsional era condición esencial para ser parte del mundo. Y para entrar en ese mundo hacen falta salarios bajos y entonces debemos entender que todas las medidas antes mencionadas no son consecuencia, sino parte de una estrategia que necesita un desempleo más alto para lograrlo. A partir de esto debemos entender que las políticas no van a ir en dirección a las pequeñas y medianas empresas que son quienes generan la mayor cantidad de mano de obra.

Para el gobierno comienza un año donde aspira a consolidar estas políticas, prueba de ello es el aumento al transporte, de los combustibles y próximamente un nuevo aumento de tarifas, medidas que significan un nuevo golpe al mercado interno. A todo esto, hay que sumar este nuevo mega decreto que en términos políticos significa un avasallamiento a las instituciones y en términos económicos e ideológicos más apertura comercial.

También debe ser el año que encuentre a Pymes y trabajadores en el parlamento exigiéndoles a los legisladores que no apoyen medidas que vayan en contra de la producción y el trabajo. Muy lejos han quedado los tiempos de estar adentro de las fábricas produciendo. Hoy a la industria solo la vamos a defender desde la acción política. Esa es nuestra responsabilidad.

  • Dirigente de CGERA-Agrupación Gelbard @arielferaguilar

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