Motor Pymes

Por Ariel Aguilar

Buenas intenciones, diálogo y Reconversión Productiva

(Por Ariel Aguilar (Especial para Motor Económico (*)) El 2016 seguramente lo recordaremos como el año de las buenas intenciones y el dialogo. Los sectores pymes hemos dialogado con el gobierno, pero claramente la realidad superó todas las buenas intenciones. Este año también lo recordaremos como el peor de los últimos 15 para los sectores productivos de nuestro país. Esto es así porque no es el dialogo lo que marca el rumbo de un país, sino las políticas de estado que se eligen para determinar el destino del mismo. En ese sentido la devaluación, la consecuente suba de la inflación y la caída de los salarios produjo una brutal caída del consumo del mercado interno del que vivimos la mayoría de las pymes argentinas

La caída del consumo lleva 11 meses consecutivos en el orden del 25% en unidades, y este es un dato para destacar ya que si bien la producción industrial tiene una caída del 8% interanual, lo que está sucediendo es que la mayoría de las fabricas están acumulando stock, ya que el comercio bajó sus compras o las reemplazo por productos importados. Si revisamos los datos del INDEC que dan casi un 10% de desocupación, nos daremos cuenta que las pequeñas y medianas empresas son quienes menos despidieron, pero con esta caída no es una situación que pueda sostenerse en el tiempo. Hoy las fábricas están funcionando a un 60% de su capacidad instalada.

Si analizamos por sector, el calzado, por ejemplo, tuvo una suba de importaciones del 25%, siempre medido en unidades, y según manifiesta su sindicato ya tuvo 4000 despidos. El sector textil, un 38% más de importaciones en prendas terminadas, 11000 suspensiones y 4500 despidos. El sector electrónico ya perdió 1000 puestos de trabajo y con la baja de aranceles a 0% pone en riesgo 5000 empleos. Marroquinería, un 39% más de suba de importaciones y ya perdió casi 800 puestos de trabajo. El sector metalúrgico, suba de importaciones del orden del 30% y unos 20000 despidos según la UOM.

En medio de este panorama, el gobierno, con el mismo dialogo y buenas intenciones, nos presenta el Programa Nacional para la Transformación Productiva y determina que las empresas de transformación productiva son aquellas con dificultades competitivas o de productividad y establece el concepto de “empresas dinámicas” que son las que realizan actividades con capacidad de competir en el mercado interno y externo. Plantea tres esquemas para las empresas, transformación competitiva, que son aquellas a las que pretende mejorar su rendimiento mejorando sus procesos, transformación lateral, en el que directamente plantea un cambio o reorientación del tipo de actividad que realiza, y el tercer punto es la transformación con integración y consolidación que básicamente plantea la fusión o asociatividadentre empresas. Lo que está claro, es que la mayoría de los sectores mencionados más arriba, a los que másles abrieron las importaciones y que generan más de 1 millón de puestos de trabajo entre directos e indirectos, son los que entrarían en el esquema de reorientación de sus actividades y claramente se los invita a convertirse en importadores. Les ofrecen también subsidios y créditos a tasas muy bajas para despedir personal si la reconversión así lo requiere.

Se plantea nuevamente una falsa discusión de competitividad ya que es imposible que una empresa argentina pueda competir con empresas de medio oriente por ejemplo, con salarios de 200 dólares, con una enorme carga tributaria como la que tenemos y con una concentración monopólica de todos nuestros insumos básicos.

La reconversión productiva es una muestra más del proyecto de desindustrialización que está llevando a cabo el gobierno y esto no se soluciona con dialogo ni buenas intenciones

  • Empresario Pyme. Presidente de CIMA. Dirigente de CGERA Colaborador de Motor Económico

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