Motor Pymes

Por Damián Regalini

Empresarios nacionales: la hora de la politica

(Por Damián Regalini (*)) En la Argentina el espacio de la actividad Gremial Empresaria funciona de acuerdo a la lógica del mercado, y no de acuerdo a la lógica de la política. Lo cual significa que, salvo pocas excepciones, las cámaras que nuclean a los hombres de negocio, no trabajan de acuerdo a una representación legitima, democrática, equitativa y pluralista; sino que, “la voz” del empresariado nacional es construida por quienes tienen el poder económico en el mercado. Una nueva fuerza es necesaria para darle una identidad legitima a los empresarios que tenemos una necesidad vital con el mercado interno, y por lo tanto un compromiso con el desarrollo económico inclusivo. El Movimiento Nacional de Empresarios para el Desarrollo Argentino ha nacido con esa misión.

Hoy son varios los elementos que caracterizan al escenario desregulado de la actividad gremial empresaria: la participación optativa de las empresas en las cámaras, la financiación de las mismas librada al aporte voluntario de sus asociados, la inexistencia de controles por parte del estado acerca de la real representatividad de las entidades gremiales y acerca de los mecanismos de participación y toma de decisiones en su interior. El resultado de esta desregulación de este espacio institucional implica siete graves consecuencias para la democracia argentina y para el desarrollo de la economía nacional:

1: las organizaciones gremiales, al reproducir la lógica de poder del mercado, muchas veces terminan siendo una herramienta de las empresas poderosas que la integran para consolidar sus posiciones dominantes. Existen federaciones empresarias que negocian con los trabajadores con estatutos que explicitamente regulan la toma de decisiones internas con “voto calificado” 2: asi, la defensa del supuesto interés general de una cámara empresaria termina siendo una pantalla para facilitar a ciertas empresas negociar mejor y con mas fuerza frente al gobierno. 3: las empresas más grandes suelen apropiarse de la mayoría de los créditos, subsidios y facilidades varias que el Estado destina al incentivo del aparato productivo (el libro “Hecho en la Argentina” de M. Schorr expone ejemplos elocuentes) 4: desamparo político de las empresas mas pequeñas y de las economías regionales con menor poder. 5: dispersión en la representación gremial, ya que en varios sectores y en varias regiones existe mas de una organización que se arroga la representación. 6: dificultad para realizar diagnósticos y para consensuar políticas de desarrollo con el Estado. 7: la mayoría de las 650.000 comercios y empresas de la Argentina no tienen una voz que los represente genuinamente ni en los ministerios, ni en el parlamento, ni medios de comunicación y ni siquiera en el ámbito gremial.

Hoy, las políticas del gobierno de la Alianza Cambiemos están golpeando a las empresas nacionales y al trabajo argentino. Las pequeñas y medianas empresas del país -las cuales representan alrededor de 3.500.000 puestos de trabajo- son las que mas están sufriendo esta nueva realidad, en la cual se encuentran asediadas por la caída del consumo, producto del ajuste encarado por el nuevo gobierno, por la apertura indiscriminada de las importaciones, por el brutal tarifazo que incrementó los costos de las industrias y los comercios; y por las grandes dificultades para financiarse que se presentan en el actual escenario del mercado de capitales.

El diagnostico actual para las empresas nacionales se agrava desde lo político. A la crisis de representación estructural de la burguesía nacional, se le suma la “puerta giratoria” que el gobierno de Cambiemos instalo en la administración publica hoy captada por accionistas, dueños, gerentes y empleados de empresas nacionales cercanas al poder o de empresas transnacionales muy poderosas.

Somos muchísimos los empresarios nacionales que nos sentimos afectados por esta situación actual. Y también nos sentimos fuera del circuito político-institucional en donde las realidad se puede transformar. Muchos somos los que hemos invertido durante los últimos largos años de condiciones favorables para la inversión y la producción local. Muchos somos los que quisimos mejorar las condiciones que se nos presentaban para hacer más eficientes y rentables nuestras empresas. Y somos muchos los que sentimos que hoy nos están maltratando. Llamándonos no competentes, rentistas, inútiles, ineficientes y también “fanáticos K” simplemente por manifestar que con el gobierno que dirigió la Argentina hasta el 2015 las empresas nacionales tenían un horizonte más claro y mas favorable para sus negocios.

Los empresarios nacionales nos encontramos dentro de una trampa política. No tenemos voz propia y sufrimos el funcionamiento desregulado del espacio gremial empresario. La dirigencia política tradicional no nos reconoce como sujetos políticos. La ex Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner sostuvo que su gobierno no supo comunicarse bien con los empresarios y el gobierno actual nos ignora cuando convoca funcionarios representantes de las transnacionales y cuando convoca a una mesa de “dialogo social” pero solo a las entidades que desde hace décadas representan intereses de las minorías empresarias.

El Movimiento de Empresarios Nacionales para el Desarrollo Argentino que acaba de nacer surge de la necesidad de que seamos los verdaderos empresarios nacionales quienes nos sentemos junto a los trabajadores y junto al Estado para consensuar las políticas económicas y productivas que nos guiaran en el futuro. Hemos sentido una profunda frustración al observar la debilidad y la irracionalidad de la identidad política del empresariado nacional expresada en la ultima contienda electoral. Creemos que es hora de empezar a darle voz y construir la identidad genuina del empresario Argentino. Solo nosotros podemos construir nuestra voz y nuestra identidad y solo nosotros seremos quienes avancemos a la par del resto de las fuerzas políticas por el camino de las instituciones democráticas argentinas y hacia un desarrollo nacional inclusivo.

  • Empresario textil. Presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Medias. Dirigente de Fundación Protejer

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